Tras el fraude de 1978, así votó el país en los últimos 40 años
Repaso a los 40 años de democracia del país, tras el último fraude electoral
Sí, también hubo fraude en las elecciones de 1978. Menos mal, tampoco pasó. En los siguientes 40 años no volvió a repetirse algo parecido. Eso hasta los comicios del pasado 20 de octubre, cuando la Organización de Estados Americanos (OEA) descubrió el que había declarado como ganador al expresidente Evo Morales tras semanas de protestas ciudadanas. Pero, asunto aparte, ¿cómo votó el país en las últimas cuatro décadas?
EL FRAUDE DEL 78
La Unión Nacionalista del Pueblo (UNP) de Juan Pereda Asbún, un militar aliado del general Hugo Banzer Suárez, "ganó" en los papeles las elecciones de 1978. Lo hizo con un fraude escandaloso, que traspasó las fronteras del país –el número de votos terminó superando el número de votantes en el conteo, por ejemplo–, por lo que las elecciones tuvieron que ser anuladas.
El país llevaba 18 años bajo el mando de las dictaduras militares, periodo en el que se sucedieron nada menos que 14 gobiernos de facto, el primero en 1964, cuando René Barrientos echó del poder a Víctor Paz Estenssoro (MNR).
Banzer estaba al mando del país ese año, así que le tocó a él llamar a elecciones, pero lo hizo obligado por una fuerte presión internacional y nacional. Además, intentó conservar el poder con ayuda de Pereda, su candidato, quien, pese a la anulación de las elecciones, tomó el mando del país, con una junta militar. Su gobierno, sin embargo, solo duró unos tres meses. El general David Padilla Arancibia, con otro golpe militar, lo terminó sacando. Luego, este también se vio obligado a llamar a elecciones, esta vez, para 1979.
DESPÚES DEL FRAUDE
En las elecciones de 1979, se registró prácticamente un empate entre Unidad Democrática y Popular (UDP), de Hernán Siles Zuazo, de la que formaba parte también el Movimiento Nacionalista Revolucionario de Izquierda (MNR-I), y Alianza del Movimiento Nacionalista Revolucionario (A-MNR), de Víctor Paz Estenssoro. El primero obtuvo el 35,98% de los votos y el segundo, el 35,88%, según los archivos del Órgano Electoral Plurinacional (OEP). Detrás de esos dos, se situó Acción Democrática Nacionalista (AND), creada ese mismo año por Banzer, con el 14,88%.
El empate obligó al Congreso a elegir al ganador. Sin embargo, y después de varios intentos, los políticos no lograron ponerse de acuerdo. Y, al final, decidieron encargarle el Gobierno al presidente de la Cámara de Senadores, Walter Guevara, para que este llamara a unas nuevas elecciones, esta vez para 1980. No pudo hacerlo, sin embargo. Unos tres meses después, Alberto Natusch Busch ejecutó un nuevo golpe militar, que provocó al menos 100 muertos. Menos mal, solo duró 16 días en el poder. Tras una fuerte presión popular, devolvió el poder, y le tocó a Lidia Gueiler Tejada, que fue nombrada presidenta interina del Estado por el Congreso, entrar en acción.
Gueiler, que se convirtió en la primera mujer en gobernar el país y en la segunda en asumir la jefatura de un Estado en América Latina, después de la argentina María Estela Martínez de Perón, logró convocar a unas nuevas elecciones.
Los comicios se celebraron en 1980. La UDP, de Siles Zuazo, volvió a conseguir una victoria, esta vez, con el 38,74% de los votos, seguido del MNR, de Paz Estenssoro, que obtuvo el 20,15%, y de ADN, que consiguió el 16,38% del respaldo de los votantes.
Ni el Congreso pudo conformarse ni Siles Zuazo pudo asumir el mando del Estado, sin embargo. El general Luis García Meza lo impidió con otro golpe militar. La nueva dictadura se constituyó en una de las más sangrientas de la época. Durante el gobierno de facto, fue asesinado el líder de izquierda Marcelo Quiroga Santa Cruz, por ejemplo –ya habían asesinado antes al sacerdote Luis Espinal Camps–, y se ejecutó la "Masacre de la Calle Harrington", donde fueron asesinados dirigentes del Movimiento de Izquierda Revolucionario (MIR).
García Meza duró en el poder hasta 1981. Después de él, Celso Torrelio, primero, y Guido Vildoso, después, ambos militares, tomaron el poder. El periodo de las dictaduras acabó con el segundo. Por fin, a finales de 1982, Siles Zuazo, que había ganado las últimas elecciones, fue investido presidente y Jaime Paz Zamora, vicepresidente, algo que quedó registrado en la historia con letras mayúsculas.
DESPUÉS DE LA RECUPERACIÓN DE LA DEMOCRACIA
Siles Zuazo no pudo terminar su mandato. La profunda crisis económica y política de la época –la hiperinflación alcanzó, incluso, hasta el 24.000%– lo asfixió, por lo que no le quedó más remedio que llamar a elecciones, esta vez, para 1985.
La ADN, de Banzer, ganó esos comicios, con el 32,73% del respaldo popular, debido, básicamente, al descontento que había entonces por el grave estado de la economía. El MNR, de Paz Estensoro, terminó muy cerca, con el 30,17%, seguido del MIR, que obtuvo el 10,16%.
Banzer no pudo tomar el poder, sin embargo. Los partidos de izquierda decidieron darle su respaldo a Paz Estenssoro, por lo que este terminó asumiendo el mando del país.
LA BANDA DE LOS CUATRO
En las elecciones de 1989, el ganador fue el MNR, esta vez, con Gonzalo Sánchez de Lozada, que obtuvo el 25,65% de los votos, seguido de cerca de ADN, del exdictador Banzer, y del MIR, de Paz Zamora, que logró el 21,86% del respaldo. Los comicios, sin embargo, quedaron manchados por una grosera anulación y la manipulación de votos, ejecutada por un grupo de vocales que fue bautizado como la "banda de los cuatro" (Mauro Cuéllar Caballero, Jorge Torrico y Edmundo Aráoz, militantes de ADN, y Róger Pando, militante del MIR), lo que terminó perjudicando más al MNR (ese partido tenía tres vocales). Por eso mismo, más tarde, los altos cargos de la extinta Corte Nacional Electoral (CNE) tuvieron que institucionalizarse. Desde entonces, los vocales electorales no tienen filiación partidaria. Al menos, en los papeles.
Con todo, Paz Zamora, que había acabado tercero en las elecciones, terminó asumiendo el mando del país, gracias al apoyo de ADN, en un pacto que fue bautizado como el "Acuerdo Patriótico".
LA NUEVA ERA
Las elecciones de 1993 se celebraron con vocales electorales independientes. Esos comicios los ganó el MNR, de Sánchez de Lozada, que se alió con el Movimiento Revolucionario Túpac Katari de Liberación (MRTKL), de Víctor Hugo Cárdenas. Ambos terminaron gobernando el país, gracias al 35,60% del respaldo de los electores.
En segundo lugar, quedó el Acuerdo Patriótico (AP), conformado por la ADN y el MIR, que obtuvo el 21,06%, y detrás de él, Conciencia de Patria (Condepa), del "compadre" Carlos Palenque, que logró el 14,31%, y la Unidad Cívica Solidaridad (USC), del empresario Maz Fernández, que se quedó con el 13,73% del respaldo.
En las elecciones siguientes, en 1997, el exdictador Banzer pudo al fin alcanzar el poder de manera democrática. Lo hizo gracias a la que se conoció como la "megacoalición", conformada, principalmente, por ADN, NFR (Nueva Fuerza Republicana), UCS, Condepa y el MIR.
En esos comicios, la ADN obtuvo el 22,26% de los votos, pero quedó cerca del MNR, de Juan Carlos Durán, (18,20%). Condepa, de Remedios Loza (17,16%), el MIR (16,77%) y la UCS, de Ivo Ivo Kuljis (16,11%), entretanto, terminaron tercero y cuarto, respectivamente.
¿Qué pasó en las elecciones de 2002? Fue la última del periodo bautizado como "democracia pactada". En esos comicios, el vencedor fue el MNR, de Sánchez de Lozada, que volvió a postularse, y de Carlos Mesa, que obtuvo el 22,46% de los votos.
La novedad fue la irrupción del Movimiento Al Socialismo (MAS), de Evo Morales, que logró un inesperado 20,94% del apoyo. A este, le siguieron la NFR, de Manfred Reyes Villa, que obtuvo el 20,91%, y el MIR, que se quedó con el 16,32% del respaldo.
Sánchez de Lozada asumió el mando del país con el apoyo del MIR, la UCS y la ADN en el Congreso. Sin embargo, no logró terminar su mandato.
LA HEGEMONÍA DEL MAS
Después de que estalló en 2003 lo que se denominó como la "Guerra del Gas", y luego de que Sánchez de Lozada se viera obligado a renunciar y a asilarse en Estados Unidos –ya se había producido cerca de 70 muertos en el levantamiento popular que se oponía a su decisión de exportar gas natural por medio de Chile–, comenzó la hegemonía del MAS.
Después de los gobiernos transitorios de Mesa, que asumió el cargo tras la renuncia de Sánchez de Lozada, y de Eduardo Rodríguez Veltzé, el presidente de entonces de la extinta Corte Suprema de Justicia, que asumió por sucesión constitucional, tras la dimisión de Mesa, se celebraron unas nuevas elecciones.
Así, en los comicios de 2005, el MAS se alzó con la victoria, con un 53,74% de los votos, lo que lo convirtió en el primer partido en conseguir más del 50% del respaldo popular. En segundo lugar, quedó Poder Democrático y Social (Podemos), del expresidente Jorge Tuto Quiroga, con el 28,59%.
El resto de la historia, ya se sabe: Morales volvió a ganar en las elecciones de 2009, esta vez, con el 63,91% de los votos, y volvió a repetir en los comicios de 2014, gracias a un fallo a su favor por parte del TCP. Esas elecciones las ganó con el 61,01%.
Finalmente, se habilitó para las elecciones del pasado 20 de octubre, pese a perder el referéndum de 2016, donde la mayoría votó en contra de la reelección indefinida, y volvió a ganar, pero esta vez con fraude, según una auditoría de la OEA.