Dolor

Monica Briançon Messinger 27/01/2026
PUBLICITE AQUÍ

A veces, Bolivia es un infierno para los animales. Hace poco la ciudad de Santa Cruz de la Sierra fue sacudida por el caso de Mauricio C.A., quien confesó el asesinato a la perrita Dida y haber disparado al perrito Fofi. Fue liberado por la jueza Ximena Flores Paniagua, quien ignoró la confesión del biocida y dispuso como medida sustitutiva que el asesino entregue cinco bolsas de croquetas a la dueña de ambos animalitos, como si eso resucitara a Dida.

Queda fuera de discusión la probidad de la Jueza, o si aplicó bien o mal la Ley 700 ‘Para la defensa de los animales contra actos de crueldad y maltrato’, vigente desde el 2015. Este es el país donde la justicia florece solo para algunos y no para todos. De ahí que el maltrato animal y el biocidio no sean hechos aislados: se repiten continuamente.

La ciudadanía marcha. Exige el cumplimiento de la ley, grita hasta berrear en las redes sociales. ¿Qué hay de los burritos que permanecieron amarrados de las patas, con heridas visibles y sin acceso a comida ni agua en Cochabamba? Nada. Solo sirven para dar leche a comensales que beben leche de burra.

¿Qué fue del cerdito usado como pelota para el juego “cuchigol”, usado en el municipio paceño de Guanay? Nada. Porque el dolor animal, disfrazado de diversión, no sirvió para detener a los jugadores de fútbol que lo usaron como pelota.

¿Los efectivos de las Fuerzas Armadas, que usaron serpientes vivas marchando en el desfile del 7 de agosto de 2025, fueron sancionados? Al parecer no. ¿O los Ponchos Rojos que degollaron a dos perros vivos, como “advertencia” a los gobernadores de la Media Luna, allá por el 2007, recibieron castigo? La respuesta es no.

¿Y qué hay de la venta de animales en los mercados? Supuestamente ilegal, pero sigue ahí a título de “es mi derecho trabajar”. Ni hablar de los millones de perros callejeros que sufren abandono e indiferencia de una sociedad irresponsable en el tema.

Para qué sirve la Ley 700 si debemos esperar que funcione la voluntad política y la conciencia “de la justicia”. Estos son factores insuficientes para garantizar una protección plena.

Por ahí dicen que para “salvar a la ley 700 y salvar a los animales” es necesario fortalecer la educación, la fiscalización y las sanciones, logrando que la transforme la relación de los bolivianos con los animales.

Pero, ¿realmente estamos dispuestos a enseñar a los niños este tema?

Lastimosamente, Bolivia solo evidencia que la cantidad de psicópatas que andan sueltos, y los ataques a los animales, son cada vez peores, llenos de perversidad y crueldad.

¿Qué pasa por la cabeza del agresor al momento de cometer su acto lleno de malicia?

Los leo. Para mí, no hay razones que justifiquen la agresión contra seres indefensos.

 

* Es periodista.

Compartir:
Más artículos del autor


Lo más leido

1
2
3
4
5
1
2
3
4
5
Suplementos


    ECOS


    Péndulo Político


    Mi Doctor