Desde este jueves rige el silencio electoral en los cinco departamentos donde dentro de dos días habrá segunda vuelta para elegir gobernadores: en Chuquisaca, Santa Cruz, Beni, Tarija y Oruro. Es un silencio relativo, como suelen serlo todos, especialmente, desde la existencia de las redes sociales, donde se hace imposible controlar las campañas políticas.
Pero no únicamente por ese motivo este silencio es, por momentos, ensordecedor. En los últimos tiempos hay unos protagonistas destacados en los comicios bolivianos; se trata de los jueces y miembros de las famosas “salas constitucionales” que, en diferentes regiones, de repente con sus fallos, incluso faltando horas para el día ‘D’, pueden llegar a desestabilizar (o, por lo menos, lo intentan) el proceso organizado por el Tribunal Supremo Electoral (TSE).
El caso de René Yahuasi, de Nueva Generación Patriótica, sigla política que declinó participar del balotaje de este domingo, es apenas el más reciente. El excandidato planteó una acción de amparo constitucional, luego de que el TSE resolviera
Finalmente, la Sala Constitucional Segunda de La Paz determinó rechazar la tutela al recurso interpuesto por Yahuasi, que, de esta manera, no podrá aspirar a la Gobernación paceña en una segunda vuelta electoral, pese a que el primero en las elecciones del pasado 22 de marzo —Revilla— no obtuvo el 50% + 1 de los votos ni un mínimo de 40% y una ventaja de 10 puntos respecto del segundo.
El argumento del TSE, que ya había anunciado la proclamación de Revilla como futuro gobernador, es que en este y en casos pasados, se pretendió que la justicia vaya en contra de la Constitución y las leyes, por ejemplo, para habilitar a candidatos que no han cumplido requisitos.
También se insistió en la necesidad de no afectar el principio de preclusión, el sistema electoral y la transición a las nuevas autoridades. Al respecto, hubo críticas de quienes, como la exvocal Dina Chuquimia, entendieron que hubo selectividad en la posición del TSE. Por su parte, el abogado constitucionalista Franklin Gutiérrez señaló en Radio Panamericana que se vulneraron derechos individuales y colectivos en el caso de Yahuasi contra el ente electoral.
El propio Yahuasi dijo sentirse discriminado y llamó al “pueblo” a movilizarse, algo que ya vino ocurriendo, sobre todo, por el respaldo que el ahora excandidato logró cosechar en distintos sectores de la ciudad de El Alto.
En rigor, Revilla, para ser gobernador, debió ganar en segunda vuelta. La Paz no votó por él con la suficiente cantidad de sufragios como para proclamarlo en las elecciones de marzo pasado. Y el hecho de que la organización política de Yahuasi decidiera quitarle el respaldo a su candidato no tiene nada que ver con la decisión del pueblo en las urnas. Claramente, la democracia sale perdiendo en este caso.