Apenas se oficializó la posesión de Rodrigo Paz Pereira como presidente del Estado, la wiphala fue retirada del Palacio de Gobierno. Nunca se informó si por orden directa de él o de alguno de sus ministros, pero el hecho quedó registrado en la prensa. De manera paulatina, la bandera multicolor y ajedrezada empezó a desaparecer no solo de espacios institucionales, sino también de la simbología oficial.
El escudo boliviano reapareció donde estaban la chakana y la wiphala como símbolos oficiales, incluida la banda presidencial, y el retiro llegó también a los que usaban las Fuerzas Armadas y la Policía. Los cambios fueron bien vistos por gran parte de la ciudadanía. Solo hubo protestas de evistas: hasta anunciaron marchas y acciones públicas de repudio que, finalmente, nunca ocurrieron.
En ese marco, 2026 se inició libre de la simbología que, de manera prácticamente inconsciente, giraba en torno a la wiphala. Durante los gobiernos del MAS, esta bandera era prácticamente intocable. Cuando la retiraron de un mástil por policías, hubo una reacción visceral que casi degenera en manifestación popular en El Alto.
En 2021, también se registró una polémica pero en Santa Cruz. Entonces, la wiphala fue retirada y doblada en un acto oficial en el que debía participar el entonces vicepresidente David Choquehuanca.
Pese a la nueva imagen del gobierno en curso —que apenas sobrepasa los 70 días— se debe destacar que Paz no ha desconocido a la wiphala como símbolo del Estado, sino que simplemente se la ha retirado de espacios que compartía junto a otros, más antiguos y con alto significado como el Escudo nacional.
Mientras duraba la polémica, en los tiempos del MAS, este diario expresó, más de una vez, que la wiphala no es un invento reciente ni un símbolo impuesto por los españoles, como se dijo insistentemente por su aparición en cuadros coloniales, sobre todo los de los arcángeles arcabuceros. Este fue uno de los pocos medios que, basándose en artículos publicados en la revista ECOS, señaló que la wiphala es un símbolo antiguo, tanto que se puede encontrar un antecedente de esta en un pictograma que se encuentra en una peña cerca de Copacabana y se denomina ‘Whiphal Kjarkha’. Con esa prueba material, se pudo afirmar que la wiphala es prehispánica.
Empero, las pruebas materiales también demuestran que la wiphala no correspondía a un símbolo de los pueblos andinos, como propagandizó el MAS, ya que los Andes abarcan no solo a los departamentos occidentales de Bolivia, sino también a otros de Perú, Chile, Ecuador y Argentina.
En realidad, los antecedentes circunscriben a la wiphala a la región ribereña del Lago Titicaca, donde florecieron las culturas kolla y lupaka. Por tanto, hasta antes de la asunción de Evo Morales al poder, la wiphala no era un símbolo nacional. El MAS la impuso como tal porque su visión no era historiográfica, ni siquiera indigenista, sino meramente política, ideologizante.