En las elecciones judiciales de 2017, el voto nulo ganó ampliamente a cualquier candidato a magistrado, de hecho llegó a sumar más de dos millones y medio de personas. Cinco años después, en 2022, una iniciativa de los Juristas Independientes (JI) para cambiar la forma de elección de los magistrados sólo logró 833.515 firmas de apoyo, ocasionando desazón en las filas opositoras. ¿Qué pasó para que se haya dado este resultado adverso para el grupo de JI? A continuación ensayo algunas hipótesis.
La propuesta de los JI apuntaba a cambiar a las personas que preseleccionaban a los candidatos pero, en rigor, mantenía la forma de selección. Quitaba la potestad a la Asamblea Legislativa de escoger los candidatos a las elecciones judiciales para dejarla en manos de una “comisión nacional de postulaciones” integradas por ciudadanos “independientes y confiables”. Contra lo que pensaban los proponentes, esto puede haberlos colocado bajo sospecha de elitismo puesto que ellos, también, eran seleccionados por un puñado de personas.
Por otro lado, a la propuesta le falto integralidad. La postura dejaba de lado, o no lo decía, que la selección de candidatos era una parte, quizá menor, del problema más grande que es el control que ejerce el poder ejecutivo sobre los jueces cuando ya están despachando desde sus cargos. Como señala Basabe en su libro Jueces sin toga: los jueces dependen para su permanencia de los intercambios y las negociaciones políticas desarrolladas en otras arenas. Por tanto, para mantenerse en su puesto deben hacer política, deben medir sus veredictos en función de los proyectos políticos de otros, pero también de los propios. En el caso boliviano esto es más grave aún, porque la baja votación con la que los jueces han llegado a sus puestos los hace vulnerables al poder político.
Otro factor pudo ser la desconfianza en el modelo de democracia directa (el referendo es uno de ellos) que hasta ahora ha recibido más ataques que apoyos. Tiene como antecedente el 21F, que fue desconocido por Morales y también con las elecciones judiciales de 2014 y 2017, donde la gente no eligió pero igual votó: los nulos vencieron a los válidos ¿Se puede confiar en un referendo que podría quedarse estancado, anulado o desconocido? Para buena parte de la gente las vías institucionales para el cambio político no sirven, prefiere las calles.
Por otro lado, había un error de enfoque, los JI sospechan de la política y prefirieron ir solos a la batalla, huérfanos de partido, bajo la certeza que si se quiere una justicia idónea y proba debemos alejarla de la política. Craso error. El elegir a los magistrados en el poder legislativo es una elección propiamente política puesto que lo hacen políticos profesionales (aquellos que viven de y para la política), pero no lo es menos su elección por voto popular. Por ello, el problema no radica en la forma de elegirlos, sino en la manera que el MAS, en virtud a su amplia bancada parlamentaria, hace los que le viene en gana, y aprovecha su poder para a través de jueces títeres acumular más poder.
¿Cómo salir de este entuerto? ¿Qué se puede hacer para ir a una mejor selección de las altas cortes de tal modo que ello sirva para mejorar la justicia en nuestro país? A estas alturas ya deberíamos estar convencidos que la Constitución tiene una serie de candados que hace poco menos que imposible el reformarla. No lo pudo hacer el referendo del 21F y tampoco lo pudo hacer la iniciativa de los JI.
En este contexto, pueden haber dos salidas posibles. La primera es que en las futuras elecciones la oposición muestre músculo político y logre una mayor cantidad de bancas en la Asamblea de tal modo que exista un equilibrio político, obligando al MAS a una verdadera negociación y no a una imposición.
La segunda opción es que los JI, que impulsaron el referendo, naveguen en las procelosas aguas de la política y se postulen en las elecciones judiciales venideras. Algunos de los que estuvieron al frente de este proceso saben de política, otros la analizan. Les llegó la hora, toca estar a la altura del desastre. Finalmente, tienen 833.515 firmas de voto duro, no es poco. [P]