Renunciamos a ser Sede

LA NOTICIA DE PERFIL 29/08/2017
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Después de muchos años de ser La Paz Sede de Gobierno, algo que se había determinado después de una guerra contra Sucre por ostentar ese título, esta mañana conversé muy seriamente con mi corresponsal en el Palacio Real de la Plaza Murillo para volver a la antigua Capitalía, lo cual significaría que ella tendría que cambiar de sede de trabajo, a lo que ella se negó porque tendríamos que separarnos para seguir desarrollando nuestra labor periodística.

Entre otras cosas importantes ella me dijo que le parecía absurdo el hecho de ser Sede de Gobierno de un presidente que nunca está en el Palacio o está muy pocas veces; está a las seis de la mañana para reunirse con sus ministros con quienes resuelve qué hacer con la plata del Tesoro General de la Nación, o sea que tal tarea podía ser cumplida perfectamente desde Sucre, Cochabamba o Ivirgarzama en el Chapare para no despertar controversias entre La Paz y la capital oriental Santa Cruz.

De esa manera quedarán frustrados aquellos que planean hacer imposible la vida de los paceños con marchas, manifestaciones y bloqueos de las mil esquinas, medidas todas que castigan al ciudadano paceño que sólo ansía trabajar normalmente, en la atención de sus propias obligaciones y necesidades.

Es sabido que los hijos de esta tierra de Murillo tienen que migrar a otras ciudades del país o del extranjero para cumplir sus metas de vida junto con su familia, cuyos miembros desconocen las razones de esta forzada capitalía que frustra todo emprendimiento y planes de vivir trabajando en paz.

Lo más irónico del caso es que estas fuerzas extrañas a La Paz vienen ofreciendo disculpas por las molestias que causan a los pobladores de esta ínclita ciudad, pero no vacilan en dinamitarla, en destruir su ornato público, cuando no causan sustos y heridas a los más pequeños habitantes.

Esta ciudad que no cobra nada al Gobierno por ser la Sede del Cuerpo Diplomático acreditado en Bolivia, ya está harta de gobernantes atrabiliarios y abusivos que transforman su arquitectura construyendo colosales edificios destinados a albergar a las actuales autoridades, y que además los mismos contarán con helipuertos que facilitarán el transporte sólo de algunos privilegiados que figuran en las planillas del Gobierno central.

Mi comadre Macacha y discípula periodística coincidió totalmente con esta renuncia a ser Sede de Gobierno, aunque para ello tengamos que trasladarnos a otra ciudad y privarnos de ver los atardeceres del majestuoso Illimani.

 

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