No hay que ser un experto para darse cuenta de que la situación de los perros callejeros en Sucre está fuera de control. Todos los días debemos convivir con pandillas enteras de canes que caminan como si fueran dueños y señores de los diferentes espacios de la ciudad.
Y esto no pasaría de ser un dato curioso o una hermosa postal para turistas, si no fuera porque representan un serio riesgo para la salud y la integridad de todos los ciudadanos. Se estima que cada día 15 personas son mordidas por un perro. No hasta hace poco, una niña murió en un hospital de Sucre, con todos los síntomas de rabia canina, y más recientemente una persona fue atacada por una jauría de perros, el mismo día en que los defensores de sus derechos salían a marchar protestando contra el envenenamiento masivo, con sustancias peligrosas para los humanos, de perros callejeros. Y ni qué decir de los accidentes de tránsito ocasionados diariamente por perros.
No, no se trata de odiar o amar a los perros. De lo que se trata es de asumir nuestra responsabilidad sobre lo que está pasando. Los culpables somos nosotros. Los perros no son los culpables. Los humanos cargamos con toda la irresponsabilidad en este asunto. Falta de educación. Falta de autoridad para hacer cumplir la legislación vigente. Todo es una sumatoria.
No olvidemos que existe una Ley de Protección, Tenencia y Bienestar de los Animales, aprobada por el Concejo Municipal, que prohíbe a los vecinos tener grandes cantidades de animales, dejarlos sueltos y abandonarlos. Sin embargo, la ley no ha sido socializada con éxito entre la población y, mucho menos, ha sido sancionada en los hechos.
Si hay animales que sufren y existe esta increíble proliferación de perros callejeros —se estima que en Bolivia actualmente hay tres millones de canes en situación de calle, un número escalofriante que aumenta día tras día— es culpa de nosotros. Culpa de las autoridades que deben poner las cosas en su lugar, porque si falta educación entre la población, hay que sancionar. No hay otra salida.
De alguna manera tiene que superarse esta cada vez más alarmante situación y poner orden la ciudad, que no se merece semejante cuadro. Pero también hay que cuidar a los animales que escogemos como mascotas. Debemos hacernos cargo de manera responsable de ellos, sin abandonarlos o dejar que se reproduzcan de manera descomunal.
Hasta agosto del año pasado en Sucre se estimaba que había más de 70.000 perros, de los cuales unos 5.000 se encontraban completamente abandonados, sufriendo hambre, sed y las inclemencias del tiempo. Es el colmo. No queremos imaginarnos cuánto habrá subido esta cifra, mientras seguimos actuando como si no tuviéramos responsabilidad alguna sobre este problema.
Lo cierto es que los perros ya no pueden seguir siendo dueños y señores de las calles. Las autoridades deben asumir, de manera inmediata y enérgica, una acción –enmarcada en la Ley– destinada a dejar la ciudad libre de canes, y los defensores de sus derechos tendrían que limitarse a que esa limpieza se haga, precisamente, respetando sus derechos. (R)
Los perros ya no pueden seguir siendo dueños y señores de las calles. Las autoridades deben asumir, de manera inmediata y enérgica, una acción –enmarcada en la Ley– destinada a dejar la ciudad totalmente libre de canes