Sucre, la ciudad más antigua de Bolivia, fue capital provisoria desde la fundación hasta 1839, año en el que se la nombra capital definitiva y se la ratifica en Constituciones posteriores, incluida la actual. Por su otrora ilustre Universidad, fundada en 1624, fue conocida como la Culta Charcas, pero porque además fue sede de la Real Audiencia y de la Academia Carolina. Muchas fueron las luces de nuestra ciudad pero, por diversas razones, especialmente por la pérdida de prestigio de nuestra Universidad, nos fuimos quedando en la sombra.
Entre todo lo negativo resultante de nuestra inacción, de una inadecuada planificación en nuestras inversiones y en la poca gestión de nuestras autoridades, resultante del servilismo hacia sus respectivos partidos políticos, además de la pandemia y de otras causas internas y externas, se vislumbra una positiva reacción de la sociedad civil en los campos de la cultura y el arte.
Aún con el peligro de omitir algún nombre, no se puede dejar de mencionar lo que hacen artistas como Matilde Casazola; María Antonieta García Meza de Pacheco, artista e investigadora; Gustavo Orihuela, eximio violinista; Los Masis renovados con Roby Sahonero; Lourdes Murillo en el Coro “Helga Cáceres”; Claudia Arce, que incursiona con éxito en la música; Amparo Silva con su Ballet y con la hermosa exposición de trajes antiguos profesionalmente restaurados, que bien pudieran llenar un gran ambiente del Palacio de La Glorieta; la restauración de obras en museos y templos patrimoniales, labor impulsada por el padre Bernardo Gantier. Estos son ejemplos incompletos que recuerdan los esfuerzos y dedicación en el campo musical y artístico de personalidades, como la recordada Luchita Arce de Williams, que despiertan el optimismo. Sucre puede volver a ser la Culta Charcas…
Escenarios como el Teatro Gran Mariscal y el histórico 3 de Febrero y “La Sombrerería”, que no encuentra su destino, podrían formar parte de la infraestructura para incentivar las expresiones artísticas y culturales en nuestra ciudad, que insólitamente no tiene una orquesta sinfónica de las que existen, por ejemplo, en Santa Cruz, La Paz y El Alto.
Para reactivar la actividad cultural tenemos gente de primera, como la citada, pero precisa incentivo y apoyo. En el campo museológico Iván Gutierrez, actualmente a cargo del hermoso Museo Colonial Universitario, y mucha otra gente que requiere apoyo para ejercer eficientemente su función y dar rienda suelta a sus fortalezas y aficiones. Sucre, es también la ciudad de los museos.
La Universidad, origen de nuestra condición de ciudad culta, tiene que ser la primera en reaccionar y recuperar su prestigio formando profesionales que tengan opción de encontrar fuentes de trabajo al culminar sus estudios, en lugar de pensar dónde emigrar. Formulemos nuestros mejores deseos para que esto ocurra en la nueva gestión que recién comienza.