Chuquisaca y la Diagonal Jaime Mendoza

20/06/2018
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Toda construcción de carretera implica la integración entre regiones y entre países. En el caso de la ansiada Diagonal Jaime Mendoza, denominada así en homenaje al patricio chuquisaqueño bien conocido por su polifacética labor, su conclusión permitirá integrar Paraguay, Bolivia, Chile y Perú e internamente Santa Cruz, Chuquisaca, Potosí, Oruro y La Paz.

Es bien conocido el hecho de que el poder se trasladó al norte del país cuando decayó la explotación del emblemático Cerro Rico de fama mundial y la plata cedió el lugar al estaño. Obviamente, junto al poder económico siempre está el poder político y a ello se debió también el traslado de dos de los tres poderes del Estado de Sucre a La Paz en una guerra civil de triste memoria. Sin embargo, el objetivo de esta nota es la carretera que, a pesar de su avance, no ha logrado la integración interna porque paralelamente, o simultáneamente, se ha dividido el país entre el eje central y el resto de Bolivia, por lo que entre ambas partes existe un abismo en cuanto a índices económicos y de desarrollo.

De todas maneras, con verdadera satisfacción se puede comprobar que la Diagonal Jaime Mendoza ha progresado muchísimo durante los últimos años. En el sureste, la ruta entre Sucre y Padilla está asfaltada y el trabajo entre Padilla y El Salto tiene avance significativo. También está prácticamente concluido el tramo entre Monteagudo y Muyupampa pero, lamentablemente, están suspendidos los trabajos en el túnel de Incahuasi y en el tramo Muyupampa-Ipati por motivos que aún desconocemos.

En cuanto al camino entre Sucre y Oruro, por Ravelo y las minas, un recorrido reciente ha permitido comprobar que, con excepción de 42 kilómetros, la carretera está asfaltada y que los trabajos continúan con importante maquinaria y equipo de la empresa “Santa Fe”. Por tanto, el camino hacia Oruro y La Paz se ha reducido mucho en kilometraje y tiempo. Por otra parte, desde Oruro hasta La Paz se utiliza la doble vía que indudablemente ha acortado los tiempos de viaje, a pesar de los absurdos límites que fijan la velocidad máxima en 80 kilómetros por hora, lo que obviamente nadie cumple, sencillamente porque por las características de las pistas, ese límite debería ampliarse a por lo menos 100.

Hasta aquí el comentario no puede ser sino totalmente positivo porque corresponde a la realidad y porque es necesario opinar sobre los avances reales en forma objetiva. Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que el tramo más difícil, precisamente el que une Sucre, la capital constitucional de Bolivia, con varias de sus provincias y con el oriente y sur boliviano, no ha sido ni siquiera licitado. Es decir, una distancia de 60 kilómetros entre El Salto y Monteagudo, sinuoso y problemático como el de Ravelo, Ocurí y Macha en la ruta a las minas, sigue como hace 50 años.

¿Es otra vez la maldita casualidad de que esos 60 kilómetros estén en Chuquisaca? ¿Es nuestra ineficiencia de gestión la que no nos permite integrarnos entre chuquisaqueños? Las autoridades departamentales tienen la palabra.

Es necesario recordar que existe un convenio firmado entre la CAF, el Ministerio de Planificación y la ABC sobre un crédito de 75.75 millones de dólares para la construcción del primer tramo entre Padilla y El Salto, así como el estudio a diseño final entre el Salto y Monteagudo, pero este último es imprescindible para que la Diagonal Jaime Mendoza logre la integración para la que fue concebida. Las carreteras, bien proyectadas, son el mejor medio para tener un país de desarrollo equilibrado, evitando que se acentúen las diferencias entre regiones como ocurre todavía hasta hoy.

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