Riña de gallos, una tradición sangrienta que desafía a la ley
Los galleros defienden que las riñas son una tradición; niegan que haya sufrimiento animal
La riña de gallos, una tradición centenaria, es cuestionada por las desgarradoras escenas de violencia y sangre que se viven en el combate de animales preparados para matar o morir.
En varias partes del país están prohibidas, mientras que en Chuquisaca hay alcaldías de poblados en distintas provincias que declararon las riñas de gallos como patrimonio, pese a la vigencia de la Ley 700 para la Defensa de los Animales.
El inciso a) del artículo 6 de esta norma nacional prohíbe el uso de animales en prácticas de instrucción militar, policial u otras, en las que se provoque la muerte o sufrimiento del animal.
Desde la antigüedad
Existe evidencia histórica sobre la popularidad de estos combates desde la antigüedad en lugares como el Imperio Persa, la India, China y otros países orientales.
Las peleas de gallos se conocieron en la Antigua Grecia entre los años 524 y 460 antes de Cristo. En Roma, la “diversión griega” era vista con malos ojos, aunque eventualmente fue adoptada también.
Con el tiempo y la expansión de la conquista española, las galleras llegaron al continente americano, donde abrieron sus alas hasta abarcarlo casi en su totalidad. En la actualidad, aún hay peleas en pueblos de México, Argentina, Brasil y Bolivia, entre otros países de esta parte del mundo.
Una herencia de pasión
Roberto Udaeta es un gallero reconocido en el país. Cuenta que aprendió de la crianza de los gallos por su abuelo Enrique. La suya es una tradición heredada que luego se convirtió en una pasión.
Udaeta comenta a CORREO DEL SUR que los polluelos se compran generalmente en Brasil, donde hay diferentes razas, con el objetivo de que en Bolivia se consiga una raza propia a través del cruce con una gallina fina.
De cada camada, no todos son destinados a las riñas. Muchos servirán para procrear y el resto, sí, serán separados para las peleas.
Un cuidado muy especial
Cada polluelo debe tener un cuidado especial para su crianza con 14 tipos de cereales que se mezclan con alimento peletizado de vitaminas y nutrientes, y esto se complementa con verduras como, zanahorias, espinaca, remolacha, entre otros, según la explicación de Udaeta.
Un alimento peletizado es el moldeado de una masa de pequeñas partículas (alimento en harina) en partículas más grandes o pelets, mediante procedimientos mecánicos, presión, calor y humedad. Entre otras ventajas, mejora el desempeño de los animales y disminuye el desperdicio de alimento, así como mejora su densidad.
A decir de Roberto, el costo de manutención de un gallo está entre 50 y 120 bolivianos. El animal debe ser criado con todos los insumos hasta el año y cuatro meses; luego, otros tres meses más antes de que ingrese a una riña.
Él admite que el cuidado de un gallo de pelea es delicado.
Esta actividad genera trabajo para el cuidador, el limpiador de las jaulas, el veterinario y el locatario del coliseo donde se desarrolla las peleas.
Los criadores comúnmente no venden sus gallones, pero se conoce que los pollones podrían costar unos $us 100, mientras que los gallos de riña entre 3.000 y 5.000 dólares. Depende del prestigio del dueño en las peleas que participa en los diferentes torneos.
En Sucre
En la capital del país, se calcula que unas 1.500 personas se dedican a la cría de gallos de pelea. Hay cinco coliseos establecidos donde cada mes se realizan torneos.
Udaeta dice que hace años era tradición hacer dos torneos nacionales en Sucre, para el 25 de Mayo y el 6 de Agosto. Pero esto fue desapareciendo con el tiempo.
No obstante, al haber crecido en número los galleros y la migración de muchos pobladores de Chuquisaca Centro y el Chaco a Sucre, las riñas se establecieron cada mes.
En estas peleas los participantes apuestan, según su preferencia, al gallo que le parezca interesante o al gallero más conocido, generalmente por tener un buen récord con sus animales preparados.
A decir de Udaeta, los galleros van a las riñas para seguir ganando prestigio y los organizadores para incentivar la participación con premios relevantes, como refrigeradores, motocicletas y otros.
Los montos en las apuestas pueden ser en dólares o en bolivianos, a partir de los 500 o 1.000 bolivianos. Cada participante debe atenerse a las reglas, ya que se enfrenta a la posibilidad de ser expulsado de los eventos si no paga lo acordado.
La prohibición
Pese a existir un número significativo de galleros y coliseos de riña de gallos, en Sucre está prohibido el desarrollo de estas actividades. Así lo confirma a CORREO DEL SUR el responsable de Espectáculos Públicos de la Alcaldía, David Ortega.
Como antecedente, menciona que en junio pasado se clausuró el local “Quiquiriquí”, en la zona de Alto Mesa Verde.
“No hay una ley para que estos eventos se desarrollen y, como se consumen bebidas alcohólicas, actuamos y clausuramos el local por no tener permiso para su funcionamiento”, explica la autoridad.
La presidenta de la Comisión de Desarrollo Social del Concejo Municipal de Sucre, Aydée Nava, confirma que está en vigencia la Ley 700, de protección de los animales, y que no hay propuestas de resolución alguna para permitir la riña de gallos en Sucre.
“No podemos avalar que sólo por tradición se permita la pelea de gallos a sabiendas que los animales se enfrentan y se van dañando. No ha llegado a esta comisión ninguna solicitud de alguna persona natural o jurídica para permitir estos actos”, enfatiza Nava.
Ya en 2016, la ex ministra de Medio Ambiente y Agua, Alexandra Moreira, anunció que gestionaría con los gobiernos municipales del país la prohibición de las peleas de gallos, en el marco de la Ley Forestal 1700, que sanciona con hasta seis años de privación de libertad el utilizar a los animales en peleas para ganar dinero.
Por la Declaración Universal de los Derechos Animales, aprobada en 1978 por la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y posteriormente por la Organización de las Naciones Unidas (ONU), los animales tienen derechos a una vida digna.
Activistas
Litzi Martínez, activista de la Asociación Protectora de Animales de Chuquisaca, critica las riña de gallos como eventos clandestinos que se desarrollan en Sucre, porque considera que son un atentado a la vida de los animales.
“No podemos permitir que más animales sean sacrificados con el pretexto de que son eventos tradicionales”, cuestiona ella.
Además, advierte que “hablaremos con las autoridades para que se intervenga este tipo de actividades que, para nosotros, son clandestinas, además de que sacrifican a los animales domésticos. Se debe aplicar la Ley”.
Pelea de gallos: Una tradición en los pueblos de Chuquisaca
En contrapartida al pensamiento de autoridades y de activistas de la Sociedad Protectora de Animales en Sucre, en provincias de Chuquisaca la riña de gallos es una tradición y está reconocida incluso por ordenanzas municipales.
El primer Gobierno Municipal que declaró Patrimonio Cultural Municipal de los Juegos Tradicionales y Actividades Populares fue el de Monteagudo, que en julio de 2018 legalizó la riña de gallos.
Roberto Udaeta, conocido gallero del medio nacional, anuncia que en Sucre se harán las tratativas para que el Gobierno Autónomo de Sucre apruebe una norma que también permita la riña de gallos.
Confirma que Monteagudo es municipio pionero en ese sentido, pero aclara que otros gobiernos autónomos analizan la tramitación de la misma declaratoria de patrimonio cultural. Como ejemplos menciona a Padilla, Zudáñez, Tomina, Alcalá y otros de Chuquisa Centro y el Chaco donde usualmente se desarrollan este tipo de eventos.
Las riñas de gallos se organizan especialmente para los aniversario de los estos poblados.