La hoz y el martillo

SIN FRONTERAS 15/07/2015
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Una de las imágenes que dio la vuelta al mundo de la visita papal a Bolivia fue la fotografía del pontífice sorprendido ante un obsequio del presidente Evo Morales. La imagen y la noticia sobre ella desataron una explosión comunicativa en las redes sociales de medio mundo, que iban desde el desconcierto y el asombro hasta el insulto. Ante la magnitud del revuelo mediático, tuvo que salir a los medios el portavoz oficial del Vaticano para aclarar que el Papa no sabía con anterioridad sobre el obsequio y que no reaccionó incómodo ante el insólito presente.

El Cristo crucificado sobre la hoz y el martillo tallado en madera provocó diversas reacciones entre periodistas y ciudadanos ciberconectados. Los más contundentes en la crítica fueron los españoles que no ahorraron adjetivos para el hecho, pero, ¿por qué esta reacción rotunda a diferencia de otras nacionalidades?

La reacción se puede entender desde la historia. La Guerra Civil Española entre 1936 y 1939 se cobró la vida de más de un millón de personas separadas entre sí por la ideología. Mientras que unos apoyaban a la república y el laicismo además de las políticas marxistas, los otros denominados nacionalistas abanderaban la monarquía y el catolicismo, como pilares del Estado español. Familias quedaron destruidas por el odio ideológico de sus miembros y se calcula que más de 10.000 sacerdotes católicos fueron eliminados por las tropas republicanas, en tanto que miles de socialistas laicos, entre ellos artistas de renombre mundial como Federico García Lorca, fueron asesinados y exiliados por las tropas nacionalistas lideradas por el Generalísimo Francisco Franco, devoto católico.

Después de más de 70 años de finalizada aquella trágica historia, las heridas aún quedan en el pueblo español y, en este contexto, se puede entender que marxismo y comunismo sean irreconciliables con la religión y el catolicismo. Se es de una línea o de la otra, así de claro. Con las revelaciones sobre el origen del crucifijo sobre la hoz y el martillo, creadas por el sacerdote catalán Luis Espinal, se entiende que para éste representaba un intento de reconciliación entre la ideología marxista y el fervor religioso, que dio en tierras americanas a una propuesta radical de opción preferencial por los pobres: la Teología de  la Liberación.

Entonces, si en España y Europa, marxismo y catolicismo eran irreconciliables, religiosos latinoamericanos y expatriados ibéricos lograron una síntesis que, en su tiempo, fue una de las ramas más progresistas de la Iglesia que hoy dirige Francisco, con un evidente enfoque hacia la pobreza y la manera de erradicarla en el mundo no solamente en el ámbito material sino también en el espiritual.

No fue una equivocación el obsequio del presidente Evo Morales, pero tal vez el contexto debió ser otro. En nuestras tierras americanas, en el Nuevo Mundo, aún mantenemos abierta la idea de esperanza de un futuro mejor, a diferencia de otras latitudes donde el malestar de la civilización genera muros donde debe haber horizontes.

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