Iniciativas para la integración energética regional

Boris Santos Gómez Úzqueda 20/02/2026
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ExPresidente del comité boliviano de CIER Comisión de Integración Energética Regional de Latinoamérica y el Caribe (sede Montevideo, Uruguay).

Entremos en materia: insisto -como todos saben- que se va a necesitar mucha electricidad para centros de datos, IA y todo el consumo que tienen industrias, comercio y domicilios de gigantes sudamericanos como Brasil.

A modo de elucubrar, se puede pensar en lo que denominamos “parques solares en zonas transfronterizas” de Sudamérica, como por ejemplo las fronteras entre Bolivia/Brasil/Paraguay, que representan una oportunidad significativa para la integración energética regional, aprovechando el alto potencial solar.

Estas zonas, caracterizadas por climas semiáridos y tropicales, ofrecen irradiación solar adecuada para proyectos renovables a gran escala, aunque con variaciones.

La zona trinacional entre Brasil, Paraguay y Bolivia se refiere principalmente a la región fronteriza en el Gran Chaco Boreal y Pantanal, donde convergen las fronteras de tres países en un punto triple aproximado cerca del río Paraguay. Esta área incluye ciudades clave como Corumbá (Brasil), Puerto Quijarro y Puerto Suárez (Bolivia), y conexiones con puertos paraguayos hacia Asunción. Esta región actúa como un corredor logístico que conecta economías dinámicas como São Paulo (Brasil) y Santa Cruz de la Sierra (Bolivia), extendiéndose a la nueva capital de las inversiones en el MERCOSUR, Asunción/Paraguay, a través de la Hidrovía Paraguay-Paraná.

Los sectores clave de éste hub, que necesitan fortalecerse, son relacionados a Agricultura y Agroindustria (soja y derivados son centrales, especialmente desde Bolivia y Paraguay hacia Brasil), Minería y Recursos Extractivos (Bolivia exporta minerales como hierro desde zona de Mutún, concentrados y metales en bruto); entre otros.

Y toda actividad necesitará, sin duda, de energía.

Un elemento a tomar en cuenta: el enfoque transfronterizo podría fortalecer la seguridad energética, especialmente considerando la demanda en el sur de Brasil, y alinearse con tendencias de integración eléctrica en la región.

Naturalmente éstos serían proyectos de escala utilitaria (utility-scale solar farms), diseñados, por ejemplo, como instalaciones fotovoltaicas a gran escala con paneles solares fijos o con seguimiento, conectados a redes eléctricas regionales. Dado el carácter transfronterizo, podrían clasificarse como iniciativas binacionales o multinacionales.

La idea es fortalecer el Mercado Eléctrico Regional de Sudamérica, promoviendo exportación de excedentes renovables desde áreas con alto potencial solar (como Bolivia y Paraguay) hacia mercados con mayor demanda, como el sur de Brasil.

Naturalmente, a título de graficar un ejemplo, algunas cifras que bien se pueden calcular o recoger de Google o de la IA: la inversión aproximada, por ejemplo, para un parque solar de 1000 MW oscilaría entre 800 millones / 1.600 millones de dólares (tomando en cuenta costos aproximado/promedio de instalación de 0,80 a 1,60 USD por watt) que podría incluir equipo (paneles solares, inversores, montajes, ingeniería civil, accesos, edificaciones), mano de obra, permisos y conexión a la red, excluyendo costos de adquisición de tierra.

Por supuesto que se requerirían inversiones adicionales en infraestructura de interconexión (líneas de transmisión) y mitigación de riesgos políticos/ambientales, potencialmente elevando el costo total en un 10-20%.

Se podría considerar inversiones privadas, participaciones estatales y financiadores multilaterales alineados con la transición energética en Latinoamérica.

Y para un parque de 1000 MW en estas zonas podría generar entre 1,5 y 2,0 TWh (teravatios-hora) anuales. Lo importante es que éstos proyectos pueden ser “escalables” con generación renovable para satisfacer demanda de mercado del sur de Brasil (estados como Río Grande do Sul, Santa Catarina y Paraná), que consume aproximadamente 100-110 TWh/año, representando cerca del 14% del total nacional de Brasil.  Un parque de 1000 MW cubriría ~1,5-2% de esta demanda, facilitando exportaciones desde Bolivia o Paraguay vía interconexiones.

Pero bueno, son ideas y sueños que se podrían lograr para continuar construyendo una real integración eléctrica regional, previamente debiéndose superar barreras regulatorias. Éstos proyectos serían, realmente, fieles pruebas de una transición energética en Sudamérica, creando empleos y reduciendo emisiones.

Es una oportunidad que debemos pensar. Y actuar.

 

(*) X: @BorisSGomezU

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