Las elecciones tendrán un final abierto, según las encuestas

Un portal en Internet reúne casi todas las encuestas y muestra los posibles resultados

Las elecciones tendrán un final abierto, según las encuestas

Las elecciones tendrán un final abierto, según las encuestas Foto: Correo del Sur

Las elecciones tendrán un final abierto, según las encuestas

Las elecciones tendrán un final abierto, según las encuestas Foto: Correo del Sur


    Sucre / CORREO DEL SUR
    Panorama / 16/10/2019 04:37

    Nada está dicho. Es probable que las elecciones generales de este año tengan un final abierto. Al menos, eso es lo que parecen mostrar los números. Según el banco de datos del portal boliviaelectoral.com, un proyecto de la Fundación Friedrich-Ebert-Stiftung (FES) que recogió las encuestas de intención de voto que se practicaron entre noviembre de 2016 y el 10 de octubre de este año, Evo Morales, candidato del MAS, será el más votado en las elecciones del 20 de octubre. No parece haber dudas al respecto. Carlos Mesa, candidato de la alianza Comunidad Ciudadana (CC), entretanto, terminará segundo, y Óscar Ortiz, candidato de la alianza Bolivia Dice No (BDN), tercero, salvo alguna sorpresa de último momento (el candidato del Partido Demócrata Cristiano (PDC), Chi Hyun Chung, parece pisarle los talones). Lo que no está del todo claro es si la diferencia entre el primero y el segundo obligará al país a celebrar una segunda vuelta electoral. Los números, en principio, dicen que sí, pero...

    “Yo creo que todo puede pasar. Todo puede cambiar en cuestión de días (...). Se van a intensificar las campañas. (Además) algunos dicen que deciden su voto el mismo día de la votación. Entonces, hay que tomar con pinzas lo que nos dicen las encuestas”, recomienda Amaru Villanueva, coordinador de proyectos en la Fundación FES en Bolivia y gestor de boliviaelectoral.com.

    El proyecto en cuestión viene reuniendo en su portal de internet las encuestas de intención de voto de las elecciones del 20 de octubre desde noviembre de 2016 –todas a las que tuvo acceso–. Hasta el 10 de octubre, sumaban un total de 53, elaboradas por ocho encuestadoras diferentes. 

    Los datos de todas esas encuestas están disponibles en la plataforma digital en cuestión. Cualquier ciudadano puede acceder a ellas, analizarlas y sacar sus propias conclusiones.

    No obstante, boliviaelectoral.com también ofrece sus propias lecturas: unas gráficas con los promedios mensuales de los resultados de las encuestas, que incluyen los votos válidos y no válidos.

    “Lo que hemos hecho es tomar (los) promedios mensuales de (los resultados) las encuestas, pero aplicando el siguiente criterio: es más importante la cobertura de la encuesta que el tamaño de su muestra. Entonces, en nuestro promedio pesa un 60% la cobertura, y el tamaño de la muestra, un 40%”, explica Villanueva.

    En la gráfica principal, que muestra los resultados ponderados de los votos válidos –no incluye los votos no declarados, es decir, los indecisos (“blancos”, “nulos”, “ninguno”, según la metodología de la encuesta)–, Evo tiene un 42% de apoyo y Mesa, un 33%. El tercero con más apoyo, Ortiz, aparece con un 11%. Esos datos corresponden a octubre. La diferencia entre el primero y el segundo es de nueve puntos, lo que, en teoría, significa que habrá segunda vuelta.

    La gráfica solo muestra la intención de voto de los tres candidatos con más apoyo. Eso para no ensuciar el cuadro, tomando en cuenta además que, antes de la convocatoria de las elecciones, hubo otros candidatos que ya no están en carrera, según boliviaelectoral.com.

    Según la principal gráfica del portal, que muestra el promedio mensual de los votos ponderados, Evo comenzó con un 38 por ciento de apoyo en noviembre de 2016. Mesa, en cambio, arrancó con solo un 18 por ciento. La diferencia entre ambos era de 20 puntos. En ese entonces, Mesa no era candidato oficialmente. Ortiz tampoco, por lo que no aparece en las encuestas de ese entonces. 

    Las líneas de la evolución del apoyo a ambos candidatos fueron subiendo y bajando entre 2016 y 2018: el voto a favor de Evo osciló entre el 30 y 40 por ciento, mientras que el voto a favor de Mesa superó la barrera del 30 por ciento.

    Después de que Mesa se inscribió como candidato en las elecciones primarias (septiembre de 2018), alcanzó un respaldo del 35 por ciento. Eso en octubre del año pasado. Evo, entretanto, alcanzó un apoyo del 42 por ciento. 

    En el mes siguiente, Mesa superó por primera vez al candidato del MAS y alcanzó el 41 por ciento de respaldo. El apoyo a Evo, entretanto, cayó hasta el 35 por ciento. 

    En diciembre de 2018, ambos candidatos tenían casi el mismo caudal de respaldo: Evo, 46 por ciento, y Mesa, 45 por ciento.

    Las cosas comenzaron a cambiar después. Mesa comenzó a caer en enero de este año. De tener un 39 por ciento de apoyo en ese mes, acabó con un 32 por ciento en agosto, 13 puntos menos que en diciembre de 2018.

    Evo, en cambio, se mantuvo por encima del 40 por ciento. Y, de hecho, de tener un 42 por ciento de apoyo en febrero –su registro más bajo en lo que va del año–, subió hasta el 48 por ciento en agosto, seis puntos más que hace seis meses. 

    Ortiz, entretanto, y después de que se inscribió como candidato, arrancó con un 1 por ciento de apoyo en octubre de 2018. En diciembre escaló hasta el 3 por ciento, y no paró de subir hasta lograr un 13 por ciento de respaldo en agosto de este año. 

    En octubre, el mes en el que se difundieron las últimas encuestas, Evo cayó seis puntos (42 por ciento de apoyo) y Mesa subió un punto (33 por ciento de respaldo). La brecha entre ambos se situó en nueve puntos. Ortiz, entretanto, cayó hasta el 11 por ciento.

    La brecha entre los candidatos con más apoyo, por otro lado, se achicó en la gráfica que incluye el voto no válido: siete puntos de diferencia. En esa gráfica, Evo tiene un 34 por ciento de apoyo y Mesa un 27 por ciento. Ortiz, el tercero con más respaldo, acumula un 9 por ciento. 

    Lo anterior parece indicar que los incendios en la Chiquitanía mermaron algo el caudal de apoyo del candidato del MAS, que recibió fuertes críticas por su gestión de la crisis ambiental. 

    ¿No habrá segunda vuelta, entonces?

    No, necesariamente. “En muchos casos, (las encuestadoras) no han podido predecir los resultados. Por ejemplo, en Estados Unidos y Reino Unido. En Estados Unidos, casi ninguna pudo predecir la victoria de Donald Trump. En Reino Unido, muy pocas creyeron que iba a ganar el voto a favor del Brexit y, sin embargo, así fue. Eso tiene que ver mucho con la metodología de las encuestas. Es distinta una encuesta telefónica, (por ejemplo). La que predijo la victoria de Trump, no preguntó por teléfono, sino por medio de un robot. A las personas les avergonzaba menos admitir que iban a votar por Trump”, explica Villanueva, profesional en ciencias políticas, filosofía y economía de la Universidad de Oxford. “Más allá de lo que reporten las encuestadoras, muy pocas veces sabemos qué metodología han usado. Siempre hay un margen de error. Las encuestas no son bolas de cristal”, avisa. 

    Algo parecido ocurrió en las recientes elecciones primarias de Argentina, donde la mayoría de las encuestadoras no acertó. “Todas subestimaron el resultado final (en la contienda) entre (Alberto) Fernández y (Mauricio) Macri. La diferencia terminó siendo de 15 puntos, y la que más se acercó fue la encuesta de la Celag”, apunta Villanueva. 

    La encuesta de septiembre del Centro Estratégico Latinoamericano de Geopolítica (CELAG), por cierto, señala que la brecha que separa a Evo de Mesa es de 13,4 puntos. 

    Villanueva, sin embargo, apunta que hay otro factor que no hay que dejar perder de vista. “Ninguna de las encuestas cubre el área rural dispersa, y (el voto rural) tiene una importancia electoral fundamental (en el caso boliviano). Las encuestadoras tienden a subestimar el voto del área rural”, insiste.

    Pero no es el único factor, según el experto. “Ojo, siempre hay un margen de error (en las encuestas). Según el último promedio mensual ponderado, la diferencia es de 14 puntos entre los dos primeros. Pero eso no toma en cuenta el voto en el exterior. Tampoco toma en cuenta si una persona va a aplicar el ‘voto útil’ el día de las elecciones (…). Aunque parecería que no va a haber segunda vuelta, tampoco está tan definido el tema. Todo puede cambiar”, insiste. “(Las encuestas) nos permiten afinar intuiciones. Son una herramienta para intentar predecir el resultado electoral”, agrega.

    Pero, ¿influyen las encuestas en los resultados de unas elecciones o no? “Voy a citar ‘el principio de la incertidumbre’ de la mecánica cuántica (para explicar esto). Los científicos, cuando se refieren a las partículas subatómicas, dicen que el acto de la medición… o sea, uno no puede saber la velocidad y la posición de una partícula subatómica al mismo tiempo. La razón es que el mero acto de medirlas está modificando lo que uno está viendo. Si aplicamos el principio de la incertidumbre al ámbito electoral, el acto de realizar encuestas y publicarlas ya instala ciertas expectativas en el electorado (…). Por eso, la narrativa del ‘voto útil’, que se basa en las encuestas: ‘vote por el que resulte más útil, para (ir a) la segunda vuelta’ (se suele decir)”, explica.

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