Naciste en Chuquisaca un 12 de julio
Desde temprana edad
Quedaste en la orfandad
Pasando tu tierna infancia
Al lado de unos tíos
Y asilada en los conventos
Caminando por la vida
Sola, huérfana y desamparada
Una niñez muy triste
La que tú viviste.
Juana Azurduy emerges de las entrañas
Del noble y bendito suelo que te vio nacer
Es Chuquisaca – Sucre – Bolivia
La patria que profundamente amaste
Y que por ella y su libertad
Tú misma vida la ofrendaste.
Luchaste junto a tu esposo Manuel Asencio Padilla,
Jaime de Zudáñez, Bernardo Monteagudo
Y muchísimos otros patriotas.
Flamea al viento tu cabellera
Como patriótica bandera
Juana a caballo galopando va
Seguida por tropel de montoneros
Por los caminos de la Pachamama
Olor a tierra mojada
Con aroma de jazmines.
Empuñando tu espada gloriosa
Con la mano diestra en alto
Abriendo por los senderos
La ruta de doña Juana
Ruta de revolución, ruta de la libertad,
Dios te hizo ángel en esta tierra
Te dio legiones de arcángeles
Para luchar contra la tiranía y la opresión.
Doña Juana Azurduy de Padilla
Libertadora de América
Tu nombre es el sol que ilumina
Nuestra soberana nación boliviana
Y a Sucre – Chuquisaca, tu entrañable tierra natal.
Fuiste esposa, madre, heroína
La guerrilla inmortal
Eres patria emblema de patriotismo
Sacrosanta bandera de libertad
Eres la brújula, el faro de luz
Tu espada vencedora brilló
En la gesta libertaria
Irradiando al continente americano
La luz radiante de la libertad.
Mil veces bendita seas
Juana Azurduy de Padilla
Lo ofrendaste todo por la patria:
Hijos, esposo y tu vida misma
En aras de libertad
Por tu audacia y valentía fuiste nombrada
Con el grado de teniente coronel
Resultaste herida en combate
Luchaste hasta el final
Del proceso de la independencia
Simón Bolívar te ascendió a coronel
Otorgándote una pensión por cinco años.
El tiempo transcurrió inexorablemente
Y de tu existencia llegó el ocaso
Pasando tus últimos días
De pobreza franciscana en tu morada
Sola, triste, enferma y abandonada
Con tu corazón desgarrado de dolor
¿Será que a nuestros mayores de entonces
Les invadió la ingratitud y el olvido?
Tu espíritu sintió profunda tristeza
Cuando exhalaste el último suspiro
En tu deceso, tus funerales
Y a tu postrer adiós…. Nadie te acompañó
Fue tu última morada una fosa común
Al pie de un árbol de molle
Qué injustas fueron la vida y la muerte contigo
Ni una sola corona llegó a tu fría tumba.
Virgencita de Guadalupe, patrona de Chuquisaca
Perdona nuestras ofensas y errores
Y a ti Juana, madre del alma nuestra
Hoy reverentes Bolivia y América
Rendimos ofrendas en tu honor
Expresiones de amor y gratitud
Donde tu espada y tus restos están
En la sagrada Casa de la Libertad.
Vivirás para siempre
En nuestra mente y nuestros corazones
Inmortal guerrillera
Para perpetuas memorias
¡Gloria a ti, Juana Azurduy de Padilla!
¡Gloria!
* CORREO DEL SUR publica este poema en atención a la costumbre de recordar a Juana Azurduy de Padilla cada 12 de julio, pese a que varios historiadores demostraron, con documentos, que en esta fecha no nació la guerrillera sino una homónima.
Profa. Ruth Valdez A. / David Vidovic R.