Comercio electrónico

EDITORIAL Editorial Correo del Sur 05/02/2026
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La aparición y el uso de las monedas virtuales cambiaron el modo de hacer negocios y comercio en el mundo. Y Bolivia no es ajena a esa realidad: la expansión de estas modalidades se precipitó por la escasez de divisas para los intercambios comerciales.

El comercio electrónico se desarrolla de diferentes maneras, pero la más importante es la virtualidad, ese universo inmaterial que opera en la red internet y que, pese a su inexistencia material, tiene efectos económicos.

Se puede operar a través de las criptomonedas, o criptodivisas, un tipo de moneda digital que utiliza la criptografía para proporcionar un sistema de pagos seguro. A su vez, la criptografía es una práctica que protege la información mediante algoritmos, hashes y firmas digitales. Su objetivo principal: garantizar la seguridad de los datos en reposo, en tránsito o en uso.

Estas técnicas de cifrado sirven para regular la generación de unidades monetarias y verificar la transferencia de fondos. No necesitan de un Banco Central u otra institución que las controle. Para ponerlo en sencillo, es una moneda virtual.

Las criptomonedas, en tanto tipo de moneda digital, no existen de forma física, pero sirven como moneda de intercambio, permitiendo transacciones instantáneas a través de Internet y sin importar las fronteras. Otros tipos de moneda digital son las monedas virtuales (normalmente controlada por los desarrolladores), dinero electrónico y cupones de internet.

¿Qué tipos de monedas virtuales hay? Las criptomonedas se pueden clasificar según su finalidad y tecnología. Entre las principales y más conocidas están los tokens de utilidad, tokens de gobernanza, stablecoins y NFT. Cada una de estas categorías tiene características y usos distintos, lo que las hace adecuadas para diferentes propósitos en el sistema de las criptomonedas.

En la actualidad, se emplean las monedas digitales para hacer compras en línea, transferencias, inversiones y pago de servicios. La forma más sencilla de usarlas es mediante aplicaciones y el precio se determina de acuerdo con la oferta y la demanda.

Bolivia comenzó a dar los primeros pasos para regular su uso; sin embargo, no resulta sencillo debido a su alta volatilidad. Por lo general, se aconseja utilizarlas para el intercambio comercial, no para ahorrar.

Según datos del Banco Central de Bolivia (BCB), el uso de criptomonedas aumentó de manera exponencial. Por ejemplo, hasta septiembre de 2024 se había registrado un crecimiento del 100 por ciento respecto del año anterior en las operaciones de compra y venta de activos virtuales; es decir, duplicó su crecimiento. Esto se debe en parte a la Resolución de Directorio No. 082/2024 del BCB, que legalizó el acceso a canales y herramientas de pago electrónicas para transacciones. Se estima que unas 250.000 personas en el país tienen activos virtuales cuyo valor, en moneda fiduciaria convencional, alcanzan a 3.000 millones en un año.

Por su naturaleza, las criptomonedas se definen como activos digitales descentralizados; además, su control depende de una base de datos descentralizada, conocida como blockchain o cadena de bloques. De ahí que el desafío más grande sea el avanzar en la regulación de su uso. En estos tiempos, se emitió una resolución para que los operadores que lucren estén registrados en la Unidad de Investigaciones Financieras (UIF), por ejemplo. Sin embargo, al ser un nuevo espacio para los negocios, se necesita desarrollar más la legislación.

Las autoridades y reguladores deben encarar este desafío buscando siempre generar las condiciones óptimas y transparentes para que las operaciones sean, sobre todo, seguras.

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