El conflicto bélico de EEUU e Israel contra Irán y la respuesta de contrataque afecta a países productores de petróleo de Medio Oriente y a varios de la cadena de consumo, como China, que requiere el petróleo para su industria; llamada la "fabrica del mundo", es el mayor exportador y el segundo importador después de EEUU, que ya lo afectó apropiándose de Venezuela. Es inminente la incidencia negativa sobre toda la economía global, en la perspectiva de una crisis económica que afectará principalmente a los importadores de petróleo, entre ellos Bolivia.
Reduzcamos la visión al contexto del comercio exterior boliviano. En enero de este año, el INE dio a conocer los datos de la balanza comercial de Bolivia de 2025 en dólares con exportaciones de $us 9.701,2 millones e importaciones de $us 10.028 millones. El informe expuso un déficit comercial de $us 327,5 millones, menor en relación a los $us 845,3 millones de 2024.
El énfasis estuvo en mostrar la disminución del déficit comercial pese a las crisis y tensiones sociopolíticas y económicas (bloqueos, escasez de combustibles y dólares, inflación, etc.) que redujeron las importaciones bolivianas, haciendo que se vea mayor el repunte de las exportaciones.
Remitiéndonos a datos de las dos décadas pasadas, el elemento de exportación prevalente era el gas natural, con el 28% en promedio del total, ahora en pleno agotamiento debiendo ser importado por ser el recurso energético más usado en Bolivia.
Las exportaciones ahora se sustentan en la minería, en más del 50% del total. La explotación se concentra en el oro en bruto, zinc, estaño y plata, cuyos precios son fluctuantes. En las exportaciones mineras de diciembre 2025, de $us 1.018 millones, el oro representó el 28% y la plata el 70% del total. Si bien la exportación de soya y derivados aumentó en 3% y las manufacturas en un 13%, es innegable que, por la riqueza minera, Potosí lidera las exportaciones seguido por Santa Cruz y La Paz.
Los principales destinos de nuestras exportaciones son Brasil, India, China, Argentina y Japón. El mercado de EEUU está dirigido a productos no tradicionales de Bolivia y con valor agregado: castaña, quinua, joyería, cueros, manufacturas y chía. Representa un potencial mercado estratégico por su alto poder adquisitivo (IBCE, 2026).
En el contexto geopolítico mundial, el presidente Donald Trump está ajustando por todos los flancos la acción de las directrices marcadas por su gobierno en cuanto a la relación internacional con China, su mayor rival en el control geopolítico, desarrollo económico y tecnológico. Esta vez convocó a países "aliados" de Sudamérica, entre los que se cuenta a Bolivia. El manto de su política proteccionista, denominada "America first", su política anti libre comercio y de control geopolítico, le llevó a usar a Israel para atacar Irán supuestamente para frenar su carrera armamentista y nuclear. El 90% del petróleo iraní lo compra China (13% de sus importaciones), siendo el salvavidas de Irán ante las sanciones occidentales.
Si bien China es uno de los países al que más vendemos bienes del sector extractivo, el valor de las exportaciones es mínimo en comparación a los productos chinos que importamos (maquinaria, vehículos, aparatos eléctricos, productos de línea blanca y otros), además de la gran deuda que se tiene con este país, nuestro principal acreedor. En 2025, China fue nuestro mayor proveedor (aprox. 24,03%) en comparación a lo que se compra de Brasil (14%), Argentina (8%), Chile (8%) y Perú (8%). Solo China suministra el 72% de la importación de productos tecnológicos en Bolivia.
Como se puede observar, la disminución deficitaria no mimetiza el desequilibrio estructural del comercio exterior en el país y la necesidad de ajustes de urgencia. La estructura de exportaciones sigue centrada en las materias primas con bajo valor agregado. La minería ilegal y el contrabando significan una constante fuga de capital y divisas. Cuán grande sería el ingreso de divisas por exportación de minerales si se erradicara la minería ilegal…
Por otra parte, las últimas disposiciones gubernamentales: exoneración o disminución de impuestos y aranceles estuvieron dirigidas principalmente al sector agropecuario del oriente y a las grandes fortunas, en la perspectiva de estimular su acción productiva e impulsar las exportaciones. Aún no se percibe la enunciada captación de mayor inversión nacional y extranjera, estando abierta la posibilidad de incentivos productivos que derivan de la gran cantidad de préstamos externos de dólares que copiosamente ingresarán gracias a la apertura de un panorama de menor riesgo país. Es de esperar que empresarios bolivianos prioricen su país para realizar inversiones, dadas las condiciones favorables.
Mientras, la deuda de Bolivia va aumentado por los préstamos en dólares de organismos multilaterales: $us 4.370 millones del BID, $us 2.956 millones de la CAF, $us 1.683 millones del Banco Mundial. Aparte, por préstamos bilaterales, a los países que más se adeuda son China con $us 1.249 millones y Francia con $us 704 millones. Por añadidura, el Banco Central no recupera el oro en preventa ni recupera reserva financiera, sigue siendo la caja chica del Estado y ambas vías nos dejan en hipoteca permanente y acrecentada.
Nos encontramos entre la espada y la pared y con el cinturón apretado. Si hay presión para cambiar de "aliado", es hacer números y jugar un buen partido de fútbol diplomático que dependerá de Rodrigo Paz ante Trump, dueño de la sede del partido.