Errores históricos

EDITORIAL Editorial Correo del Sur 17/07/2022
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Pese al frío que castiga a la región andina de Bolivia, la efeméride departamental de La Paz, conmemorada ayer, se pintó de colores gracias a dos anécdotas protagonizadas por presidentes. Una, con la figura central del Presidente del Concejo Municipal de El Alto, fue la más mediática y publicitada, en tanto que la segunda tuvo menos ruido, pese a que su protagonista fue el Primer Mandatario del Estado.

Rogelio Maldonado debe ser un nombre que se escucha mucho en el municipio alteño, pues es quien preside su concejo pero, hasta ayer, era un ilustre desconocido para el resto de Bolivia. Ahora, en cambio, su rostro recorre en el país a través de las inefables redes sociales y en variados memes, fijos y animados. ¿Por qué razón? Porque atribuyó el episodio histórico/literario de la tea de la libertad nada más y nada menos que al héroe del Topáter, don Eduardo Abaroa Hidalgo.

Los errores de número, de género, de persona y hasta de enfoque son englobados bajo el latinismo de “lapsus lingüis”, que se traduce como “desliz verbal”. Son equivocaciones muy frecuentes, especialmente entre personas que no pueden superar los nervios que produce el hablar en público. Por lo general, cuanta más concurrencia, mayores son los nervios y, ese pudo ser el caso del munícipe alteño porque… pensémoslo: los datos básicos de las fechas históricas y sus protagonistas son de conocimiento general, no solo se enseñan en el nivel primario sino que hasta se aprende en la calle. Por eso, la mayoría de los bolivianos sabe que la gesta del 16 de Julio de 1809 tuvo como protagonista a Pedro Domingo Murillo Carrasco mientras que Abaroa fue uno de los bolivianos que resistieron a los chilenos en Calama. Es probable que Maldonado haya sufrido una dislexia mental al momento de dirigirse a su público y, ahora, es pasto de los hatos que pueblan las redes.

Pero ese fue un lapsus lingüis, un error cometido al hablar en público, en discurso mal improvisado. Lo que le pasó, en cambio, al presidente Luis Arce está escrito y, a menos que se trate de un “lapsus scriptae”, es un grueso error de interpretación histórica. El mensaje del mandatario estaba hasta anoche en su cuenta oficial de Twitter y decía: “Celebramos este 16 de Julio, rindiendo homenaje a Pedro Domingo Murillo y a los próceres paceños que, en 1809, instauraron el primer gobierno libre de Hispanoamérica. ¡Gloria a Murillo! ¡#JallallaLaPaz!”.

Para la mayoría de la gente —cuyos conocimientos de historia son básicos—, parecería que el Presidente está atribuyendo a La Paz una primogenitura y eso significa ponerla antes que otras ciudades. Es lícito que los chuquisaqueños, por lo menos, tengan curiosidad de escuchar una explicación. Para quienes estudian historia, en cambio, la cuestión de la primogenitura entre Sucre y La Paz tiene sus orígenes en la carta que el mariscal de Ayacucho les dirigió el 26 de mayo de 1825 a los integrantes de la municipalidad de La Paz señalando que “es mi más vehemente anhelo que la ciudad de La Paz, el pueblo primogénito de la libertad americana, iguale por lo menos en sus establecimientos científicos a Chuquisaca, el pueblo primogénito de la revolución”.

La polémica por esas palabras no está resuelta y mueve a preguntarse si Arce se está adhiriendo a la posición paceña, lo que significaría ponerse en contra de la chuquisaqueña.

¿Es importante la primogenitura? Esa pregunta admite ambas respuestas, pero, en el caso de la negativa, habrá que recordar que en Hispanoamérica hay muchos casos de gobiernos libres que fueron establecidos como tales, incluso, en el siglo XVI, es decir, tres siglos antes de que la guerra contra España se saldaran con los alzamientos de Chuquisaca, Buenos Aires y La Paz, en ese orden.

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