Como era de esperarse, debido a la confiabilidad que tuvo el nuevo método de conteo rápido del Tribunal Supremo Electoral (TSE), los resultados del recuento oficial de votos, desarrollado por los tribunales departamentales, van confirmando paulatinamente las cifras arrojadas por el Sistema de Resultados Electorales Preliminares (Sirepre). Así, en las elecciones del domingo quedó primero Rodrigo Paz Pereira y segundo Jorge Tuto Quiroga. Ambos se disputarán la presidencia en una inédita segunda vuelta prevista para el 19 de octubre.
Contrariamente a las críticas que se ejercen especialmente desde organizaciones políticas, las encuestas difundidas con la autorización del TSE sí previeron el repunte de la candidatura del Partido Demócrata Cristiano (PDC) puesto que, en las primeras, aparecía en los últimos lugares, pero fue subiendo de manera sostenida hasta situarse tercero. De ahí al primer puesto había un salto que fue posible con el voto de los indecisos y aquellos que, resistiéndose a votar por el MAS, tampoco quisieron favorecer a las opciones que fueron etiquetadas como “de derecha”.
Como apuntamos en este mismo espacio ayer, el mensaje de las urnas es que Bolivia busca un cambio en la conducción del país mientras que el desafío de las candidaturas que pasan al balotaje, responder a esa imperiosa demanda. Lo que harán para responder al electorado se verá en la campaña del balotaje, que será el primero de la historia democrática reciente.
La pregunta que, por el momento, ha quedado sin respuesta es qué hizo Rodrigo Paz para ubicarse en primer lugar sin siquiera contar con un partido político que lo haya postulado ya que, cabe recordar, fue invitado por una fracción del PDC a ser candidato presidencial y, luego, tras la renuncia de Sebastián Careaga, él mismo invitó al excapitán de Policía Edman Lara. “¿Cuál fue el secreto de Rodrigo Paz?”, le preguntaron algunos periodistas. Su respuesta: estuvo en “más de 220 municipios, (acumulando) más de 230.000 kilómetros recorridos”. En otras palabras, tomó contacto con el electorado cara a cara, hizo esa calle que, al parecer, les faltó a los demás candidatos, y no solo eso sino que también “hizo campo”.
Allí está una de las muchas explicaciones a lo ocurrido: la dupla Paz-Lara retomó una de las herramientas de la política tradicional y recurrió al contacto directo con la sociedad. Todas aquellas personas que recibieron sus visitas debieron ver a los candidatos humanizados y, fundamentalmente, próximos a ellos. Eso debió convencer a muchos indecisos.
Pero los teóricos de la conspiración ya comenzaron a darle vueltas al asunto y una de las versiones más repetidas es que la candidatura del PDC sería la ficha oculta del masismo para permanecer en el poder, así sea desde las sombras. La versión, que se apoya en los contactos que Paz Pereira debió tener con el entonces presidente Evo Morales en su condición de alcalde de Tarija, no ha sido respaldada por ninguna candidatura, ni siquiera de la actual oposición.
En cambio, hay coincidencia al señalar que otro de los factores que incidieron en el triunfo de Paz fue su acompañante de fórmula, un policía cuyas denuncias de corrupción en la entidad del orden le valieron no solo su baja, sino ataques directos, incluso de un excomandante. Esto lo convirtió en una figura pública con gran influencia en las redes sociales, principalmente en TikTok.
No obstante, no es cierto que el único mérito de Edman Lara sea ese. Desde su agresión y arresto, hace tres años, trabajó en un proyecto personal y de equipo con el propósito de organizar una candidatura. Consiguió el respaldo de gente que hizo activismo, recorriendo el país prácticamente sin recursos, pero les faltó tiempo, y dinero, para ensamblar un partido propio. Por lo tanto, si Paz recorrió el país en los últimos tres meses, Lara lo hizo durante tres años.