Milei, en nombre del hartazgo

EDITORIAL Sucre/CORREO DEL SUR 15/08/2023
PUBLICITE AQUÍ

Nayib Bukele ya no es el centro de los debates respecto a las ideologías. Ahora, las miradas se han volcado hacia Argentina, donde un nombre suena fuerte, el de Javier Milei, quien ha superado todas las previsiones al conseguir más del 30 por ciento de los votos en las elecciones primarias celebradas el domingo.

Se trata, pues, del hombre del momento. Todavía es prematuro hablar de lo que los resultados de las primarias podrían representar para las elecciones mismas, programadas para octubre próximo, pero la sorpresa está llamando la atención de medio mundo, el del hemisferio sur, porque la verdad es que, si bien se reconocía su crecimiento, nadie esperaba que llegara a tanto.

Pero, ¿solo resulta llamativo este primer triunfo nacional? No. Milei se ha confirmado como un político atípico reemplazando el discurso con una verborragia particular y recogiendo el anhelo de muchos conservadores: ofrece llevar a Argentina por un camino muy distinto que el que ahora está recorriendo.

¿Estamos hablando de cambios? La historia de la política latinoamericana ha demostrado que no se cambian ideologías, sino maneras de actuar. Las ideologías entran en crisis cuando se estiran las cosas al punto de llegar a los extremos; así, también, se producen las polarizaciones. Pero, a menudo, los ciudadanos llegan a la conclusión de que unos y otros, al final, terminan siendo (o haciendo) lo mismo; no importan los colores que enarbolen. Veamos dos botones de muestra: la intolerancia con la prensa y las reelecciones.

Convertidos en presidentes, los políticos suelen ser una novedad, especialmente cuando actúan distinto a sus antecesores. Parece que están haciendo la diferencia… hasta que la prensa saca a relucir algo malo de sus gobiernos. Entonces, lo que estos hacen, por lo general, es negar las denuncias o minimizarlas, y buscan desprestigiar al mensajero. Algunos, los más radicales, incluso, llegan al punto de deshacerse de él. Su verdadero rostro puede verse cuando están cerca de cumplir sus periodos y deciden ir a la reelección, sin importar el costo. Modifican constituciones, si pueden hacerlo, y, si no, pasan por encima de ella. Bukele, al que tantos aplauden por su represión a la criminalidad, está empezando a hablar de su reelección.

Por tanto, para el caso de Milei, aunque él mismo se autoproclame como liberal o “libertario”, y, pese a que su verborrea esté dirigida a atacar a la izquierda o a los socialistas, llamar a su partido, La Libertad Avanza, de extrema derecha es tanto como calificar a Daniel Ortega de extrema izquierda. En los hechos, con su discurso, entendido como la “facultad racional con que se infieren unas cosas de otras” y no como exposición verbal, busca captar el voto de los argentinos desencantados no solo con el modelo encarnado en los últimos años por el kirchnerismo, sino con la política tradicional, esa que muchos todavía se empecinan en dividir en “izquierdas” y “derechas”.

Milei ha dicho que admira a Bolsonaro, pero no se reconoce un derechista sino un liberal. Sus propuestas, como el rechazo al aborto, el permitir porta de armas y el cierre del Banco Central, son conservadoras en extremo, pero no se diferencia mucho de otras tales como, por ejemplo, la intervención de las empresas estratégicas en Bolivia bajo el rótulo de nacionalización.

Así como Bukele arrancó su carrera política con el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional, Milei tiene más acercamiento con el Partido Demócrata de EEUU que con el Republicano. Y es que no se trata de ideología. Igual que los bolivianos que se cansaron de los políticos tradicionales y, en su momento, hicieron presidente a Evo Morales, así como los salvadoreños a Bukele, los argentinos han votado por Milei en las primarias, pero, aún no está dicha la última palabra.

Compartir:
Más artículos del autor


Lo más leido

1
2
1
2
3
4
5
Suplementos


    ECOS


    Péndulo Político


    Mi Doctor