Partiremos de la idea de que la violencia es un fenómeno sistémico, la misma atraviesa los distintos niveles de nuestra estructura social del microsistema al macrosistema, lo cual quiere decir que está presente en instituciones (colegios, ministerios), en prácticas culturales, en políticas públicas y también en la familia; claro que en cada nivel y en cada actor presenta particularidades, pero está presente en todas partes, ¿cómo es posible esto? Se ha logrado mediante un proceso de naturalización y legitimación de la violencia que explicamos a continuación.
Un caso particular de análisis es el fenómeno zombie, se puede utilizar la fuerza desmedida contra ellos pues son una amenaza y además han perdido su condición humana, entonces la violencia es legítima y a nadie sorprende ver ingeniosas formas de asesinato contra ellos sin tener un poco de remordimiento.
El problema reside en que nuestra sociedad zombifica a algunos humanos y adquieren esas características, visualicemos a los refugiados sirios en Europa, detenidos mediante cercos, o los migrantes africanos que se hunden en el Mediterráneo, se hacen escenas cotidianas y justificadas por algunos grupos radicales.
Existe entonces un proceso social que cada día y en cada momento nos hace consumir la violencia, la televisión nos muestra al asesinato como algo cotidiano, los golpes y las peleas son rutinarios, ¿estos fenómenos globales se dan en lo local? y ¿qué tiene que ver con la violencia entre pares?
La respuesta es definitivamente sí. En el proyecto desarrollado sobre la violencia entre pares en el 2014-2015 se atendió un caso particular en el que la dinámica de violencia entre pares se daba en los recreos mediada la representación de un juego "Let 4 dead", donde un niño agredido debía actuar de zombie cada receso, esto implicaba aceptar su eminente muerte.
¿Es una exageración afirmar que esto tendrá efectos en la forma en como el niño afrontará su vida a futuro?, para responder eso tendríamos que hacer un estudio longitudinal, cosa difícil; en realidad cualquier tipo de investigación se hace difícil en un país donde la mayoría de inversión se hace en infraestructura.
Los factores desencadenantes de la violencia entre pares son muy diversos, en este caso la diferencia física es la que determinaba quiénes serían los zombis, siendo por lo general los más pequeños y débiles, pero pueden ser características étnicas, diferencias socioeconómicas, etc.
Lo real es que la violencia entre pares está presente pero como hemos naturalizado la violencia se torna invisible y pocas veces sale a la luz, y una vez develada será tratada de una forma inadecuada pues por lo general termina en un conflicto jurídico que no resuelve nada, y mientras no entendamos que el detener esto pasa por aceptar la presencia de la violencia, estudiar sus formas y características, para así intervenir desde todas las áreas posibles, familia, escuela y compañeros tendremos niños y niñas sufriendo aunque no los/as veamos.
La dificultad más grande se encuentra en que los profesores y profesionales de la salud mental no cuentan con herramientas adecuadas para poder afrontar esta temática, siendo la única solución el castigo (expulsión, terapia, etc.), y no logran desarrollar sanciones; estas deberían ser construidas mediante acuerdos en los cursos y en las unidades educativas, otra alternativa es el generar espacios de convivencia pacífica mediante la dotación de espacios guiados de trabajo en las aulas, de seguro también existen otros procesos creados por las unidades educativas como la guardia escolar del colegio Mujia o el modelo de prevención mediante artes marciales que impulsa el colegio Junín.