La sede del Gobierno continúa parcialmente incomunicada por bloqueos camineros impuestos en diferentes vías. Hasta el cierre de la presente edición, el mapa de transitabilidad de la Administradora Boliviana de Carreteras (ABC) mostraba 15 puntos interrumpidos, todos en el departamento de La Paz, pero con una conflictividad suficiente para mantener suspendidos los viajes terrestres en esa parte del país. Mientras tanto, en Cochabamba, el presidente Rodrigo Paz logró reunir en un ‘Encuentro Nacional’ a casi todos los líderes políticos y a una buena cantidad de autoridades de departamentos y municipios; ahí mismo, anunció que se formará una comisión abierta para trabajar en la reforma parcial de la Constitución Política del Estado y también la promulgación de diez leyes estructurales, con las que se pretende cambiar el modelo dejado por los anteriores gobiernos.
Algunas de esas normas tienen relación con asuntos urgentes, desde la reducción del Estado y la burocracia hasta la reforma judicial, aunque, considerando la crisis económica, es imperioso poner especial atención a esa área, en la que destacan dos: la de minería y la de hidrocarburos, ya que los recursos del país provienen particularmente de estos sectores.
De principio, son noticias alentadoras. Resta saber cómo reaccionarán la ciudadanía y los mercados.
Otra de la revelaciones de la jornada de sábado fue la que hizo el ministro de Economía, José Gabriel Espinoza, que habló de “mayor libertad presupuestaria” para gobernaciones y alcaldías, así como de facilidades en los trámites para no tener que “peregrinar a La Paz por un trámite presupuestario”. Además, dijo que se incrementarán los recursos subnacionales en más de 2.200 millones de bolivianos.
Finalmente, destaca el adelanto de que la próxima semana se presentará una demanda contra varios artículos de la Ley de Autonomías ante el Tribunal Constitucional Plurinacional (TCP) por restringir competencias y capacidades administrativas, lo que debilita las gestiones en cada región del país.
Entre los discursos, sobresalió el del expresidente Jorge Tuto Quiroga, quien dio un mensaje conciliador, aclarando que al Gobierno se le exige “reconstruir” el país en seis meses después de todo lo malo dejado por veinte años de las anteriores administraciones, pero no dejó de puntualizar la necesidad de actuar rápidamente y “parar la hemorragia fiscal de la gastadera y la robadera”.
En el Encuentro de Cochabamba estuvo ausente un líder político nacional: Samuel Doria Medina (en X publicó que “no asistiré porque creo que los bolivianos tenemos dificultades serias y no es tiempo de juegos políticos. Siempre abierto a diálogos que resuelvan los problemas de la economía y de la gente”) y también dos gobernadores: Leonardo Loza, que debió ser el anfitrión, y René Joaquino, de Potosí. De estos últimos, el primero comenzó una gestión que, como se esperaba, tiene una fuerte influencia del ‘evismo’, mientras que el segundo ya dijo que no asistió ni a este ni al anterior encuentro convocado por Paz porque cree que, por ahora, no hay resultados.
Todo llamado a la unidad es válido y merece ser apoyado. Sin embargo, ante los grandes problemas que enfrenta el país, los bolivianos esperan que los políticos pasen pronto de las palabras a la acción.