¿Por qué el capitalismo triunfa en occidente y fracasa en el resto del mundo?... Por la incapacidad de producir capital fruto del trabajo honesto. ¿Y por qué los gobiernos no han advertido este problema? Porque las mayorías no alcanzamos a ver que el salto de la población informal del tercer mundo en los últimos 50 años, ha generado una nueva clase empresarial con sus propios acuerdos, y una masa de capital muerto de casi 10 billones de dólares, suma que legalizada, puede promover un verdadero proceso de desarrollo, es decir que la pobreza en realidad no existe sino en la mente del pueblo.
Es decir que las personas son atrasadas o pobres porque no pueden convertir sus activos en capital líquido por una razón sencilla: para ser útil en un mercado expandido –el capital– primero tiene que ser representado en un documento formal de propiedad, donde luego se le podrá atribuir un status que permita producir valor adicional. Los activos fuera de occidente son poseídos de forma defectuosa: las casas de los pobres están construidas sobre lotes con derechos de propiedad inadecuadamente definidos, sus empresas no están constituidas con obligaciones claras y sus industrias se ocultan del impuesto donde financistas e inversionistas no pueden verlas.
En nuestro país, casi un 80 por ciento de la población vive en la ilegalidad, y eso se ve reflejado en los pueblos, los gobiernos y sus liderazgos que son su imagen y semejanza. Mientras el hombre y los pueblos no cambien de actitud, el mal seguirá corroyendo la estructura social. El círculo vicioso es un pueblo que no trabaja en el marco de la legalidad, que no tiene educación, que saca ventajas, exige mayores derechos; y la autoridad es un espejo, es el reflejo vivo de esa imagen sin esperanza de mejorar.
La informalidad política se da en los gobiernos con el trillado eslogan de izquierdas y derechas, que ha acabado por convertirse en palabrería hueca. La verdad en la práctica es que ambas son la misma historia. La realidad nos muestra que la política está en manos de grupos de dudosa reputación, que se desenvuelven en un mundo de confusión e ilegalidad, mientras pregonan defensa de pobres y justicia social. Nadie puede negar que en el mundo, el amor a la libertad, al progreso y la justicia social, ha degenerado en las peores formas de fanatismo, intolerancia e intransigencia. La caída de utopías a dictaduras, cárceles, exterminio y hasta genocidios, ha sido la estafa en que se han cocinado los peores crímenes de lesa humanidad, las peores violaciones a los derechos humanos y al Tesoro Púbico.
Los delitos financieros, en nuestro tiempo, especialmente el blanqueo de capitales del narcotráfico y la corrupción, son seguidos milimétricamente por financieros internacionales, ya nada se esconde de la información en las redes, sólo la prensa no las registra. “La persistencia del virus estaliniano, reciclado en América Latina por el castrismo a través del Foro de Sao Paulo ha resultado aparentemente más tenaz y resistente que el estalinismo soviético”. La combinación de populismo caudillesco, renta petrolera y disolución institucional ha permitido que la esencia del castrismo, a más de medio siglo de su implantación en la isla de Cuba, continúe determinando las fuentes del poder político en las naciones más importantes de la región, de Venezuela a Chile por el Pacífico, y de Brasil a la Argentina por el Atlántico; según la moda del neofascismo: mediante elecciones y después quedarse en el poder sin plazos…