Más allá de los terribles efectos sobre la salud pública, el coronavirus ha propiciado la generación de importantes resultados económicos que beneficiarán tanto a inversionistas como a empresas del rubro de la salud a nivel mundial. Por ejemplo Gilead Sciencies y Moderna, empresas dedicadas a la biotecnología, tienen vacunas en desarrollo y en pruebas cuyos resultados podrían conocerse en abril próximo; estas compañías han reportado importantes subidas en sus cotizaciones bursátiles a raíz de estos avances. Lo mismo ocurre con la francesa Novacyt, que produce insumos destinados a enfrentar y prevenir enfermedades infecciosas como el coronavirus, cuya cotización subió en un 350% después de que anunciara el lanzamiento de un test para la detección de la enfermedad, el primero en Europa y que permite conocer los resultados de un posible contagio en menos de dos horas. Top Glove Corp. de Malasya, dedicada a la fabricación de guantes de látex, logró incrementos del 22% en el valor de sus acciones por la creciente demanda de sus productos a nivel global. Similares efectos vienen disfrutando empresas como 3M, Kimberly Clark, Honeywell, entre otras, cuyo producto estrella en este tiempo, las mascarillas protectoras, se han convertido en un accesorio de primera necesidad y con demanda ampliamente superior a la oferta. Lo mismo ocurre con productos desinfectantes, categoría que es bien aprovechada por empresas como Clorox Co.
Sin embargo, más allá de estos productos, el tema de las telecomunicaciones también viene tomando parte en las consecuencias del brote, por ejemplo, varias reuniones de negocios o incluso conversaciones familiares ahora son realizadas vía pantalla del celular o del computador a través de aplicaciones como las que desarrolla la compañía Zoom Video Communications, esto con el fin de evitar el contacto directo entre personas y facilitar, entre otras cosas, el trabajo desde el hogar en lugares en los que se han suspendido las labores normales y se vive en cuarentena.
En nuestro medio, ni bien se supo del caso sospechoso aislado en la ciudad de La Paz, la demanda de mascarillas hizo que el producto se agotara en la mayoría de las farmacias de esa ciudad; lo mismo ocurre con los intermediarios de productos como el alcohol en gel y líquido. Con seguridad, las empresas farmacéuticas nacionales y laboratorios sabrán cómo lidiar en una situación en la que el nerviosismo y la psicosis de la llegada del virus a América Latina y a nuestro país incrementarán la demanda de los productos y accesorios mencionados; claro está, el Ministerio de Salud y la Oficina de Defensa del Consumidor deberán, de forma coordinada, establecer los mecanismos de control para evitar que este pico en la demanda no venga acompañado de usura y agio. Las alcaldías municipales y las oficinas departamentales del Servicio de Salud deberán también ponerse en movimiento a fin de evitar estas situaciones, porque bien sabio es el dicho: A río revuelto, ganancia de pescadores….