La más bella historia de amor

BUSCANDO LA VERDAD 02/04/2015
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¿Sabía Ud. que Jesús no murió crucificado con un pañito blanco y unas pocas heridas y moretones, como se lo representa? Piadosamente se lo muestra así, porque grotesco sería reflejar como en verdad estaba: su cuerpo flagelado y torturado; todo él acabó siendo una sola llaga; su barba, arrancada, “no había en él hermosura”, “no se halló en él parecer”… ¡estaba desfigurado!

Pese a ello no se quejó: como una oveja fue llevado ante sus trasquiladores y pese al dolor infringido, enmudeció... Soportó tal vejamen para que gracias a ese cuerpo escarnecido, nosotros tengamos salud; y, para quitar el pecado del mundo, por nosotros se hizo maldito muriendo en la cruz totalmente desnudo como estilaban los romanos a fin de escarmentar a los peores malhechores.

Muchos actos litúrgicos y ceremonias se celebran durante la Semana Santa rememorando la pasión, muerte y resurrección de Jesús de Nazaret, partiendo un domingo antes recordando su triunfal entrada a Jerusalén con vítores, palmas y gritos de ¡Hossana! como correspondía hacerlo con un rey, aunque Jesús iba montado en un burrito y su séquito era –más bien– de gente humilde.

La venida del Hijo de Dios al mundo para nacer como hombre de una virgen se había profetizado desde los albores mismos de la Humanidad y por la Biblia sabemos que, desde antes de la fundación del mundo, Dios tenía destinado ya a su único Hijo para tal sacrificio, y era necesario que así fuera por el pecado de Adán y Eva que devendría en enfermedad y muerte.

¿Sabía Ud. que Jesús –como un hombre común, despojado de su deidad– sometido a iguales tentaciones que nosotros nunca pecó, pero “se hizo pecado por nosotros” y cargó con ellos en la cruz, para librarnos del infierno? Obediente como era, no contradijo a su Padre y cumplió su cruenta misión.

Pero lo más relevante de esta historia no fue su nacimiento, su vida en santidad y su muerte en la cruz, sino su gloriosa resurrección, a consecuencia de todo lo anterior: nació sin pecado, vivió sin pecar, cargó con los pecados de la humanidad en la cruz y murió, pero al tercer día el Padre lo resucitó por medio de su Espíritu Santo, para nunca más morir, y un día Jesús volverá para juzgar a los vivos y a los muertos…

No puede haber una historia de amor más bella que ésta, la del Padre Celestial dando lo mejor de sí por Ud. y por mí: “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna”. ¿Sabía Ud. de tan grande amor?

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