¿Qué está pasando en la Universidad San Francisco Xavier de Chuquisaca? De un tiempo a esta parte, de acuerdo a lo observado en varias de sus carreras entre el año pasado y este 2022, un grupo de supuestos universitarios ligados a la FUL Lealtad, al parecer tiene vía libre para atentar violentamente contra los procesos electorales de los centros de estudiantes y, al margen de lo que ocurra en el marco de la autonomía universitaria, por los graves incidentes registrados la mañana de este jueves en puertas de la Facultad de Tecnología, también para atacar a la ciudadanía, sin que nadie haga nada para impedirlo.
¿Cómo es posible que el prestigio de la antigua Universidad de Charcas, que está a dos años de cumplir 400 años, se vea empañado por intereses personales o de grupo, como parte de pugnas de poder y de un estilo de gobernanza que todos creíamos enterrado luego de décadas de manejos alejados de los objetivos académicos que deberían guiar a esta casa de estudios superiores para recuperar los espacios perdidos en los rankings internacionales?
Los usuarios de las plataformas digitales de CORREO DEL SUR acaban de asistir a un hecho inadmisible en democracia: el ataque a varios ciudadanos, entre ellos una mujer y su carrito de golosinas que saltaron por los aires tras el impacto de petardos arrojados desde el interior de la Facultad de Tecnología, luego de que esta fuera tomada por un par de decenas de jóvenes supuestamente ligados a la Federación Universitaria Local (FUL) Lealtad. A unos metros, de acuerdo con el registro fílmico de este periódico, un adulto mayor se vio aturdido en medio del fogueo; no sabía dónde guarecerse ante semejante escenario.
Entre los afectados por el vandalismo de estas personas —que, reiteramos, de acuerdo con las coberturas periodísticas de este y otros medios de comunicación de Sucre, no es la primera vez que actúan de esta manera— también estuvo un periodista de CORREO DEL SUR, que resultó herido en una mano por un petardo mientras que otro explosivo lanzado por los mismos individuos rompió la chamarra que llevaba puesta en ese momento.
¡A qué triste nivel habrá descendido nuestra casi cuatricentenaria universidad si no es capaz de frenar a grupúsculos de estudiantes que, bajo el anonimato del rostro cubierto por pasamontañas, tal cual ha quedado grabado en los videos, ingresan a los edificios de San Francisco Xavier y, atenidos a la intocable autonomía universitaria, se comportan como viles delincuentes y en completa impunidad, atemorizando a los transeúntes y, sin ningún miramiento, atropellando la libertad de prensa!
A esta altura de los lamentables acontecimientos que se repiten prácticamente cada semana y sin que se advierta una reacción de parte de quienes tienen la obligación de hacer respetar no solo la reputación, sino la institucionalidad de San Francisco Xavier, la población ya sabe que el principio de la autonomía universitaria no está siendo utilizado para los fines por los cuales ha sido establecido. Las autoridades, de esta y de todas las universidades del país, deben asumir su responsabilidad en lo que les concierne, y con la mayor firmeza, para evitar más transgresiones a los derechos fundamentales de las personas, tal como ha venido ocurriendo durante los últimos meses.
También las dirigencias universitarias deben reconducir su accionar, que desde hace décadas se encuentra absorbido por el manejo prebendal de recursos económicos y otros intereses que nada tienen que ver con la academia, la ciencia y, en definitiva, la cultura, pilares esenciales sobre los cuales debería funcionar, hoy en día, la Universidad San Francisco Xavier, en respeto a su gloriosa historia irradiada incluso en los acontecimientos fundacionales de las naciones de todo el continente americano.
Al igual que lo han hecho ya las principales organizaciones periodísticas del departamento y del país, como la Federación de Trabajadores de la Prensa de Chuquisaca y la Asociación Nacional de la Prensa (ANP), esperamos un pronunciamiento de la Universidad de Sucre para que no se vivan más situaciones inaceptables en un Estado democrático como las registradas este 21 de julio de 2022. Ninguna autonomía puede estar por encima de los derechos de toda la población.