Lo bueno y lo malo

Gastón Solares Ávila 14/01/2025
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Ya en el año en que la República de Bolivia cumplirá el Bicentenario de su fundación no se vislumbra la ejecución de proyectos importantes para celebrar tan singular fecha, aunque varios han sido anunciados en nuestra ciudad, en la que nació la patria y que, por tanto, debería merecer especial atención.

Ojalá no ocurra lo que ya nos pasó al celebrar el Bicentenario del Primer Grito de Libertad en la América Hispana, en la que Sucre fue marginada de los actos centrales de los que debería haber sido también sede principal.

La excepción buena, por cierto, será la doble vía pavimentada hacia el aeropuerto de Alcantarí, que está muy avanzada, así como los trabajos de mejoramiento en el edificio terminal con una manga ya en funcionamiento y con otra ofrecida para la oportunidad. Aunque la carretera debería haberse entregado simultáneamente con la inauguración de la nueva pista, es justo destacar que se trata de una obra importante que beneficiará en todo aspecto facilitando el tráfico intenso en esa ruta importante que además nos vincula con la mayoría de las provincias chuquisaqueñas.

Se aprecia también con agrado la siembra de árboles, algunos de los cuales ya están bien logrados y en pleno crecimiento, lo que indudablemente mejorará el paisaje hacia nuestra linda ciudad. Eso, es lo bueno, que ojalá se complemente con la instalación de equipos modernos de aproximación para mejorar la seguridad en esta importante terminal aérea.

Lo malo, y lamentable por supuesto, es que la tarjeta de presentación de esta turística ciudad es el ingreso mismo, lleno de edificios inconclusos a propósito, porque solamente se utiliza la planta baja y en algunos casos el primer piso, dejando a los demás sin ventanas ni techo y las fachadas frontales y laterales en ladrillo visto, cambiando nuestra imagen de ciudad blanca por la de ciudad inconclusa. Además, ocupación de espacios públicos, comercio sin control, desorden y suciedad, a todo lo que se suma el tráfico caótico. ¿Se estará esperando la última hora para improvisar “soluciones”?

Es difícil concebir que una ciudad como Sucre, conocida por su historia y tradiciones, que tiene un centro histórico atractivo y apreciado por los visitantes, no tenga la atención que merecen la ciudad y sus habitantes, tan necesitados de trabajo. Insólito porque a la vista están expuestas las posibilidades que podrían generar empleos en diferentes campos de actividad. ¿Incompetencia?, ¿incapacidad?

Si se revisan los archivos de prensa se podrá constatar que existen muchas sugerencias de la sociedad civil relacionadas con medidas que podrían adoptarse, empezando por campañas de educación ciudadana para mejorar el tráfico; por ejemplo, señalética en calles y plazas, arborización, funcionamiento de fuentes de agua abandonadas, incluyendo a las de la plaza principal, la más linda de Bolivia.

Vistamos de fiesta a la ciudad que tiene derecho a exigirnos que cumplamos la obligación que tenemos con ella, siempre, pero en forma especial al estar tan próximos a celebrar el Bicentenario de la fundación de la patria, de la que Sucre es la capital constitucional.

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