Se acrecienta el futuro incierto mientras continúa la indefinición en Medio Oriente que irremediablemente está cambiando el control de recursos y áreas de influencia en el contexto global. Cuando los recursos de las potencias podrían servir para acelerar la transición energética, se van a guerras y seguimos bajo la sombra del crudo que mantiene su marca indeleble sobre la economía mundial y sobre el medio ambiente, marca nefasta con precios elevados por el vaivén de la guerra contra Irán; así esta concluya, no volverán atrás. Enlazo este artículo con el anterior, donde empecé a describir el escenario de incertidumbre que conlleva.
Muchos países del mundo, ante la imprescriptibilidad del conflicto, estuvieron obligados a adoptar medidas de salvaguarda bajo la égida de las economías más grandes y buscando apoyo en economías más cercanas. No menos tendría que ocurrir en Bolivia, inmersa en una situación de iliquidez, sin recursos financieros ni respaldo de reservas, con el inevitable acúmulo de préstamos internacionales del BID, CAF, Banco Mundial, Fonplata y otros endeudándonos por encima del límite para cubrir los huecos.
A marzo de 2026, el Banco Central informó tener reservas netas internacionales (RIN) de apenas $us 3.542,9 millones frente a $us 46.679,8 millones de deuda ($us 13.429,8 de deuda externa y aprox. $us 33.250 de deuda interna, según datos recientes), más $us 100 millones de crédito de Fonplata, aprobado último. De las RIN, apenas ± el 4% son recursos monetizados y ± el 96% son reservas en oro que limitan la liquidez de activos disponibles, además de existir oro en calidad de hipoteca que aún no hay informes sobre su recuperación; otra deuda pendiente.
Uno de los acreedores de la deuda interna es la banca privada. Recién, Asoban puso en evidencia que el BCB les adeuda $us 2.100 millones (a abril 2026), lo que explica el comportamiento de la banca en el juego de dólares con precio referencial y precio paralelo. La fijación del precio referencial del dólar en el Banco Central, con un monto menor al del paralelo, pero mayor al oficial, habría servido aparentemente para reducir el precio del dólar paralelo; éste bajó a un precio siempre mayor al de referencia, supeditado a la fluctuación de la oferta y la demanda en el mercado paralelo. La banca ya había detenido la devolución de dólares y restringido compras en el exterior hasta la promulgación del DS que dispuso la devolución de ahorros en dólares de cuentas no mayores a mil dólares y ahí quedó. ¿Se respaldará la ejecución de los últimos decretos con amortización de la deuda a este sector?
Con evidencia empírica, la escasez de dólares en la banca se hizo evidente en la restricción del acceso a dólares para pagos al exterior; no obstante, tras la promulgación de los decretos se flexibilizaría el acceso al uso de los pocos dólares existentes en el país al precio referencial y no al precio oficial que regía antes; ese es un beneficio para la banca. De inmediato, luego de promulgada la norma, el Banco Central subió el precio del dólar referencial, quedando el del dólar paralelo por debajo, a la inversa de antes, pero la nueva suba del precio paralelo fue inmediata, mostrando escasez de dólares conducente a una escalada de precios de productos importados y a la reactivación inflacionaria. La lenta emisión normativa dio lugar a la duda de si todas las medidas adoptadas estén camuflando una parcial devaluación monetaria que ya debió darse antes como política de Estado.
Según el Gobierno, la inflación última se reducirá al 14% y el déficit fiscal al 9% en relación al PIB con el presupuesto reformulado (PGE 2026), suavizando los datos del BM y el FMI, que nos dieron el mayor crecimiento negativo de la región. El PGE reformulado presenta una reducción del gasto público en Bs 4.100 millones orientados al empleo en salud, educación y seguridad (6.900 ítems en total). Mientras, las empresas estatales serán sujetos de nuevo análisis –cuando ya había datos de su desempeño deficitario– y no hay reducción de salarios de las élites políticas. Se baja la inversión pública y se la deja al diseño de leyes previas; queda en tabú el 50/50. Tampoco se menciona de dónde saldrán los recursos para el abastecimiento del combustible subvencionado, ¿hasta junio? El contaminado y monopólico YPFB quedó como huérfano rechazado con la renuncia de su última directiva; pasa la carga a un nuevo Ministro de Hidrocarburos para resolver el problema de los efectos de la gasolina adulterada.
No se habla de acciones ante la incidencia de la crisis global derivada de la guerra, pero el viaje del Ministro de Economía a EEUU ya muestra hacia dónde se dirige la plegaria. Pasó la luna de miel y la distensión por las elecciones subnacionales cuyos resultados no fueron favorables para la coalición de gobierno. Es urgente el tránsito de YPFB de vendedor a productor con nuevas leyes que den seguridad a posibles importadores de combustibles, bajo control estricto para evitar el contrabando de salida. Ya no se trata de remitirse a lo heredado del pasado con “lamento boliviano” y victimización, sino de realizar acciones de salida de una situación cada vez más álgida y recesiva con medidas rápidas, contundentes, en la perspectiva de un crecimiento económico efectivo.
* Es economista y socióloga.