A Harvard por decreto. Un baño de realidad

RAÍCES Y ANTENAS 12/04/2015
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En las elecciones de octubre de 2014 se anunció, desde lo más alto del entusiasmo de la campaña electoral, con bombos y platillos, que 100 profesionales ingresarían a universidades como MIT, Harvard, Stanford y otros grandes centros de investigación. Un Decreto Supremo gubernamental así lo establecía. Muchos saludamos la buena idea y ciertamente cientos de jóvenes ya se vieron caminando por los campus urbanos de Boston o por los valles de California con una escarapela wiphala en la solapa. En la época, escribí en un artículo, en este mismo baticanal, titulado A Harvard por Decreto, donde apoyé el concepto pero levanté dudas sobre su efectividad y critiqué la metodología de selección de estudiantes que desconocía los procedimientos de las grandes universidades. El programa propuesto por el Gobierno tenía mucho de entusiasmo pero más aún de improvisación o desconocimiento de los sistemas universitarios internacionales.

Seis meses después del Decreto, vino el baño de realidad. Esta semana, el presidente Evo Morales informó, en tono de reclamo, que sólo diez profesionales de los cincuenta becarios calificados por el Gobierno habían sido admitidos por universidades extranjeras de prestigio. Y a seguir cuestionó: "¿Qué está pasando? (…) Las famosas universidades, que los que clasifican acá, los mejores alumnos no tienen capacidad para hacer maestrías y doctorados en esas mejores universidades. Ese es el resultado que tenemos, soy sincero y directo, no importa que me silben es una verdad que estamos viviendo”.

El presidente Morales cree que "no están saliendo profesionales con mucha formación” de las universidades bolivianas. "Algunos docentes van unas horitas, dan tareas, se vuelven, no hacen seguimiento. En el oriente hacen turismo, dictan (clases) y dan tareas”.

Bueno pero más allá de la jalada de orejas a las universidades, insisto que la idea de la becas estatales es buena, diez personas admitidas, contrariamente a lo que piensa el Gobierno es un buen comienzo pero a futuro se requiere de un cambio en la metodología en el programa de becas y una aproximación integral al tema. Aquí algunas sugerencias.

Primero, se debería eliminar la doble selección. El comité multinstitucional creado por el Ministerio de Educación para hacer la primera selección es una instancia burocrática e innecesaria. Los candidatos a becas deberían aplicar directamente a universidades previamente indicadas por el Gobierno. Ciertas casas de estudio superior son mejores que otras en temas de ingeniería, o economía. Existen varios rankings internacionales, uno de los más respetados es el que elabora la Universidad de Shanghai. Además algunas universidades prestigiosas trabajan de manera más estrecha con América Latina. Se pueden seleccionar a las mejores universidades en su campo, con diversos criterios, y buscando sintonía con los intereses que el Estado boliviano priorice en su modelo de desarrollo. En este nuevo esquema, es el candidato quien postula al departamento de su elección siguiendo las etapas que requiera la universidad. A saber: tomar los diferentes exámenes requeridos como el GRE, GMT y otros para el sistema estadounidense por ejemplo. De igual manera deberá someterse a las pruebas de idiomas que sean necesarias, como el Toelf y buscar las cartas de recomendación que se requieran. Sólo una vez que la persona haya obtenido la carta de aceptación oficial de la Universidad debería postular a la beca que ofrece el Gobierno. Varios programas de becas en América Latina funcionan de esta manera, por ejemplo la CAPES y el CNPQ en Brasil.

Segundo, el Ministerio de Educación, debería coordinar con las universidades públicas y privadas, para identificar alumnos, ex alumnos, profesores e investigadores con comprobada excelencia académica y que tengan potencial para hacer cursos de post grado en las áreas priorizadas, en especial para los niveles de doctorado. En casos especiales, el Estado podría ayudar con los costos de la postulación, cada una de estas le podría costar en torno de 100 dólares. Para maximizar la chance de entrada de un postulante, por lo menos, se debería aplicar a cinco instituciones.

Tercero, una postulación es un proceso complejo que muchas veces no refleja la calidad del postulante, sino técnicas para escribir ensayos, cartas de recomendación de profesores o profesionales que tenga contactos profesionales con la Universidad, formas precisas de llenar formularios, y otros trucos académicos. Cabe también señalar que los exámenes de ingreso requieren de una preparación especial. Estudiar mucho y ser inteligente a veces no son suficientes, hay que saber dar estas pruebas. Por lo menos en los primeros años del programa de becas, el Ministerio de Educación debería coordinar e impulsar con las universidades locales y los interesados, cursos de preparación y de apoyo técnico para realizar las postulaciones.

Finalmente, un candidato exitoso no surge de la noche a la mañana, requiere de un ecosistema académico de calidad en el país, cursos competitivos, departamentos de investigación sofisticados para mencionar sólo dos ideas. No hay duda que nuestro sistema universitario requiere de grandes transformaciones, la lista es larga, pero se debería comenzar, por ejemplo, con programas de apoyo financiero, entre Estado y universidades, a profesores e investigadores locales de carreras técnicas. En Chile, por ejemplo, cuando un doctor joven vuelve a trabajar en la Universidad, el Gobierno complementa su ingreso nombrándolos directores de empresas estatales.

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