El periódico, después de informar

Los periódicos se crean para informar y terminan muy lejos de ese propósito

El periódico, después de informar

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El periódico, después de informar


    Lisbeth Z. Ramos Pinto
    Panorama / 03/12/2018 00:34

    Con el objetivo de informar se escribe un periódico. Para llenar los vacíos de la duda. Y después, la jubilación le llega de distintas maneras.

    Tras cumplir su deber, ¿qué hace el papel y la tinta en el mundo? Se convierten en materia para el reciclaje. Terminan sus días como mariposas que adornan paredes. O sobres que contienen cartas con palabras de nostalgia. Los vemos transformados en arte o sólo adornos.

    Sufren por las tijeras de estudiantes que hacen vestidos de material reciclado. Sienten sus manos al formar cada ojal y pliegue. Respiran el penetrar de la aguja en las palabras, separándolas irremediablemente, deformándolas con cada costura. Dejando cicatrices de hilo y pegamento.

    Cuando se acumulan muchos son regalo para chapistas que cubren con periódico las partes que no serán pintadas en un auto.

    “Utilizamos el periódico por economía, nuestros clientes nos regalan. Ahora es el material que menos se recicla, ya no compran, por eso tengo cantidad sin utilizar”, cuenta el chapista Edgar Flores. Al terminar el trabajo, se llenan de pintura. Son arcoíris un momento, basura después.

    Los rezagados en los puestos de periódicos son vendidos a un cuarto de su precio original. Otros si tienen suerte se convierten en música en las manos de Adrián Villanueva Quisbert.

    Villanueva, como reflejaron hace algún tiempo varios medios de comunicación (AFP y La Razón), es un músico en la sede de Gobierno, que utiliza el papel periódico para hacer charangos que son vendidos en diferentes países del mundo. Los charangos hechos de periódico tendrán en la curva de la caja una resonancia de palabras. Sonarán a voces.

    Algunos se amontonan con polvo, sin ser vistos, en las salas de espera, porque los ojos se aferran a pantallas iluminadas.

    “Como ciudadanos necesitamos estar bien informados. Todo el mundo maneja internet y cualquier noticia que uno desee lo encuentra. Pero es muy importante el periódico en tema de información”, dice Milton Matos, un dentista que los compra tres veces por semana para informarse.

    Otros viajan a la lejanía para volver transformados. Primero son almacenados, luego vendidos, en los buenos tiempos según Hasan Tawafsha, a 1 boliviano el kilo. Tawafsha tiene un centro de reciclaje ubicado en la zona de Lajastambo, donde actualmente compra el kilo de periódico a 10 o 20 centavos de boliviano, dependiendo de la cantidad. Después los periódicos son enviados a Cochabamba, a la empresa Copelme y vuelven convertidos en papel absorbente.

    La empresa de reciclaje Pardo los envía a Santa Cruz, para que se conviertan en maples de huevos. “Ha bajado mucho el mercado para el periódico, esto se debe a que los maples ahora se hacen de plástico. Entonces no tenemos dónde entregar y hay que almacenarlos meses antes de enviar”, comenta el propietario Fernando Pardo.

    Pueden terminar arrugados, envolviendo vasos o vasos para una mudanza. O en el mercado, envolviendo el plátano para que se mantenga caliente y madure.

    “Lo utilizamos (el periódico) para que la fruta no se dañe, es un buen papel”, dice Bertha Mamani una vendedora de fruta. “Envolvemos las flores para que se mantengan frescas, para enviar a las provincias”, comenta también la florista Bertha Carmona.

    El plástico los relega: los periódicos pasados ya no se usan en las ferreterías para envolver materiales. “Ahora hay bolsas de plástico, las uso por la facilidad”, comenta Milton Rodas, dueño de una ferretería en el centro.

    En noches de invierno, son las cobijas de cuerpos sin hogar. De indigentes que andan por las calles buscando cada día un periódico para soportar un poquito más el frío. Tratan de calentar la piel fría mientras ven pasar la noche. Hasta que estén húmedos por el rocío, el cuerpo despierte y emprenda su camino.

    Y termina girando con el aire en las calles, bajo el antojo del viento, sucio de vida y tiempo. No está informando. Se desintegra en partículas invisibles. Existe sin verse. Respiramos tinta y papel.

    ¿Cómo nacen los periódicos?

    Todos los días se puede comprar un periódico. Que no sabe de climas tormentosos o cálidos. Es inmune a los juegos del tiempo. El papel bañado en letras, comienza a nacer muchas horas antes, sin saber dónde morirá.

    Tener en las manos un aproximado de 40 páginas de hechos que suceden alrededor, muestra que el mundo gira mientras vivimos. Prueba que el presente es real.

    El trabajo empieza un día o varios antes. Perseguir una información es una tarea audaz y de paciencia. Libreta en mano, un bolígrafo, la grabadora reportera o, ahora, un teléfono celular, sale un periodista a las calles en busca de esas palabras que la gente necesita conocer. De una fuente a otra, entre entrevistas y la observación de la realidad, se va la mañana. La tarde lo encuentra en la redacción, tratando de hallar el lugar perfecto de cada letra, el correcto, para informar cómo se debe o al menos intentarlo.

    Las palabras listas salen y se van a medianoche a impresión. Los periódicos salen tibios y con tinta fresca, que se une al aire. Vuelven al amanecer y los gritos de los canillitas los conducen a otras manos.

    Y con pasos vacilantes llegan a los ojos donde cumplirán su propósito de vida: informar. Dar a conocer cómo camina el mundo, o tropieza, la mayoría de las veces.

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