Shuafat, donde los niños aprenden a lanzar piedras

En el campo de refugiados de Shuafat, niños palestinos aprenden desde los 7 años a lanzar piedras contra los policías armados que controlan el acceso a este empobrecido lugar: es su único medio, aseguran...

VIOLENCIA. Un conflicto político que lleva décadas sin ser resuelto en Oriente Medio. VIOLENCIA. Un conflicto político que lleva décadas sin ser resuelto en Oriente Medio.

EFE
Panorama / 31/10/2015 17:57

En el campo de refugiados de Shuafat, niños palestinos aprenden desde los 7 años a lanzar piedras contra los policías armados que controlan el acceso a este empobrecido lugar: es su único medio, aseguran, de oponerse a la ocupación israelí.

La semana pasada la Policía informó que había capturado a un "grupo de estudiantes que planeaba llevar a cabo un ataque terrorista". Más tarde reveló que se trataba de cinco adolescentes de este campo de refugiados que sacaron del lugar –cercado por un muro de hormigón de ocho metros de altura– una mochila escolar con dos cuchillos con los que pretendían atacar a israelíes.

Los chicos tenían entre 12 y 14 años y, según la Policía, intentaban unirse a la oleada de jovencísimos atacantes que han extendido el terror entre los israelíes con más de una treintena de apuñalamientos o supuestos apuñalamientos, consumados o frustrados, que se suceden desde principios de mes.

A muchos de su edad les hierve la sangre ante lo que consideran "injusticias y provocaciones de la ocupación israelí".

Cientos de ellos acuden cada viernes al control a la entrada del campo a lanzar piedras y cócteles molotov a los guardias que se encuentran en las entradas y salidas.

"Tenemos que protegernos a nosotros mismos, proteger nuestro barrio, nuestras casas, impedir que entren. Vienen y nos tratan muy mal, tratan a nuestras mujeres mal, entran en nuestras casas sin ningún respeto", explica Abu Jalil, nombre ficticio de un adolescente de 15 años.
"Desde los siete años ya hacemos cada uno lo que podemos. La resistencia no es solo tirar piedras", dice.

Desdeña las nuevas leyes israelíes que establecen penas de prisión de hasta 20 años por lanzar piedras y señala que "los jóvenes ya no aguantan esta situación, esta presión".

"Los adultos todavía tienen paciencia, pero los pequeños no, por eso explotan y hacen estas operaciones", en referencia a la oleada de ataques con cuchillos y advierte de que su generación está dispuesta a "hacer una tercera intifada, y una cuarta y una quinta, hasta que nuestra tierra sea liberada".

Tampoco quiere decir su nombre otro adolescente de 14 años que asegura que empezó a tirar piedras "cuando tenía nueve, a la salida del colegio". "Nos tiran gas lacrimógeno, nos disparan con balas y balas de goma, pero no tenemos miedo", dice.

¿Sus motivos?. Las fuerzas israelíes "no dejan a los palestinos entrar en (la mezquita de) Al Aqsa, prohíben el paso incluso a las mujeres, destruyen las casas de los mártires (muertos en atentados o ataques) y entran en nuestras casas sin respeto".

"Lo hacemos para liberar nuestra tierra, para liberar nuestra mezquita", dice, y añade que Israel les obliga a "defenderse".
Aún más pequeño, Yokar, de ocho años (nombre ficticio) reconoce con suavidad y casi con vergüenza: "Si, tiro piedras".

"Lo hago para defender a nuestra gente. Para liberar a nuestros presos, para defender Al Aqsa" explica, y dice que no le ha tenido que enseñar nadie, que aquí "aprende uno solo, de los chicos".

"He dado a un soldado", dice orgulloso y narra que cuando los militares entran en el campo va al tejado: "desde ahí tiro piedras".

Según dijo recientemente el periodista del Yediot Aharonot Alex Fishman, las autoridades israelíes admiten que en este campo hay un arsenal de unas 3.000 armas, como rifles de asalto Kalashnikov y M-16, granadas y artefactos explosivos de fabricación casera.

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