Un acontecimiento ya repetido varias veces me inspiró para el siguiente guion de un cortometraje, cómico porque seguimos siendo optimistas.
Un hombre, o también puede ser mujer, joven o niño, camina de buen humor por la calle, digamos Dalence aunque también puede ser otra calle en la ciudad. De repente, le salta un perrito, lo muerda en la pierna y rompe su pantalón. Con ayuda de un transeúnte logran espantar al perro. Su socorrista dice: “pero sigues con tu risa, parece que no estás asustado y herido”. “Estoy muy asustado y me sangra una herida, además ahora no puedo llegar a mi destino en tiempo, pero estoy feliz porque el perro tiene vacuna y no era un perro peligroso”, dice el hombre.
A continuación, decide ir al médico para hacer ver la herida. El doctor le pone unas puntas para cerrarla y sorprendido mira al hombre: “parece que no le dolió mucho, porque sigue con cara alegre”. “No doctor, me dolió mucho porque la mordedura fue bastante profunda, pero estoy feliz porque el perro tiene vacuna y no era un perro peligroso”.
El hombre aprovecha para pasar por una tienda de ropa y comprarse un pantalón nuevo, porque no puede seguir andando en un pantalón harapiento. Paga los 300 bolivianos y la señorita le dice: “Noto en su cara que está muy contento con el nuevo pantalón”. “No señorita, no es por eso, porque me obliga a un gasto no previsto. Pero estoy feliz porque el perro que me mordió tiene vacuna y no era un perro peligroso”.
La última escena es del dueño del perro, con el animal a su lado. Está enojado: “Parece que todos se están riendo de mi mascota, pobre perrito”. Y le da una caricia. “Waw”, responde.
En los créditos finales, pondré que toda semejanza con hechos reales es pura coincidencia, para sacar una última sonrisa al público. Y me falta aún el título. Debería contener la palabra ‘absurdo’, o eso quizás es demasiado obvio.