Crisis en la crisis

Crisis en la crisis

Péndulo político Guillermo Richter, Agustín Casanova 23/01/2024 04:08
El 22 de enero de 2006, el MAS, inspirado en la “agenda de octubre”, inauguró una serie de transformaciones estructurales. Este fenómeno de magnitud histórica.
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El 22 de enero de 2006, el MAS, inspirado en la “agenda de octubre”, inauguró una serie de transformaciones estructurales. Este fenómeno de magnitud histórica

–uno de los grandes momentos fundacionales de Bolivia– reconfiguró la política partidaria. Debilitó extremamente el viejo sistema para abrirle paso a un escenario determinado por la dupla masismo-antimasismo. Tras 18 años, la algidez de las crisis internas –que no dejan de ser la expresión boliviana de un mundo en crisis– nos muestra que asistimos a la emergencia de una nueva etapa organizativa del campo político. 

Evo Morales, ¿articulador del nuevo frente de derecha? 

Hasta 2020, Luis Arce ocupaba un rol de reparto en la interna masista. En todo caso, su liderazgo se circunscribía a un plano intelectual. Todo indicaba que su candidatura presidencial respondía a conservar la hegemonía de Evo Morales –quien, desde el exilio, asumiría a David Choquehuanca como una amenaza a su liderazgo–. No obstante, su contundente victoria electoral, superando los números de Evo un año antes, tanto lo vistió con el traje de conductor como mostró que Evo no era imprescindible. Así, el MAS quedó con dos jefaturas: la histórica de Evo y la emergente de Arce. Desde entonces, dicha dirección bicéfala, primero, mutó hacia críticas; luego, en su agudización, formó las dos alas que conocemos: la renovadora (Arce) y la radical (Evo); y, en el final, rompió la propia unidad del MAS en una guerra abierta. El hecho más elocuente es el pacto del ala evista con la derecha a nivel parlamentario 

Ya en 2024, Evo disparó el “tiro de gracia”, cuando, el pasado domingo, manifestó su negativa a enfrentarse a los renovadores en elecciones internas abiertas. El argumento fue que, el carácter abierto de éstas le asegura la victoria a Arce –que, según él, contaría con el apoyo de la “derecha –. Todo esto es bastante inconsistente. En principio, Evo, asociado en lo estético a la épica histórica, sería el más beneficiado de llevar la disputa a un terreno partidario. Luego, observando las experiencias internacionales, la participación externa opera de forma muy limitada. Seguidamente, no es Arce quien pactó objetivamente con la derecha a nivel parlamentario, sino su bloque, por lo que, la “intromisión” externa bien podría jugar a su favor. Y, por último, ¿cómo se pretende la presidencia si ni se puede ganar entre los masistas? En el caso de que Morales fuera el “miedo” de la derecha, no ayuda mucho negarse a esta interna, ya que, en cualquier caso, habría una alianza “anti-Evo” a posteriori.

 Nuestra hipótesis es que, precisamente, Evo no sería ese “miedo”, sino su “esperanza”. Es que, desde su trayectoria en la construcción del Estado Plurinacional, puede darle un barniz popular a un programa derechista de ajuste. Si esto es correcto, su participación en la interna del MAS es inviable. ¿Por qué? Porque esta, sin importar el resultado, implica la posterior unidad, algo que socava a Evo como “el candidato opositor”. Es probable que el pacto antigubernamental sea la base de esta posibilidad. Naturalmente, esto implica renunciar a los principios programáticos de su gobierno. No deja de ser triste que uno de los grandes nombres de la historia boliviana se manche en mezquindades politiqueras. Diríamos, así, que, la profundidad de la crisis política no se encuentra en la fractura per se, sino en que su motivo se explique por la simple búsqueda del poder político. 

La deriva de la derecha cruceña 

Viendo el otro polo del antagonismo, diríamos que la crisis masista no está sola. ¿Por qué? Porque, de igual manera, observamos un nítido deterioro en la capacidad del corporativismo cívico cruceño. Es que, este sector opositor, singular por la ausencia de intermediación político-partidaria, ya no moviliza como lo hacía poco tiempo atrás. Tras el fracaso del paro indefinido por el censo, que costó más de mil millones de dólares, las iniciativas cívicas se presentan cada vez más débiles.    

Claramente, esto se materializa en constantes grietas. En los últimos tiempos, contemplamos las “escaramuzas” de la UJC con el Comité Cívico, de la gobernación cruceña con la rectoría de la UAGRM, del sector de Creemos de Camacho con el sector de Creemos de Gutiérrez, de la comisión electoral del Comité Cívico con el candidato Reinerio Vargas. El súmmum de este resquebrajamiento lo identificamos hoy, cuando el gobernador ausente, Luis Fernando Camacho, se opone a que el vicegobernador, Mario Aguilera, lo sustituya en su ausencia. La irracionalidad es tenebrosa. ¿Cómo puede Camacho pretender gobernar Santa Cruz desde Chonchocoro? Sea que haya injusticia en la prisión preventiva de Camacho, no hay cómo defender que los cruceños estén gobernados desde una celda en el altiplano. Esta debilidad del corporativismo cívico cruceño tal vez impulse a Camacho a extender el actual pacto parlamentario MAS - CREEMOS - CC hacia un próximo escenario electoral. 

Plus Ultra

Aunque parezca extraño, si nos comparamos con otras latitudes, la coyuntura local ostenta la prolijidad de “un cantón suizo”. En Argentina, el experimento “libertario” promete sufrimiento para combatir el sufrimiento. En el Ecuador, bandas narcotraficantes angustian a la ciudadanía. ¿Qué cosa no se ha dicho de Venezuela? ¿Y de Haití? Fuera de la Patria Grande, el Medio Oriente es un polvorín estallando. Miles de africanos, sumidos en el hambre, se juegan la vida en el Mediterráneo. Las capas medias europeas se pauperizan. En Estados Unidos, la reducción de la esperanza de vida muestra lo profunda que es su decadencia. ¿Puede negarse que la situación es “compleja”?

¿Somos optimistas? No como el Cándido de Voltaire, que definía el optimismo como “la manía de sustentar que todo está bien cuando está uno muy mal”, pero sí, lo somos, por confiar en la voluntad popular. “Aunque se caiga el cielo, encontraremos la salida”, dice un proverbio coreano. En este espíritu, los bolivianos estamos obligados a encender nuevamente la llama creadora que, tanto el 9 de abril de 1952 como hace 18 años, nos brindó las originales experiencias de liberación que hoy nos enorgullecen. [P]

 

Guillermo Richter,  abogado

Agustín Casanova, sociólogo 

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