Semana Santa, ¿turística?

Gastón Solares Ávila 20/04/2026
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Como nunca, desde la sede del Gobierno, por primera vez se promocionó a Sucre como ciudad turística. Siempre estuvimos marginados o relegados a los últimos lugares en campañas nacionales, injustamente por supuesto. Despertó el optimismo en quienes estamos convencidos de que el turismo es la opción más importante de nuestro desarrollo, no solamente citadino sino departamental.

La Semana Santa fue el motivo destacado en días previos al Jueves Santo, oportunidad en la que los fieles cumplen la tradicional visita a varios y hermosos templos. El centro histórico y la hermosa plaza central, en particular, que siempre cierran las autoridades municipales por todo y por nada, estuvieron insólitamente abiertos al tráfico. La afluencia de gente fue la de todos los años, quizá mayor esta vez debido a la cantidad de visitantes debido –sin duda– a la promoción, pero esta vez fallamos nosotros.

La gente caminaba por la calzada porque las aceras, ampliadas sin planificación, no daban cabida a los peatones. En esta columna, cuando se ejecutaban los trabajos de ampliación, ya se advirtió sobre las consecuencias de dejar una sola vía, sin espacios para parqueo momentáneo en las puertas de hoteles y de los bancos. Fue pedir peras al olmo. No se pierde la esperanza de que el cambio de autoridades modifique esta amarga situación y acepte las sugerencias de la sociedad civil, y que los candidatos tomen en cuenta sus ofertas electorales y asuman su papel de servidores públicos y no de dueños de la ciudad. La soberbia siempre cobra factura.

Por otra parte, y con el mayor respeto a las autoridades eclesiásticas, se les pide también considerar lo ocurrido con los templos. El monumento histórico: la hermosa Iglesia de la Merced, cerrada desde hace años, demanda la necesidad de hacer un esfuerzo común para lograr su restauración. San Felipe Nery tenía tímidamente entreabierta la puerta principal permitiendo que los fieles oren desde la acera, la reja estaba con llave. La capilla de la Virgen de Guadalupe, saturada de gente, y nuestra emblemática Catedral, cerrada, como ha ocurrido también en otros años.

San Miguel tenía un bonito arreglo y era una especie de excepción en el triste panorama. La capilla del Colegio del Sagrado Corazón, que tiene seguramente una de las imágenes más bellas de Jesús, se ha convertido en salón de actos, sin duda para cumplir alguna función social, pero daba pena verla llena de sillas de plástico colorinche, gran diferencia con su belleza de antaño. El templo del Hospital Santa Bárbara, cerrado, con material de construcción en la puerta seguramente por mantenimiento.

Seguir con la descripción de los demás sería muy largo, pero promocionar a nivel nacional la “Tradicional Semana Santa de Sucre”, con estas características, es lamentable, sobre todo porque es nuestra responsabilidad y demuestra falta absoluta de coordinación.

Ojalá que las próximas autoridades tengan la capacidad de coordinar y actuar en forma conjunta convocando a los ciudadanos a trabajar en beneficio de todos, recurriendo a nuestras fortalezas y entendiendo que una ciudad no puede ser turística si no empieza por la limpieza, el orden, la seguridad y la buena imagen, todas características abandonadas actualmente.

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