Melchora, Gaspara y Baltasara ya llegaron a Bolivia, y se toparon con las desagradables sorpresas de siempre: carreteras destruidas hacia nuestros principales destinos turísticos, minibuses sin seguridad ni confort, alojamientos sin estándares mínimos de calidad, agua contaminada o interrumpida y baños sin mantenimiento.
Querían darse una vueltita por la montaña, pero vieron que hay basura acumulada por todos los caminos, guías sin certificación profesional, falta de equipamiento de seguridad, residuos sin sistema de gestión y caminos erosionados sin mantenimiento.
Se dieron cuenta de que hay mucho bla, bla, bla promovido por el Gobierno central, pero sin soluciones reales. Diálogo aquí, diálogo allá, manifestaciones de Ponchos Rojos en La Paz, donde los susodichos agreden a los transeúntes... Y notaron a un país que marcha, pero no avanza. Curiosamente, vieron que el Presupuesto General de la Nación aprobado es el que fue presentado por el gobierno del Lucho Canastas, sin una coma modificada.
El proyecto inicialmente remitido estima recursos para funcionamiento de ministerios y entidades públicas, incluyendo un monto de Bs 22.879.939.291 solo para los 17 ministerios centrales.
Notaron con asombro que, aproximadamente, el 64% de los recursos posibilitados estarían destinados a gasto corriente (sueldos, funcionamiento) y el resto a inversión y otros rubros. Más de la mitad, para mantener “grasa estatal”, como llaman los expertos.
En Educación, el monto proyectado es Bs 32.546 millones, lo que significa una participación del 10,9%, que incluye gastos en magisterio, sueldos y el Bono Juancito Pinto.
En Culturas, ahora también de gastronomía, el monto proyectado estimado es Bs 47,8 millones, con una participación aproximada del 0,02% del consolidado.
Las Reinas Magas detestan que no haya una cifra clara para salud. Sobre todo, cuando el regalo urgente debería ser un programa de educación sexual sin falsos moralismos ni dogmas religiosos, totalmente despatriarcalizador.
Baltasara sabe que es un estupendo regalo, pero no sabe cómo lo implementarán en las escuelas. Ve que los padres se meten y deciden hasta las palabras que el profesor debe usar para no causar “ansiedad” en las “bendis”.
Gaspara no trajo oro, porque está en contra del extractivismo que contamina ríos y poblaciones.
Melchora tampoco trajo incienso porque sabe que Bolivia está hastiada de ahumarse cada primer viernes del mes, so pretexto de “bendición en el trabajo”. O sea, haz un flujo de caja y atiende bien a tu cliente, así se progresa. No con humos de k’oa.
Y de la mirra, ni hablar: ellas saben que proviene de las heridas que le hacen al árbol Commiphora myrrha, nativo de Somalia.
Además, ¿qué ondas con regalar algo que se usa para embalsamar a los muertos?
Pero las Reinas Magas no se fueron. Ellas saben que viven entre nosotros, que traen regalos inesperados, que son mamá, hermana, tía, abuela, prima, cuñada, amiga, compañera, que le van poniendo el hombro a cada día, que sus regalos son tan simple como “te llevo a tus clases” o “te preparo el desayuno”. En un mundo desalmado, donde las noticias desalentadoras son miel para que internet se llene de comentarios y de expertos en todo, a veces, solo necesitas un poco de paz, tranquilidad y sabiduría. Los tres regalos que te deseo este año.