Más allá de que en la actual Constitución Política del Estado (CPE) se ha eliminado que la religión oficial del país es la católica y se establece que el "Estado respeta y garantiza la libertad de religión y de creencias espirituales, de acuerdo con sus cosmovisiones. El Estado es independiente de la religión", el catolicismo y el cristianismo en general están profundamente arraigados en la mayoría de la población. Incluso pese a todos los esfuerzos desplegados desde 2006 por varios e importantes sectores y autoridades del gobierno para cambiar esa realidad.
De ahí que en esta semana, en que se rememora la muerte y resurrección de Jesús, base del cristianismo, hay una natural y generalizada tendencia al recogimiento, la reflexión, la penitencia y la renovación espiritual, a partir de los principios universales de compromiso con la gente, solidaridad y justicia que emana del mensaje de Jesucristo, principios más importantes a recuperar en circunstancias en que la sociedad atraviesa una crisis profunda de valores como la que estamos soportando en Bolivia.
En varias oportunidades hemos hecho referencia a la perversa pedagogía que emana del poder cuando la mentira, la descalificación y la irresponsabilidad se imponen como parte central del discurso para justificar decisiones y actuaciones en el campo público, que van conformando una cascada que puede conducirnos a una situación de caos de imprevisibles consecuencias.
Por ello, qué bien haría a la gente y al país que aprovechando el recogimiento que hacemos en la rememoración de hoy, el Presidente del Estado se decidiera a presentar a la población una sincera y clara explicación sobre los temas de la agenda pública que generan profunda incertidumbre y temor.
Hacemos referencia, particularmente, a las denuncias sobre presunto tráfico de influencias en la adjudicación de obras a una empresa china por alrededor de 540 millones de dólares, en la que trabajaba una ex enamorada suya con la que tuvo un hijo; a su posición respecto a los resultados del referéndum del 21 de febrero pasado, pues las contradictorias declaraciones que desde entonces ha realizado, así como las de muchas otras autoridades de gobierno hacen temer que aquellos no serán respetados, como corresponde, y a las bochornosas y contradictorias explicaciones que sus colaboradores difunden sobre esos temas, presuntamente para protegerlo cuando están abonando a su desprestigio.
El Presidente y sus colaboradores deben entender, en su propio beneficio, que la forma en que están actuando afecta a su legitimidad e investidura y, por tanto, a la buena gobernanza, en tiempos en que aparecen factores que permiten prever que la situación de bonanza de la que este gobierno se ha beneficiado desde 2006 ha terminado, y que a nivel regional hay un reacomodo político-ideológico que se debe tomar en cuenta.
La rememoración del Viernes Santo y su simbolismo permiten, pues, realizar una profunda reflexión, recordando que Jesús, siendo Hijo de Dios, optó, en aras a que su mensaje consolide la nueva relación de la gente con el Creador, por el sacrificio de morir crucificado.
Esta semana es una buena ocasión para recuperar los principios más importantes del mensaje cristiano en circunstancias en las que la sociedad atraviesa una crisis profunda de valores como la que estamos soportando en Bolivia