Extender la protección social colocando a la infancia en el centro

Hoy, domingo 12 de junio, se recuerda el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil

Niños trabajadores en Sucre. Como ellos, centenares realizan alguna labor en las calles de la capital de Bolivia. Niños trabajadores en Sucre. Como ellos, centenares realizan alguna labor en las calles de la capital de Bolivia. Foto: Archivo

Ítalo Cardona para PANORAMA
Panorama / 16/06/2022 21:25

América Latina y el Caribe ha conseguido reducir sostenidamente el trabajo infantil en los últimos años. A la fecha, y como resultado del compromiso de los países de la región, al menos 6 millones de niños y niñas ya no se encuentran en esta situación. Estamos cada vez más cerca de cumplir con la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible: poner fin al trabajo infantil en todas sus formas para el 2025.

Bolivia tiene el reto de continuar avanzando por la misma senda, sin descuidar los riesgos emergentes derivados de la crisis por la covid-19.  El último informe sobre estimaciones mundiales del trabajo infantil (OIT-Unicef, 2021) ha alertado que, si no se llevan a cabo estrategias de mitigación inmediatas, el número de niños en situación de trabajo infantil en el mundo podría incrementarse en 8,9 millones a finales de 2022, como resultado del aumento de la pobreza y la vulnerabilidad.

Por ello, en el Día Mundial contra el Trabajo Infantil 2022, la OIT llama a los países a reforzar las intervenciones que han hecho posible que tengamos buenos resultados y orientar los esfuerzos actuales en el diseño y puesta en marcha de medidas de protección social para poner fin al trabajo infantil. 

De acuerdo con el último informe de OIT y Unicef (2022), en América Latina y el Caribe solo el 56,3% de la población estaba cubierta efectivamente por al menos una prestación de protección social. En el caso de los niños y las niñas, esta cobertura apenas supera el 40%. 

En los esfuerzos que Bolivia haga para fortalecer su sistema de protección social, será crucial que se garanticen las prestaciones adecuadas a lo largo de todo el ciclo de vida de las personas, dando prioridad a las prestaciones familiares, de maternidad, desempleo y las de jubilación. 

Queda poco para el 2025, fecha en la cual los países se han comprometido para poner fin al trabajo infantil en todas sus formas. Hay que actuar ahora teniendo en cuenta que la protección social es una potente herramienta para evitar que las familias pierdan sus medios de vida, caigan en la pobreza y recurran al trabajo infantil en tiempos de crisis. Es, también, decisiva para mejorar el acceso a la nutrición, la salud y la educación de niños, niñas y adolescentes. 

Llegar a la meta 8.7 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible requiere que los actores nacionales trabajen juntos en al menos tres pilares: un acuerdo político compartido en cada país y región, una inversión social con impacto local medible y una red de alianzas para la reducción sostenida del trabajo infantil. 

La posibilidad de llegar a esta meta dependerá también de cuan capaces seamos de brindar respuestas innovadoras, construidas a través del diálogo social entre gobiernos, trabajadores y empleadores.

* Es Director de la Oficina de OIT para los Países Andinos.

El último informe de la Defensoría del Pueblo

En el más reciente informe de la Defensoría del Pueblo sobre el tema del trabajo infantil y adolescente en Bolivia, presentado el 11 de abril pasado, la defensora interina Nadia Cruz denunció que “se ha desnudado muchos años de invisibilización y de vulneración de derechos a la población de niñas, niños y adolescentes trabajadores”.

En la oportunidad, se dio a conocer el documento titulado “Trabajo Infantil y Adolescente en Bolivia. Vulneración del Derecho a la Protección de Niñas, Niños y Adolescentes con Relación al Trabajo”, el que Cruz dijo que esperaba sea “el punto de partida o un punto para el avance en la protección y garantía que les debe el Estado”. 

Para el año 2020, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), 160 millones de niñas, niños y adolescentes, entre 5 y 17 años que efectúan un trabajo en todo el mundo, de acuerdo a lo que indicó en esa ocasión la defensora Cruz.

De un  total de 67 municipios de los más de 330 que existen en el país, el informe presentado revela que solo ocho gobiernos municipales (12%) registraron a niños y adolescentes trabajadores. En 2019 se reportaron 79 y en 2020, 54.

De los nueve municipios capitales y El Alto, solo hay registros en Tarija (23), Santa Cruz (3), Cochabamba (2) y Potosí (1). En los demás, ni uno, según la información difundida por Cruz.

Su informe puede ser revisado en su integridad en el siguiente enlace de internet: https://www.youtube.com/watch?v=WbEYK8lf_v4

“Más de 300 niños trabajadores” hay en Sucre, según ONG

Este año se identificó a más de 300 menores de edad que trabajan en las calles de Sucre. La Red Ciudadana de la Prevención del Infanticidio y Delitos Contra la Niñez Sucre y la Policía Departamental, a través de la Dirección de Tránsito, desarrollaron esta semana una campaña de concientización a los niños y sus padres de familia que se encuentran las arterias.

“Nos han informado que en el municipio (Sucre) son más de 300 niños trabajadores. No tenemos el dato exacto, pero son familias enteras. Están con las madres ahí (en la calle). Llamamos a la reflexión a los padres de familia que envían a sus hijos a trabajar y en condiciones sobrehumanas y hasta altas horas de la noche con este frío”, dijo la responsable la Red Ciudadana de la Prevención del Infanticidio y Delitos Contra la Niñez Sucre, Carla López.

El lunes se lanzó la campaña denominada “No al maltrato infantil” en el Comando Departamental de la Policía.

Durban: Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil

Ashley tiene una amplia experiencia laboral antes de comenzar su juventud. Ha trabajado bajo el sol abrasador de las calles de la capital de Guatemala o en los campos abiertos de sus granjas o esforzándose durante largas horas con el zumbido de una máquina de coser.

Su currículo laboral impresiona en el comercio ambulante, el trabajo agrícola o la sastrería. Pero ella, al igual que 160 millones de niños en todo el mundo, estuvo atrapada en el trabajo infantil, laborando desesperadamente para mantener a su empobrecida familia y proveer su educación.

“Para la mayoría de los niños trabajadores, es muy difícil expresarnos. Todos los niños que trabajan tienen diferentes necesidades, y la mayoría de sus padres no pueden satisfacerlas: ropa, salud y educación”, dijo en la ciudad sudafricana de Durban, donde el 20 de mayo pasado concluyó la 5 Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil.

Aslhey sabe por experiencia propia que “la causa fundamental del trabajo infantil es la pobreza, porque nos hace salir de nuestras casas como niños trabajadores para arriesgar nuestras vidas y poder ayudar a nuestra familia”.

“Los niños trabajadores no han terminado la educación formal. No han terminado la educación primaria porque sus familias no tienen recursos económicos. Tenemos que salir y mantenernos económicamente. En otros casos, terceras personas abusan de ellos”, dijo la ahora adolescente guatemalteca a los delegados de la Conferencia Mundial.

Al hablar dentro del Foro Juvenil en la Conferencia Mundial, que comenzó el 15 de mayo, Aslhey destacó que “en mi país, y también en toda América Latina, se ve todos los días cómo los niños están apostados en los parques, junto a los semáforos, haciendo cualquier tipo de trabajo en malas condiciones”

Ashley fue una de los sobrevivientes del trabajo infantil de 10 países representativos del mundo, que contaron su historia a los participantes gubernamentales, empresariales y de la sociedad civil en la Conferencia Mundial, que este viernes 20 cerró con el Llamamiento a la Acción de Durban, con el que se quiere acelerar la lucha contra el trabajo infantil.

Al igual que Ashley, desde el otro lado del mundo, India, Amar Lala contó que nació dentro de una familia pobre y fue un niño trabajador desde muy temprano, hasta ser rescatado por la fundación del Premio Nobel de la Paz 2014, Kailash Satyarthi, un luchador incansable a favor del derecho universal a la educación y contra el trabajo infantil.

“Solía trabajar en la cantera rompiendo piedras todos los días y poniendo esas piedras en recipientes. Nos lesionábamos todos los días, pero no teníamos la posibilidad de ir al hospital para recibir tratamiento. No tenía ni idea, e incluso mi familia no tenía ni idea de lo que era la educación”, rememoró.

Detalló que fue una fortuna que fuera rescatado por Satyarthi. “Tuve la oportunidad de estudiar y decidí convertirme en abogado para defender a otros niños que están como yo lo estaba”, dijo.

“Hoy puedo decir con orgullo que soy un abogado que se presenta en los tribunales, cada día luchando por los niños que han sido explotados y están en situación de trabajo infantil y servidumbre”, añadió Lala, quien ahora tiene 25 años.

Niños afectados por el trabajo infantil, como la guatemalteca Ashley, la keniana Kabwela, la sudafricana Mary Ann o el indio Lala compartieron sus historias ante un grupo de niños que se pusieron de pie al unísono para hacer el Llamamiento a la Acción de los Niños.

La de Durban ha sido la primera Conferencia Mundial sobre la Erradicación del Trabajo Infantil que incorporó una plataforma especial para escuchar las voces de los niños afectados por esa lacra. Acogió a más de 60 niños y jóvenes de diferentes partes del mundo, representando a África, América Latina y el Caribe y Asia. Los organizadores no revelaron los apellidos de los niños para proteger su identidad y su seguridad personal. IPS

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