Enlazo dos artículos anteriores: “Bolivia en acuerdos internacionales” y “¿Dejamos el kung fu y jugamos fútbol americano?”, usando analepsis para entender la posición de Bolivia en el escenario global de reordenamiento geopolítico en tránsito.
El Gobierno boliviano tomó la determinación de “jugar al fútbol americano” con Trump al aceptar alinearse a sus directrices de política externa, asistir con otros 11 presidentes de Latam a la Cumbre “Escudo de las Américas” el reciente 7 de marzo 2026 en Florida y formar parte de la “Coalición Anticarteles de las Américas” bajo el argumento de fortalecer la seguridad, combatir el narcotráfico y el crimen organizado mediante el uso de fuerza militar conjunta. Es parte del guion de la película del Rey Donald en el nuevo orden mundial, donde pretende recuperar la supremacía de los Estados Unidos en un mundo donde ya ningún Estado tiene hegemonía total, situación que fue generando un espectro de relaciones más complejas e inestables, ahora en confrontación.
En los años 80 y 90, China, Rusia, la Unión Europea, India y Japón se desarrollaron como potencias, ejerciendo una influencia simultánea sobre países de su entorno y otros y abarcando más allá del dominio de una sola superpotencia, como fue Estados Unidos. La coexistencia de varias potencias generó alianzas y contrapesos diversos, aumentando la necesidad de negociaciones para conformar bloques de poder; ejemplo reciente: los BRICS. Esta situación encendió las alarmas en Estados Unidos y condujo al encumbramiento político de Trump, nacionalista recalcitrante.
Quedan atrás el neoliberalismo con la globalización y marginados los Derechos Humanos con un stand by para la ONU y otros organismos internacionales –32 cuestionados y abandonados por Trump– para dar paso a un nuevo orden mundial marcado por la pugna del liderazgo global entre EEUU, China y Rusia con el protagonismo de Trump, Putin y Xi Jinping, en tensión constante por adquirir la supremacía geopolítica, económica, tecnológica y militar en el mundo.
Con esa mentalidad nacionalista, Xi Jinping acecha a Corea del Sur y Putin continúa con la guerra invasiva a Ucrania desde febrero de 2022. Este febrero de 2026, Trump y el Primer Ministro de Israel iniciaron ataques bélicos a Irán bajo el argumento de frenar la carrera nuclear iraní y el peligro de inseguridad mundial. Lo que no duraría más de siete días –según Trump– se extiende –y con un gasto mayor a 11.300 millones de dólares solo los primeros seis días–, provocando la suba vertiginosa del precio del petróleo. Si Trump “pensó” en perjudicar a China o Rusia, el bumerang en retorno obliga a Estados Unidos y aliados a sacar al mercado 400 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas (AIE, Agencia Internacional de Energía) para bajar el precio en el mercado internacional y asegurar el suministro.
Con este panorama del mundo, podemos determinar la incidencia de esas guerras y pugnas geopolíticas sobre Bolivia en el escenario de crisis latente. Ante la vista de conflictos bélicos en ascenso, resulta sencillo analizar objetivamente el escenario de Bolivia ante lo que acontece fuera y establecer las posibles consecuencias:
- La suba del precio de petróleo, usado masivamente en la industria mundial, subiría los precios de todos los productos que importamos para consumo y producción, provocando inflación masiva.
- Subirían los precios de los productos importados, se reducirían las exportaciones por la elevación de costos de producción y una probable disminución de la demanda externa.
- Los precios fijados para el combustible, tras el levantamiento de la subvención de la gasolina y el diésel, han vuelto a estar subvencionados con la suba internacional de sus precios.
- La compra de combustible requerirá el mayor uso de recursos financieros de los préstamos externos, más aún al no estar los precios internos sujetos a la variación de precios en el mercado externo.
- La tarea pendiente de revisar para subir los precios del diésel y la gasolina en el mercado interno en relación al externo, generará conflictos con la COB, transportistas y otros grupos en descontento.
- Por ende, una nueva escasez de recursos más reducción de la reserva financiera, afectaría el sustento del presupuesto nacional y regional.
Lo positivo:
- La suba del precio internacional de los minerales que se exportan actuará como refugio seguro de recursos financieros.
- Apertura de acuerdos en diferentes ámbitos internacionales.
Sobrevivir será la consigna. El cómo, dependerá de las políticas y acciones a adoptar por el gobierno de Rodrigo Paz.
* Es economista y socióloga.