Ruta migratoria de los dinosaurios de Bolivia

Mario Suárez Riglos 18/09/2026
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Verdad que suena bonito el título del artículo, pues el centro de Bolivia, que está formado por cuatro departamentos: Cochabamba, Chuquisaca, Potosí y Tarija, contiene y alberga las más largas trazas o paleoicnitas de dinosaurios, que, sin exageración, son las más largas del mundo. En Bolivia se inician en el camino que va de Cochabamba a Oruro, en el Sayari, y son las más septentrionales del país, pero si vamos más al norte (seguro que en el Dpto. de La Paz, también se encontrarán). Inmediatamente pasada la frontera hacia el Perú, en el Cuzco, aparecen otras huellas, quizás en la misma posición estratigráfica; lo mismo hacia el sur: pasando la frontera Tarija hacia Salta, también se encuentran otras huellas, en territorio argentino.

Ahora bien, en este largo tramo geográfico, desde el norte argentino hasta el sur del Perú, quizás no en la misma posición estratigráfica, pero sí en el mismo periodo Cretácico superior, está este largo caminar de estos gigantes mesozoicos. Hay otras huellas cerca de Icla (Chuquisaca) que pueden ser más antiguas geológicamente hablando, que no entrarían en esta ruta propuesta pero que pueden visitarse. Nuestro propósito de hace años es crear la “Ruta de Dinosaurios de Bolivia”; la idea sale a flote en un simposio paleontológico en Tarija, en el año 2013, donde proponemos junto a Omar Medina la frase “Ruta migratoria de los dinosaurios en Bolivia”. Creado el mito, nuestro interés es tener un flujo de turismo grande a nivel mundial, dada la extensión geográfica kilométrica de nuestras huellas fósiles en el centro del país.

Rápidamente, intentaré demostrar a los lectores la grandiosidad que tenemos y que no la estamos explotando: Torotoro, en el norte de Potosí, inició nuestros conocimientos y apasionamiento. Entre los años 60, tanto Giuseppi Leonardi como Leonardo Branisa descubren las Huellas de Torotoro; hoy sabemos que se ha encontrado la mayor cantidad de huellas juntas (quizás del mundo), de todo tipo de dinosaurios, que superan las 20.000 o más. Hacia el norte, pasando el río Caine, está Anzaldo, en Cochabamba, donde también encontraron otras impresionantes muestras del paso de estos majestuosos animales. Otro lugar en Cochabamba está en la carretera a Oruro, cerca de Parotani; y hacia el noroeste, en la misma ruta, yendo al Altiplano, en el Sayari, siempre en rocas cretácicas, también se encontró una variedad de huellas.

Hacia el año 2002 entra en juego la Mancomunidad de Municipios de la Cuenca del Río Caine, que dados los hallazgos se comprendió que debía hacerse una ruta más segura para llegar a Torotoro, y se construye la carretera empedrada, creo desde la Angostura, pasando por Tarata, Anzaldo hasta llegar a Torotoro, ruta estable que creo llevó un flujo de turismo grande que junto a las fabulosas huellas vio crecer en todo sentido al pueblo de Torotoro.

En 1994, el Ing. Hugo Heymann descubre huellas en Cal Orck’o-Sucre, en el farallón de Fancesa, lugar que está lleno de huellas de dinosaurios. Posteriormente, el autor de este artículo publica por primera vez un documento científico de este hallazgo en 1995, publicación que sale en Sucre. Se tonifica la idea de buscar más, se suceden varios cursos, conferencias, nuevos hallazgos por la recientemente creada Sociupa, organización de jóvenes universitarios amantes de los fósiles en la ciudad de Sucre. Cal Orck’o tiene una potencialidad científica única, al decir de los científicos europeos, en la cantidad de huellas –que superan las 12 000–. Además, se puede medir la velocidad con que viajan los dinosaurios, qué tipo de ellos había: carnívoros, herbívoros, manadas, jaurías, solitarios, frenos al correr, etc. Realmente, un emporio de conocimientos que emanaban de ese farallón. 

En cada reunión de análisis científico paleontológico, llámese simposio o congreso, salía a la discusión la calidad y cantidad de huellas. Así, tenemos reuniones en 2016 y 2019, y se hacía resaltar la exuberante riqueza paleontológica en paleoicnitas. Se hacen publicaciones con colegas chuquisaqueños, cochabambinos y paceños, ya sea en libros como en un CD, haciendo resaltar la importancia de las icnitas del país. El Viceministerio de Ciencia publica un CD de autores nacionales, como Suárez, Céspedes y Medina. Se suceden reuniones entre los científicos y la sociedad civil para resaltar la importancia.

No hay en el mundo una larga fila de lugares, que se ubican uno tras otro, haciendo una notable ruta, de norte a sur o viceversa. Efectivamente, hace falta hacer un estudio estratigráfico en cada sitio; esto sería para hacer un detallado y minucioso trabajo geológico. Hoy, necesitamos aquí y ahora una ruta para invitar al turismo nacional e internacional. Que vengan a recorrer los cientos de kilómetros, con comodidades hoteleras, guías,  caminos, como tiene Torotoro; que hagan un confort constante. Posteriormente, se podría hacer trabajos de tesis o complementarios, geológicos, más detallados, que enriquecerán la ruta.

Tarija, en especial Entre Ríos, entra al proyecto. Aquí, para los que no creen en esta idea, son el mejor ejemplo las huellas de Santa Ana. No son de la misma edad que las de Potosí o Chuquisaca, son más antiguas, del Cretácico inferior, pero lo que interesa es que entren en el proyecto turístico de la ruta, tan necesario para estos lindos pueblos de la campiña boliviana.

Mi conclusión es que necesitamos un directorio para este proyecto, con una cabeza que guíe en hacer reglamentos, rutas, manejo de dinero, fechas, viajes, etc. Y creo que, para este fin, deben hacerse reuniones entre los interesados: autoridades gubernamentales, de los tres niveles, acompañados de científicos, para arrancar con este objetico nacional lo más pronto posible. El turismo salvará la economía.

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