Panorama

Recolectoras, entre el estigma y el activismo ambiental

De no ser por los recolectores, Sucre generaría 22 toneladas de basura más al mes

DURA REALIDAD

Guadalupe Lavardén

Ciudad Blanca

"Es una tristeza, no sabemos a quién entregar. Cada vez nos pagan menos, nos dicen que por el petróleo, es como para dejar el trabajo realmente, pero seguimos en esto".

En Sucre, aproximadamente 264 toneladas de residuos se reciclan al año, gracias al trabajo de dos asociaciones de recolectoras que se dedican a la separación y recolección de distintos materiales que de no ser por ellas, terminarían contaminando el medioambiente incluso por más de 100 años.

El trabajo de los recicladores de la ciudad cambió radicalmente desde que se conformaron las asociaciones Sucre Limpia y Ciudad Blanca en 2009 y 2010 respectivamente, debido a que si bien el oficio existía hace ya varios años, éste era practicado a altas horas de la noche y en la madrugada, exponiendo así a las personas no sólo a la inseguridad sino también a una suerte de discriminación y rechazo a su forma de ganarse la vida.

“Tu mamá es una basurera” fue una de las frases que marcó la infancia de Liz Katherine Saavedra Callejas, la presidenta de la Asociación Sucre Limpia, que con tan sólo 21 años de edad, lidera a 48 personas recicladoras –46 mujeres y dos hombres–. En ese momento sintió vergüenza, recuerda, y cuestionó a su mamá sobre por qué trabajaba de recicladora y por qué no hacía algo distinto, pero su madre le dijo las palabras correctas.

“‘Por qué te vas a sentir avergonzada, con esto llevamos el pan de cada día’, me respondió” cuenta Saavedra, aún conmovida por sus reclamos al oficio de su madre que hoy lo ejercen juntas.

Ella asegura que aprendió a sentirse orgullosa de su trabajo, pues no sólo ayuda con el mantenimiento de su hogar, sino que también beneficia a la calidad de vida de toda la población, pues con el reciclaje preserva el medioambiente de la ciudad.

“Ahora puedo decir que es un orgullo trabajar en esto, pero (eso es) ahora; en un principio nos daba vergüenza total, se podría decir que era la lacra de la ciudad porque teníamos que recoger de la calle a las 23:00 para recolectar botellas de la ciudad y llegar a nuestras casas a las 2:00 ó 3:00 de la madrugada, con pasamontañas. Nadie podía mostrar su rostro porque era un trabajo denigratorio y de vergüenza, ahora no”, afirma.

Es que ahora no usan más pasamontañas sino chalecos con un distintivo de su oficio y de su asociación, ya no trabajan de noche o madrugada, sino a plena luz del día y de lunes a viernes, recogiendo casa por casa las botellas de soda o refrescos, envases de vidrio, desodorantes en desuso, papel, periódicos o revistas, ollas viejas y más, que las personas ya no usan y que de no ser por su labor, acabarían engrosando los niveles de desechos en la ciudad.

TRABAJO PUERTA A PUERTA

Las integrantes de la asociación Sucre Limpia recogen todos los residuos de las casas de distintas rutas que se trazaron en la ciudad. Su caminar es acompañado por un carrito una bolsa amarilla que suelen dejar en las casas para que las personas dejen ahí sus desechos, aunque las madres también suelen trabajar con sus hijos al lado.

Luego de recoger todo lo pendiente de la ruta del día, trasladan sus carros hasta el centro de acopio con el que cuentan y que está ubicado en la zona de Poconas. Ahí dividen todo, plásticos a un lado, vidrios a otro, y siguen así con todos los tipos de materiales que recuperan. Lo recuperado se lava y se pesa para entregar a los compradores intermediarios que trasladan los residuos hasta Santa Cruz o La Paz donde son finalmente tratados para ser reutilizados.

¿TRABAJO DE MUJERES?

Tanto en la asociación Sucre Limpia como en Ciudad Blanca más del 90% de los recicladores son mujeres, una realidad que según Saavedra se debe a que las mujeres no tienen vergüenza de ejercer este oficio como sí es el caso de los hombres.

“Es que las mujeres somos mucho más trabajadoras y no tenemos vergüenza de lo que hacemos, mientras que un hombre siempre va a tener vergüenza de levantar una botella. Es cuestión de vergüenza porque incluso maridos que tienen nuestras compañeras les dicen ‘por qué trabajas en eso’, pero no se ponen a pensar que gracias a eso ellas llevan un pan cada día a su hogar”, reclama.

En su asociación de 48 personas, sólo dos son hombres “dos valientes”, les llama, por la notoria brecha de género y estigmatización de las que son víctimas.

“Cuidamos el medioambiente y capacitamos a la gente. Gente que no tiene estudio o que a veces ni habla bien el castellano cada día se capacita en las casas a las que acude”, dice con notoria satisfacción ya que ve continuamente que mujeres –a las que ella llama sus segundas mamás– ejercen su liderazgo y comparten sus conocimientos.

“Es un trabajo que se puede hacer porque no tienes que estar llevando un currículum o no tienes que tener muñeca para entrar a trabajar”, destaca de su oficio.

En la asociación Ciudad Blanca la realidad es igual, ya que de un total de 20 recolectores, 18 son mujeres y sólo dos hombres. Esta agrupación que se inició en 2010 y terminó sus trámites jurídicos en 2014, está a la cabeza de Guadalupe Lavardén, quien trabaja en el área de la recolección desde que tenía 12 años de edad, es decir, hace 26 años.

Es así que prácticamente toda su vida, Guadalupe se dedicó a trabajar como recolectora por las noches mientras ejercía otros oficios de día en busca de ganar lo suficiente para sobrevivir, una situación que cada vez es más difícil ahora ya que cada vez reciben pagos más bajos por los productos que recolectan de distintas zonas de la Capital.

COBERTURA COMPLETA, UNA ASPIRACIÓN

La primera asociación de recicladoras Sucre Limpia espera que cada vez más aumenten las personas que se dediquen a este oficio para lograr cubrir todas las zonas de la ciudad con un proceso de reciclado de separación de origen, es decir que desde el inicio del proceso de la recopilación de residuos, éstos sean ordenados de acuerdo con su clasificación.

Pero su gran dificultad es no sólo la falta de práctica de la separación de residuos, sino el hecho de que más allá de que la población lo haga, si no cuentan con más personal que se dedique al recojo, el esfuerzo es vano puesto que el servicio de la Empresa Municipal de Aseo Sucre (EMAS) no implica el separado de residuos ni su reciclado.

Es así que más allá que existan decenas de basureros de distintos colores que inviten a separar los residuos, la respuesta positiva de la población no cuenta con un resultado concreto ya que todos los depósitos se recogen por igual.

BAJOS PRECIOS DEL PETRÓLEO TAMBIÉN LOS AFECTAN

Una de las cosas que Saavedra asegura que más les reprochan algunas personas es que ellas ganan bastante con los residuos, pero la realidad, en especial en los últimos años, es otra.

La presidenta de Sucre Limpia precisa que ninguna de las recolectoras recibe sueldo o incentivo alguno de parte de la Municipalidad y que los precios de venta de este tipo de residuos bajaron tanto que ellas apenas perciben 10 centavos por cada kilo de papel que recolectan y 50 centavos por kilo de plástico, tres o incluso cuatro veces menos de lo que a alcanzaron hace muchos años.

¿A qué se debe? Según la explicación que reciben de los intermediarios es que cuando baja el precio del petróleo también reduce el precio de este tipo de materiales.

Además de los pagos reducidos, la recolectoras viven afectadas por la necesidad de pagar Bs 2.000 al mes por el alquiler del terreno y ambientes que usan para el acopio, ya que no cuentan con un inmueble propio.

“Tenemos un pedido de ayuda que pedimos ya mucho tiempo a la Alcaldía, ya estamos cuatro años pidiendo que nos den centros de acopio, es un pedido de ayuda porque no tenemos un lugar, alquilamos y pagamos Bs 1.800 ahora nos subieron a Bs 2.000 y a veces ni ganamos para el pan del día, sólo nos alcanza para el alquiler, pero seguimos en esto porque hacemos un trabajo que nos gusta y porque es un trabajo que no denigra”, revela.

Desde hace un tiempo, ambas asociaciones buscan que la Alcaldía cumpla con el compromiso de darles un centro de acopio a cada una para que puedan seleccionar todos los residuos y clasificarlos adecuadamente. Saavedra dice que el Alcalde sabe muy bien del proyecto, pero que tal vez “se olvidó un poquito”, así que esperan con ilusión una respuesta a sus continuos pedidos.

Lavardén, la dirigente de Ciudad Blanca, asegura con un profundo tono de lamento que ya no les alcanza para nada con lo que ganan y que a veces ni siquiera pueden vender lo que con tanto esfuerzo recolectan.

“Es una tristeza, no sabemos a quién entregar. Cada vez nos pagan menos, nos dicen que por el petróleo, es como para dejar el trabajo realmente, pero seguimos en esto”, cuenta a CORREO DEL SUR, con notoria desesperación y resignación a la vez.

Su asociación recolecta entre 2.000 a 3.000 kilos al mes, de los que la mayor parte corresponden a botellas de plástico.

Y sobre el centro de acopio afirma que siente que les “toman el pelo. Nos decían que ya estaba en trámite, que faltaba algunos requisitos, pero desde que nos dejó de apoyar la Fundación Pasos –en noviembre de 2016 aproximadamente, dice– ya no nos dan importancia”, se refiere sobre las promesas que recibieron de parte de la Alcaldía de Sucre.

BAJÓN POR INVIERNO

De acuerdo con la información de Lavardén, además de los bajos precios por los materiales que recopilan esta temporada deben lidiar con una considerable reducción de envases, pues afirma que la presencia, especialmente de plásticos, es alta en verano, pero bastante baja en invierno, probablemente por el mayor consumo de líquidos que motiva la temporada de calor.

“En septiembre empieza a subir; entre septiembre y abril hay mucho material”, aunque últimamente tampoco han podido vender fácilmente lo que tienen.

“Nos dicen que en las fábricas ya no compran o que pagan muy poco, vidrio por ejemplo casi ya no compran”, cuenta.

Pedido

Liz Katherine Saavedra

SUCRE LIMPIA

"Ya estamos cuatro años pidiendo que nos den centros de acopio, es un pedido de ayuda porque no tenemos un lugar, alquilamos y pagamos Bs 1.800 ahora nos subieron a Bs 2.000".

Residuos

Sucre genera 251 toneladas de basura al día, lo que significa que cada habitante de la Capital  desecha 680 gramos de residuos sólidos por jornada, según un estudio de caracterización de residuos sólidos urbanos realizado en 2015.

Más de medio kilo de basura por persona

De acuerdo con estimaciones realizadas para un estudio de caracterización de residuos sólidos urbanos en 2015, Sucre genera 251 toneladas de basura al día, lo que significa que cada habitante de la Capital desecha 680 gramos de residuos sólidos por jornada, informó el coordinador de proyectos de la Fundación Pasos, Roberto Loayza.

Datos que revelan que más allá del esfuerzo de las recolectoras, no se logra clasificar ni el 99% toneladas de la basura que se genera al día.

“Hay más de un 90% que sigue llegando a los botaderos de manera mezclada que no permite separar y ser aprovechado para volver a incorporar este material en materia de reciclaje”, comentó.

Es así que llama la atención sobre el rol de cada uno de los habitantes que cada vez que consumen o compran un producto se hacen responsables de la basura que generan, pero ese rol no es asumido actualmente de la manera adecuada.

Fundación Pasos colaboró en la organización de las asociaciones de recolectores en busca de que las personas que trabajaban en condiciones infrahumanas logren acceder a un trabajo digno y ejerzan sus derechos económicos con plenitud, además, les dotó de equipamiento necesario para llevar a cabo esta labor, aunque actualmente las asociaciones incluso requieren apoyo para la dotación de bolsas que dejan en las casas que visitan.

Pasos apoyó a los recolectores con recursos de entidades internacionales como como Conexión, el Fondo de Emancipación, la agencia de residuos de Cataluña, la diputación de Barcelona y el Ayuntamiento de Sant Cugat, estos tres últimos de España, que ayudó en proyectos de Chuquisaca y otras regiones del país.

El Coordinador de proyectos destaca la labor de las asociaciones y de decenas de recolectores que trabajan en las calles de la ciudad, aún no asociados y bajo las sombras de la noche en busca de no ser reconocidos en esta labor que todavía no es valorada como debiera, ya que finalmente es la que incide en el cuidado del medioambiente en el que viven los habitantes de toda la ciudad

 

 


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