¿Quién es este?

21/06/2015
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Hoy es el domingo 13 del tiempo ordinario y las lecturas corresponden al ciclo B, y es el evangelista Marcos quien nos ilumina en nuestra reflexión del Día del Señor, junto a las otras lecturas. El evangelio nos cuestiona y nos invita a preguntarnos como  lo  hicieron los apóstoles: ¿quién es este que hasta  el viento y el mar le obedecen?

Acabaron las parábolas y  comienzan  las  narraciones de una serie de milagros. Los males tienen el efecto de la pregunta acerca de quién es Jesús. Con palabras y obras, Jesús va  revelando qué es el Reino de Dios, que  ya se ha hecho presente  con la fuerza de Dios y lo demuestra con su dominio sobre las fuerzas cósmicas y el Mar.

El mar ha sido siempre, sobre todo, en el mundo de la Biblia, una fuerza  natural que llena de miedo, es un lugar de amenazas y lugar donde habita el diablo. El mar no solo es temible para los que navegan por él, sino también para las personas de  tantos que  están en sus cercanías: si no, que lo pregunten a los miles de víctimas de los ”tsunamis” de diferentes continentes del mundo. Las  tempestades del mar vienen a ser  símbolos de las crisis humanas personales, sociales… ¿Quién no ha experimentado en la vida borrascas pequeñas o no tan  pequeñas en las que nos sentimos zarandeados por las olas encrespadas? Tanto en la vida eclesial como en la vida social nos tocan las duras tormentas que nos obligan  a remar contra corriente y vientos  contrarios que dan  la impresión de que la barca –la barca de la Iglesia-  que  navega por este por este mundo se a hundir. Jesús  nos dice:” que no somos del mundo pero que estamos  en el mundo”

Mientras los apóstoles estaban llenos de miedo por aquellas olas tan fuertes que ponían en peligro la vida  de ellos, Jesús dormía plácidamente sobre un almohadón. Le despiertan       y le dicen: “¿Maestro,  no te importa  que nos ahoguemos?” Se despierta y dice al mar:” ¡silencio! “¡cállate!” No es raro  que los apóstoles tengan miedo, ni de que estén llenos de admiración. Nunca habían visto algo parecido y se pregunten, “¿quién es este?

A los cristianos no se nos ha prometido una travesía pacífica en el mar de la vida, aunque llevamos a Cristo en la barca. Cristo nos ha asegurado: “Yo  estaré con ustedes hasta el fin del mundo”. La historia de la  Iglesia es una historia llena de tempestades desde el principio. Cuando el evangelista Marcos escribe su evangelio, ya han sucedido muchas persecuciones y muertes violentas por parte de los que gobiernan las naciones. El papa Francisco ha dicho reiteradas veces que hoy hay más mártires que en la primitiva Iglesia. Los cristianos sabemos hoy, en este siglo XXI, cómo se persigue a la Iglesia con muertes tan crueles (el martirio). Sabemos la cantidad de insultos, calumnias, chismes…que se nos hacen para amedrentarnos y viene de diferentes lugares como ser instituciones, sobre todo  organizaciones secretas como de diferentes gobiernos del mundo. Seguramente que a más de un cristiano nos ha salido una protesta porque parece que Dios duerme.

También hoy día escuchamos quejas  contra  Dios,  hay quien se le ocurre pedirle cuentas de porqué permite el mal en el mundo. Jesús  nos tiene que echar encara nuestra poca fe. “¿Por qué tienen tan poca fe?” Nos hace falta más fe. Los milagros no son, ante todo,  pruebas o credenciales. Tampoco son formas de evitar el duro trabajo de cada día, canalizando la energía divina al servicio de las personas. Los milagros son manifestaciones amorosas de Dios que estimulan a escuchar la Palabra de Dios, palabra  de salvación. La finalidad de los milagros como la de todo signo,  es transmitir su mensaje No cualquiera puede leer ese mensaje. Hace falta la luz de la fe. Dios nos habla siempre. En los milagros  podemos decir que levanta su voz  y grita para atraer nuestra atención. Cristo escuchó la petición de sus discípulos, si bien después les reprochó su miedo y la falta de fe. No siempre nos da Dios  lo que queremos. Pero siempre Dios no da lo que nos conviene y lo que tendíamos que pedir. Cristo no les quitó el miedo a sus apósteles, si no que se lo cambió. Los apóstoles “quedaron atemorizados y se decían, ¿quién es este?

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