Patrimonio documental

SURAZO 06/09/2018
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El incendio del Museo Nacional de Brasil no es una desgracia nacional… es una tragedia mundial.

Durante más de doscientos años, Brasil se dedicó a acopiar objetos que no solo testimoniaban su pasado sino el de toda la humanidad. Entre estos estaba, por ejemplo, un cráneo humano de 12.000 años que, por ello, era considerado el más antiguo del continente.

El edificio era una quinta y ocupaba toda una cuadra en San Cristóbal, Río de Janeiro. Aunque gozaba de todas las medidas de seguridad concebidas para un edificio de ese tipo, carecía de seguro y de una brigada de bomberos. Era, por tanto, una muestra del descuido al que está sometido el patrimonio cultural en una era en la que su valor está subestimado por autoridades cada vez más ignorantes en estos temas.

Frente a ello, el museo de la Casa de Moneda de Potosí parece tener más ventajas para el resguardo de piezas valiosas. Construido enteramente en piedra y calicanto, es una verdadera fortaleza que jamás podría ser devorada por el fuego. Sin embargo, no está a salvo de decisiones que podrían poner en riesgo su patrimonio. Hace solo unos años, uno de sus directores permitió la demolición de un muro que todavía hoy es minimizada por las autoridades de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB), su entidad capataz.

La Casa de Moneda no solo acoge a un museo sino al Archivo Histórico que se ha convertido en el más importante repositorio documental de Potosí. Hace apenas unos días, el presidente de la FCBCB, Cergio Prudencio, me estremeció cuando dijo que esa entidad estaba dispuesta a devolver al Órgano Judicial los expedientes de procesos que guarda y de los que entrega copias legalizadas con cada vez mayor frecuencia.

El patrimonio cultural de los pueblos también está integrado por los documentos y, por ello, estos requieren preservarse bajo medidas mínimas de seguridad. Esta es una de las bases del programa Memoria del Mundo de la Unesco.

La preservación de documentos no solo requiere medidas de seguridad sino también la educación de la gente para que esta aprenda a conservarlos. Con esa idea, la Sociedad de Investigación Histórica de Potosí presentó la colección completa de revistas de Gesta Bárbara con el fin de que sea declarada patrimonio documental de Bolivia.

La colección pertenece al investigador Mario Araujo y es uno de los ocho postulantes a formar parte de la lista boliviana de la Memoria del Mundo en la primera calificación regional con ese fin.

No solo se busca que la colección esté protegida sino, fundamentalmente, que se consiga financiamiento para la realización de charlas y conferencias sobre la importancia de preservar patrimonio de ese tipo. Su inscripción en la lista de la Memoria del Mundo serviría para llamar la atención de las autoridades, actualmente más preocupadas por los espectáculos masivos, sobre su valor material y artístico y sobre la importancia de su preservación.

Con esas medidas se pretende evitar tragedias como la que se abatió sobre el Museo Nacional de Brasil.

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