Cunha, el enemigo de Dilma Rousseff

El Tribunal Supremo de Brasil aprobó la suspensión del vicepresidente de los diputados, implicado en el caso Petrobras

CONTROVERSIAL. Eduardo Cunha, un personaje controvertido de la política de Brasil. CONTROVERSIAL. Eduardo Cunha, un personaje controvertido de la política de Brasil.

Manuel Pérez Bella
Panorama / 07/05/2016 13:54

El presidente de la Cámara de los Diputados de Brasil, Eduardo Cunha, político evangélico de tendencia ultraconservadora, se erigió en el más acérrimo antagonista de la jefa de Estado, Dilma Rousseff, y fue quien abrió las puertas a su destitución.

La meteórica carrera política de Cunha fue interrumpida el jueves por una decisión cautelar de un juez del Supremo que suspende su mandato de diputado y también, por tanto, de su cargo de presidente de la Cámara Baja.

A pesar de pertenecer al Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), formación que acudió a las elecciones de 2010 y 2014 de la mano de Rousseff, Cunha se enemistó con la Mandataria el año pasado cuando la justicia comenzó a acecharle por su supuesta implicación en los casos de corrupción que han acorralado a buena parte de la clase política del país.

Cunha responsabilizó al Gobierno por la celeridad que tomaron las investigaciones relativas a él y por haber apoyado la apertura de un juicio político en su contra en el seno de la Cámara baja con el objetivo de despojarle de su cargo, desde el que goza de una gran influencia.

Sus detractores sostienen que su decisión de admitir a trámite el juicio político contra Rousseff, el pasado diciembre, fue una represalia por los movimientos del Gobierno en su contra.

El caso abierto contra Cunha es uno de los que más detalles se conocen, a raíz de filtraciones de investigaciones a la prensa que dieron cuenta de la vida de millonario que lleva junto a su familia.

Esa vida de ostentación y suntuosidad supuestamente fue costeada con dinero pagado de forma ilícita por parte de las constructoras implicadas en el caso Petrobras y cuyos intereses fueron defendidos por Cunha en la Cámara baja.

Según las investigaciones, el diputado posee una flota de 28 automóviles, entre la que sobresale un Porsche Cayenne, que está a nombre de una empresa de tapadera, llamada "Jesus.com" en honor a Jesucristo.

También viaja a menudo al extranjero, donde frecuenta hoteles y restaurantes de lujo y donde su mujer Claudia Cruz despilfarra fortunas en tiendas de primeras marcas, con dinero procedente de las cuentas secretas que Cunha posee en Suiza y cuya existencia, tras muchas negativas, tuvo que acabar reconociendo.

Cunha tenía motivos para sentir que no era querido en el Gobierno, puesto desde que asumió la presidencia de la Cámara en 2011 torpedeó numerosas iniciativas oficialistas e impulsó proyectos de corte conservador que causaron urticaria en las filas del Partido de los Trabajadores (PT) de Rousseff.

Este ferviente evangélico ha tratado de impulsar proyectos de ley polémicos, con los que pretendía, entre otras cosas, restringir la definición de la familia como la unión "entre un hombre y una mujer", criminalizar la "heterofobia" o poner más trabas al aborto, práctica que está muy restringida en Brasil.

También impulsó proyectos para bajar la mayoría de edad penal, liberalizar la venta de armas o aumentar los derechos de las iglesias ante los tribunales.

Este político veterano es un negociador artero que ha sabido como pocos tejer intrigas en los pasillos del Congreso para favorecer sus intereses y para poner zancadillas a sus rivales y, en los últimos tiempos, casi siempre a Rousseff.

Su vasta influencia en todo el arco parlamentario le permitió mantenerse en el cargo sin importar incluso que haya sido imputado en el Tribunal Supremo por los delitos de corrupción y lavado de dinero.

Su profundo conocimiento de los recovecos legales de Brasil se ha plasmado en las maniobras con las que logró demorar largamente el juicio político abierto en su contra.

De hecho, a lo largo de 35 años de carrera política, Cunha siempre fue capaz de esquivar las denuncias de corrupción, a pesar de que siempre le han rondado en prácticamente todos los cargos que ha ocupado.

Trabajó en la campaña electoral que llevó a la Presidencia a Fernando Collor de Mello en 1990 y por cuyas irregularidades se vio forzado a renunciar el entonces mandatario, aunque Cunha no llegó a ser procesado por el escándalo.

También estuvo al frente de dos empresas estatales en Río de Janeiro, la telefónica Telerj y la promotora de viviendas populares del Gobierno regional, en las que la prensa destapó supuestas irregularidades que no llegaron a ser demostradas.

Nacido en Río de Janeiro en 1958, Eduardo Cunha es economista y locutor de radio en emisoras evangélicas, está casado en segundas nupcias con la periodista Claudia Cruz y es padre de cuatro hijos, tres de ellos fruto de su primer matrimonio, con Cristina Dytz.

Militó en partidos de derechas o democristianos antes de recalar en el PMDB en 2003 y a partir de ese año ha ocupado un escaño de diputado de forma ininterrumpida.

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