Beni, presente y futuro de Bolivia

EDITORIAL 18/11/2017
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Hoy se recuerda un aniversario más de la creación del departamento de Beni, cuando el presidente José Ballivián y Segurola decidió, en 1842, conmemorar de esa manera el primer aniversario de la Batalla de Ingavi, librada ante la invasión peruana, el 18 de noviembre de 1841. Ballivián quiso grabar en la memoria histórica esa fecha pues ese fue un triunfo militar digno de figurar entre los acontecimientos más importantes de la historia de nuestro país.

En aquella época no estaba del todo clara la importancia de tan extenso jirón patrio. Con muy pocas pero muy honrosas excepciones, Beni, como toda la amazonía boliviana, estaba demasiado lejos de las principales preocupaciones de los gobernantes, empresarios y, más aún, de la inmensa mayoría de la población boliviana. Esa región era vista como algo tan ajeno que para atribuirle alguna importancia no se halló mejor fórmula que asociarlo con un “hermoso futuro”.

Muchas décadas han pasado desde entonces y el “hermoso futuro” que se le prometía a Beni no puede dejar de ser contrastado con el presente. Y dependiendo del punto de vista desde el que se evalúe esa situación, se podrá afrontar con diferentes criterios el hecho de que Beni ya no guarda un “hermoso futuro” sino un presente ante el que de nada valen los buenos augurios sino los resultados concretos.

Y esos resultados, más allá de los deseos, no son precisamente de lo más esperanzadores. Así lo indican, entre muchos otros datos, los fríos balances estadísticos, según los cuales los dos pilares sobre los que hasta ahora se construyó la base económica beniana, como la ganadería y la agroindustria, están debilitándose. A lo anterior se debe agregar el hecho de que Beni es el departamento que más sufre todos los años los desastres naturales causados directa o indirectamente por la destrucción de las selvas amazónicas.

A diferencia de lo que ocurría en el pasado, ahora los problemas que Beni debe afrontar, tanto por sus causas como por sus consecuencias, están muy relacionados con los de todo el país. Desde el futuro de los mayores parques nacionales, el principal de los cuales es el TIPNIS, hasta los principales megaproyectos de producción de energía hidroeléctrica, pasando por la ampliación de la frontera agrícola y la incorporación al mercado de tierras de las selvas amazónicas, la relación entre el presente y el futuro de Beni con el de toda Bolivia es inseparable.

Por eso, además de la ya larga historia de hermandad y vecindad que nos une, deseamos que Beni salga airoso de los muchos desafíos que tiene al frente.

Beni era visto como algo tan ajeno que para atribuirle alguna importancia no se halló mejor fórmula que asociarlo con un “hermoso futuro”. Muchas décadas han pasado desde entonces y el “hermoso futuro” que se le prometía a Beni no puede dejar de ser contrastado con el presente

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