La suscripción del acuerdo entre el gobierno del presidente Paz Pereira y la Central Obrera Boliviana (COB), que puso fin al conflicto suscitado a raíz de la dictación del decreto supremo 5503, ha dado lugar a diversidad de reacciones, que van desde las que consideran que el Gobierno ha sido derrotado, hasta las que sostienen que, al contrario, fue el ganador de la pugna.
El hecho de que el Ejecutivo no dictó estado de excepción, lo que –según varias personas– hubiera restaurado el orden en el país, ha sido duramente criticado por éstas. Alguien escribió en una red social que no se negocia con terroristas, porque es un mal ejemplo y un peligro para la democracia y para el país. Un día, en cercanías de la plaza Murillo un ciudadano pidió a los policías gasificar “de una vez” a los mineros que estaban bloqueando las calles. Otras personas utilizaron adjetivos durísimos contra el Presidente y los ministros, lamentando que no hubiera ganado la elección Tuto.
Un tutista consumado escribió: “Muchos sabíamos que Tuto Quiroga, su equipo técnico y sus candidatos a parlamentarios, tenían el Plan de Gobierno correcto, los contactos y pre compromisos con fuentes de financiamiento estratégicas y la capacidad política suficiente para solucionar la crisis múltiple provocada por el maZZismo durante 20 años de mediocridad y saqueo sistemático. Pero, como dice el refranero popular, ‘los pueblos tienen los gobernantes que se merecen’ y, es un hecho, que la mayoría de los bolivianos se merecen el actual gobierno, por quien votó el 54% de ciudadanos, entre ellos transportistas, gremialistas, cocaleros, mineros cooperativistas, chuteros, algunos profesionales y pequeños, medianos y muy prósperos empresarios”.
Otra persona se expresó en términos similares en ocasión de la primera vuelta y no faltaron las redes en las que, el día de la segunda vuelta, se advertía que era “Tuto o nada”, “Tuto o nos vamos a la mercury”.
Un ciudadano calificó de error de principiante el hecho de que el Gobierno no se haya aliado a Libre de Tuto y no perdió ocasión para denostar a la COB, la Federación de Mineros, los masistas y los militantes de los partidos socialistas y socialdemócratas, juntando a todos ellos en la misma bolsa.
Del lado de los que defienden al Gobierno, no faltaron los que ponderaron la manera en que manejó el conflicto y no dudaron en afirmar que lo más importante del decreto, la eliminación de la subvención a los carburantes, se mantuvo.
Un periodista, muy crítico en tiempos del MAS, cuyos embates sufrió y resistió, justificó también la actuación del Gobierno, afirmando que, pese a haber cometido equivocaciones como el haber optado por un camino complejo al incorporar muchos aspectos en el decreto 5503 y a que no retrocedió antes, en el fondo lo hizo bien.
Descolocado quedó el presidente del TSJ; sí, el mismo que calló en siete idiomas desde su posesión a principios de 2025 hasta la primera vuelta ganada por Paz Pereira que, cual juez supremo, afirmó solemnemente en la inauguración del Año Judicial, que los decretos del presidente eran constitucionales.
Y desorejado, como siempre, se mostró el vicepresidente, el que sueña con ser presidente de Bolivia y está seguro de que lo será, cuando afirmó que Paz Pereira recibió un preaviso de despido.
Como se puede apreciar, en el amplio abanico de ciudadanos que reaccionó ante lo ocurrido, encontramos fanáticos de la mano dura, algunos exudando el “pequeño fascista” que llevan dentro. Los frustrados porque su candidato preferido no es presidente. Los críticos de antaño y adulones de hoy.
En situaciones como estas, nada mejor que recordar lo que sugería el gran Emile Durkheim, uno de los más grandes sociólogos que conoció el mundo, junto con Karl Marx y Max Weber, cuando afirmaba que “los hechos sociales han de considerarse como cosas, esforzándose en mirarlos en sí mismos y como separados por completo de los individuos que los realizan o manifiestan”.
Ello llevaría a reconocer que el retiro de la subvención a los carburantes era algo que el conjunto de la ciudadanía apoyó, pese a la dureza de la medida; y también que el decreto 5503 tenía artículos inconstitucionales, que abrieron las puertas al reclamo de una COB moribunda que recibió oxígeno inesperadamente. Reconocer que la demora en la solución del problema perjudicó a muchísimas personas.
Como soñar no cuesta nada, los que afirman que “cada pueblo tiene el Gobierno que se merece”, podrían sugerir a su líder perdedor, que aprenda a acercarse al pueblo para ganar las elecciones, o, por el contrario, podrían buscar otro país que tenga un pueblo de primera, digno de ellos … tal vez Mr. Trump los recibiría con los brazos abiertos. No debieran, sin embargo, olvidar que, inmediatamente dictado el decreto de marras, Libre expresó su protesta junto al Vicepresidente. Sería conveniente también que se informen de las andanzas de Libre para pescar en río revuelto.
Lo último. Detrás del desbarajuste que vivió el país estuvo el expresidente Morales, que es el verdadero enemigo de la democracia. Esencial para cualquier lucha política es identificar al enemigo principal, la contradicción principal y el aspecto principal de la contradicción y no equivocarse en ello.
* Es economista y socióloga.