Esperanza para la economía boliviana

Esperanza para la economía boliviana

Péndulo político Zenón Peter Campos Quiroga 23/04/2023 04:04
Un análisis sobre la entrevista reciente al presidente Luis Arce. Un balance sosegado, pero que pone los puntos sobre algunas íes.
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Hay una verdad que está escrita en la Biblia, y es que “las palabras tienen el poder de destruir y el poder de edificar”. A veces resulta más fácil usar las palabras para destruir, por eso es que debemos ser muy cautelosos cuando opinamos sobre nuestra economía, pues con simples palabras podríamos generar incertidumbre, especulación y desestabilizar la economía, dañando a todo un pueblo. Así que elijo las palabras de construcción abordando este artículo con una mirada de esperanza para el pueblo boliviano.

Hay dos elementos centrales para destacar en la entrevista al Presidente Luis Arce que le hace el periodista Jorge Tejerina en Cadena A (11/04/2023). El primero es que reconoció errores de las gestiones anteriores, como por ejemplo, que no hubo exploración de los hidrocarburos en el momento adecuado, debido a descuidos en la política del sector y también que la industria de la química básica se debería haber iniciado hace muchos años atrás. El segundo elemento, el mandatario salió a explicar la situación económica del país y sus proyecciones –muy alentadoras en su perspectiva por cierto– en momentos en los que la mayoría de la gente está preocupada y con incertidumbre por lo que deparará el futuro económico del país. 

¿Buenas noticias?

Ante la lógica preocupación de la gente por la escasez del dólar (realidad), una posible devaluación y el aumento de la inflación (posibilidades), y otros problemas económicos que podrían generarse, el Presidente Arce desvirtuó estas posibilidades categóricamente, manifestando que cuando una economía está mal, el primer síntoma es el nivel de precios, y el país tiene el nivel de inflación más baja de la región (3,1%), indicando además que el sistema financiero está totalmente estable con indicadores de solvencia y liquidez buenos. Afirmó también que no habrá devaluación, pues no habría necesidad de depreciar nuestra moneda. 

El Presidente manifestó con mucho optimismo que, pese al delicado contexto externo, nuestra economía está creciendo, y que este crecimiento será mayor a lo que estiman los organismos internacionales. Es evidente que después del Covid-19, la economía mundial está tratando de estabilizarse, pero lamentablemente la guerra entre Rusia y Ucrania, ha generado un incremento de precios no sólo de los hidrocarburos, sino también de otros productos. Empezó en Europa, con una recesión y crisis que se contagió al resto de los países, experimentando una merma en sus reservas internacionales con problemas de iliquidez, hecho que lamentablemente alcanzó también a nuestro país. 

Por las medidas anunciadas, podemos deducir que se están haciendo todos los esfuerzos para  evitar la devaluación y la inflación, destacando que no se quiere aplicar medidas monetarias transitorias; sino que se está apostando por una solución estructural a través de aumentar la producción nacional, sustituyendo las importaciones, construyendo una “economía diversificada de base ancha” con la industria de la química básica, la explotación e industrialización del litio, hierro, zinc metálico, indio, cadmio y oro para la exportación, producción de fármacos y la industrialización de la coca, resaltando la construcción de 42 industrias ligadas a la industrialización del litio y la química básica, que se complementarán en el proceso de industrialización y sustitución de importaciones, proceso que será reforzado con el incentivo a la agricultura y que permitirá conseguir gradualmente (hasta fines del 2025) un ahorro de cerca de 3.000 millones de dólares. Estas son buenas noticias para el país.  

Esperanzas para la economía

Construir esa base económica permitirá generar empleo y, por tanto, más ingresos para el país, pero debe acompañarse con una mejor redistribución de los ingresos, de tal manera que se reduzcan los niveles de pobreza.

Mientras se ejecutan estas importantes medidas económicas de mediano y largo plazo, la prioridad en este momento es dar solución a la escasez del dólar, pues esa situación pone en conflicto principalmente a los importadores formales, quienes están teniendo serios problemas para pagar las compras del exterior, afectando una parte de la cadena productiva (la industria importa gran parte de los insumos) y por supuesto al comercio. Para solucionar esta situación se debería recurrir a la monetización de las reservas de oro e implementar medidas para renegociar el servicio de la deuda externa y la obtención de nuevos créditos y, por supuesto, tomar medidas para que se revierta la tendencia negativa de la balanza comercial de estos primeros meses. Esto permitiría contar con superávit generando un mayor flujo de dólares hacia el país. 

Con seguridad, ejecutar esta política económica no será fácil, llevará algunos años para lograr los resultados esperados, pero lo importante es que hay esperanzas para la economía boliviana; sin embargo, el gobierno debe también propiciar la tranquilidad política y social, solucionar el problema de la educación, dejar atrás el odio, la venganza y las persecuciones políticas, que generan conflictos innecesarios con paros, bloqueos y violencia, generando pérdidas económicas al país. 

Hay que recobrar la credibilidad de la justicia e intensificar la lucha contra el contrabando, la corrupción y el narcotráfico. Estas son acciones que el pueblo boliviano está esperando que se realicen con mayor fuerza a la que se imprimió en los pasados años. [P]

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