Montado en Blanco Encalada
Chile ambiciones desata
Y en tono amenazador
Invade Antofagasta.
Y Don Ladislao Cabrera
Como una llama se inflama
Organiza la defensa
De nuestra Patria en Calama.
Durante la guerra del Pacífico, mientras bolivianos chilenos y peruanos se destripaban a golpes de bayoneta, Jhon Thomas North practicó malabarismos bancarios que lo hicieron dueño de los campos de batalla.
Sin disparar un tiro ni gastar y penique Jhon Thomas North se ha convertido en el rey del salitre. Con dinero prestado por los bancos chilenos Jhon Thomas North ha comprado a precio de bagatela, los antiguos bonos a los propietarios de los yacimientos salitreros. Jhon Thomas North los compró cuando comenzó la guerra y antes de que la guerra terminara, el estado chileno tuvo la gentileza de reconocer esos bonos como legítimos títulos de propiedad.
Su sangre tiñe de rojo
Las aguas del río Loa
Cuando les muestra su arrojo
El héroe Eduardo Abaroa.
Demandan su rendición
Lo hacen con mucho trabajo
Responde –Rendirme yo
Que se rinda su abuela Carajo-
Con uniformes ingleses y armas inglesas el ejército chileno derrumba los palacios de Chorrillos, Barranco, Miraflores y Playas de Lima sin dejar piedra sobre piedra.
¡Nuestros derechos nacen de la victoria! Dice vencedor el ejército chileno. La guerra del Pacífico, la guerra por el salitre, ha terminado. Por mar y por tierra y con armas inglesas, Chile ha logrado incorporar a su mapa los inmensos desiertos de Atacama y Tarapacá.
Perú pierde el salitre y las exhaustas islas guaneras, Bolivia pierde el salitre, su salida al mar y queda acorralada en el corazón de América del Sur. En Santiago celebran la victoria, en Londres la cobran.
Oscuros los intereses
Oscuro el fin de la guerra
Cuando sólo a los ingleses
Les beneficia la guerra.
En el viejo continente
Están floreciendo los huertos
En cambio aquí los dolientes
Van enterrando a los muertos.