El contrabando es un gran problema, si no el mayor para la economía del país; durante el año 2025 pasó del ingreso a la salida, de invadir nuestra mesa a vaciarla. En el amplio espectro del contrabando, el efecto del levantamiento del subsidio a los combustibles, ha sido devastador para el contrabando de estos mismos, sin tener que acudir al inutilizado control. Se piensa en los comerciantes como autores del mal y se obvia al coautor ineludible: el transporte que lo lleva.
El dirigente de choferes sindicalizados del transporte pesado volvió a la protesta para victimizar a su sector por el levantamiento del subsidio al combustible amenazando con bloqueos y con sacar al nuevo gobierno. Esta vez el rechazo de la población se plasma en redes sociales, lloviendo críticas a su postura; llamó la atención un comentario largo con matiz poético; extraigo unos párrafos:
“La subvención no fue un beneficio social. Fue un cáncer económico. Un agujero fiscal sin fondo. Un negocio redondo para contrabandistas y operadores del poder. Una bomba de tiempo que alguien tenía que desactivar. Hoy gritan ‘gasolinazo’. Los mismos que ayer guardaron silencio cuando no había combustible, cuando se pagaba caro y de mala calidad, cuando se robaban millones en nombre del ‘proceso de cambio’. Van a salir a bloquear. Van a intentar convulsionar el país. Es su manual de siempre cuando se les acaba el negocio y pierden el control”.
Queda expuesto el rol de alguna dirigencia del transporte pesado en este y otros conflictos, donde se convirtió en un grupo que generó mayor convulsión social en el país detentando el protagonismo de la COB –Bella durmiente durante 20 años que amerita acápite aparte– siendo acompañado o “parado” por bloqueos de otras organizaciones.
En sus argumentos, pintan una situación menesterosa para el sector. Si se hace distinción entre el dueño del camión y el chofer contratado que recibe un salario de subsistencia, este grupo aglutina gente con suficiente dinero para comprar una “humilde y pequeña herramienta de trabajo”.
El transporte pesado en sí es negocio estratégico a nivel global, transversal a la economía como parte de la cadena de suministros. Según el plan de Desarrollo Económico y Social (PDES, 2020), hasta el año 2016 se contabilizaban 14.735 camiones de transporte pesado (de larga distancia) en el país. El gobierno de entonces convirtió a sus dirigentes en sus aliados, ofreciéndoles la construcción de tramos carreteros, doble vías, puentes y accesos con el fin de que Bolivia se convirtiera en el “centro de integración vial de la región”. Indirectamente, una oferta de reforzamiento a las vías de contrabando, ya posicionadas entonces.
Sin ir muy lejos, a fines de 2022, destituido el presidente de Perú, Pedro Castillo, su homólogo Evo Morales acudió en su defensa llevando gente al sur peruano para la “refundación” de ese país. Obviamente el transporte pesado apoyó al traslado de grupos de gente convocados. La presidenta sucesora, Dina Boluarte –sin Rolex todavía– pondría freno a Evo Morales prohibiéndole el ingreso a su país.
En 2023, transportistas peruanos amenazaban bloquear el ingreso de camiones bolivianos en su territorio porque llevaban contrabando de combustible adulterado, alegando que contaminaba el medio ambiente y dañaba sus vehículos. La venta a precios más bajos ya había copado el mercado de combustible en el sur de Perú. Era común que los camiones bolivianos adosaran un tanque adicional, llenando combustible “a full” para venderlo en el exterior del país con solo Bs 200.000 de rédito. Cuando empezó a escasear el diésel subvencionando el 2024 en Bolivia, el dirigente señalado, indicaba que los transportistas “están en su derecho” de subir tarifas, situación que encareció los productos elementales de la canasta familiar.
Levantado el subsidio (D.S. 5503; a. 2025), el incremento en el precio del diésel provocó el efecto “pass through” (traspaso) directamente a los precios de la cadena de suministros provocando mayor inflación final. Explicado en “menudito”, el aumento del precio del combustible hace que los transportistas lo carguen a los fletes que cobran, esto aumenta el costo para los comerciantes quienes lo transfieren a los precios de los productos –junto a una mayor utilidad o ganancia especulativa– afectando al bolsillo del consumidor final. El flete aumentaría un 50% pese al anuncio de arancel cero para repuestos importados.
Es una verdad de Perogrullo que el levantamiento de la subvención al combustible dio un duro golpe al contrabando. Se pudo observar videos de largas filas en gasolineras de localidades en Perú donde ahora compran el combustible regulado a precio más elevado del que conseguían en el mercado negro.
En Bolivia, quien más, quien menos, ha lucrado con el precio subvencionado del combustible y más del 30% se iba de contrabando al exterior; ahora son los que más protestan y bloquean; dirigentes aprovechan su posición, so pretexto de defender los intereses de su gremio. Si bien el contrabando de combustible ha sido frenado, no así el contrabando de gas licuado, alimentos, insumos y bienes varios que habiendo subido su precio de costo, aún cuestan menos que los productos extranjeros en los países del entorno.
* Es economista y socióloga.