Llega el lobo

Llega el lobo

Péndulo político Franklin Pareja 14/02/2024 12:39
“Lo que usted afirma es como el cuento del lobo, ya llega el lobo, ya llega el lobo, pero el lobo nunca llega”.
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Hace unos años, una reconocida periodista cruceña me dijo en una entrevista televisiva: “Lo que usted afirma es como el cuento del lobo, ya llega el lobo, ya llega el lobo, pero el lobo nunca llega”. Claramente, quiso comparar mis afirmaciones con situaciones que según ella estaban en mi mente, pero no condecían con la realidad, en clara analogía a la fábula infantil “Pedro y el Lobo”, atribuida a Esopo, aunque también existe una obra musical para niños con el mismo nombre, del autor ruso Sergei Prokofiev. Y claro, de tanto repetir ciertas cosas, y que las mismas en apariencia no sucedían, es hasta comprensible que el cuento del lobo fuera un símil más que justificado. 

¿Y en qué consistía el relato de la llegada del lobo? Pues bien, hace ocho años aproximadamente, muchos “opinadores” venimos advirtiendo de que no vamos por buen camino, que la política económica es irresponsable y cortoplacista, que al ritmo del gasto público (despilfarro), la drástica reducción de las reservas de gas (con la consiguiente caída de las exportaciones), las subvenciones al límite, el peligroso incremento de la deuda pública, la caída sin tregua de las RIN (Reservas Internacionales Netas), y un sin fin de otros dislates, avistar la llegada del lobo no era tan complicado. 

“La narrativa del gobierno, que indudablemente contrasta con la llegada del lobo, se sustenta en sensaciones”.

La narrativa del gobierno, que indudablemente contrasta con la llegada del lobo, se sustenta en sensaciones. Veamos, si usted sale a la calle, va a ver mercados y supermercados abarrotados de productos, los reportes de la venta de coches último modelo son fantásticos, se vendió todo, la gasolina es barata, nuestra moneda es fuerte, las fiestas populares y barriales no han sido suspendidas ni una sola vez, el frenesí consumista persiste, los bares, restaurantes y discotecas andan atestados de gente. Entonces, de qué llegada del lobo hablan los agoreros del desastre, estos individuos que quieren que al gobierno le vaya mal, que aliados con la derecha y el imperio se dedican a desestabilizar y crear pánico en la población.

En este contexto, la narrativa del gobierno pareciera ser irrebatible, la calle dice lo contrario a los augurios de los profetas del desastre, sigue exultante, en definitiva, la calle es un tapabocón para los avistadores del lobo. Con cierta parsimonia y hasta tristeza, cabe reconocer que la calle es demoledora a la hora de contrastar sensaciones, lamentablemente, hace mucho tiempo vivimos una ficción que no nos permite asumir la realidad.  

Las sensaciones son eso, cuestiones sensoriales, si llueve, todos sienten el agua caer del cielo, a nadie se le ocurrirá decir que es una cuestión que está en la mente, pues fácticamente, el agua es la viva prueba de la sensación. En consecuencia, es ocioso debatir sensaciones. Pero pasaron los años y las sensaciones han empezado a cambiar, y no es algo novedoso o imprevisto para los “opinadores”, dado que para los mismos (incluido yo), todo esto era absolutamente previsible y lo venimos diciendo hace años. ¿Y porque era previsible dirán algunos?, si todo parecía ir bien. Aquí entra otra categoría, en contraste a las sensaciones, nos basábamos en tendencias, datos y análisis multisectorial, es decir, lo que subyace a las sensaciones.

En el último tiempo, en diversas reuniones que sostuve atendiendo invitaciones de carácter académico, sectorial o empresarial, casi siempre surge una pregunta: ¿Qué va pasar en 2024? Lo mismo me preguntaron para el 2023, 2022 y más atrás, inclusive. Mi respuesta siempre fue la misma: “No sé, no soy adivino”. Pero ahora, agrego algo más, no sé, no soy adivino, pero el lobo está muy cerca. Y si, veamos las señales de la llegada del lobo: RIN en mínimos históricos en 17 años (1.709 MM $us., sólo 166 MM en divisas/ dato diciembre 2023), 11 años de déficit público, devaluación del boliviano, no hay dólares disponibles en el sistema financiero, cinco tipos de cambio, reservas de gas menguando, balanza comercial hidrocarburífera negativa, subvención de hidrocarburos insostenible, escasez de combustibles, deuda pública por encima del 80% (externa e interna), Estado de Derecho extinto, instituciones anuladas, polarización nacional, confianza en las instituciones en niveles mínimos, incertidumbre y preocupación por el futuro. Asimismo, según el empresariado nacional, estamos como hace 20 años atrás, no hay dólares y las actividades se están paralizando, la escasez de productos o su encarecimiento ya están dando claras señales, y a estas alturas, resultan inocultables e indisimulables.

“Si el lobo aún no puede ser visto, ya no es problema del lobo. Las cosas no van bien, vamos camino a pegarnos un porrazo de proporciones colosales”.

Si el lobo aún no puede ser visto, ya no es problema del lobo. Las cosas no van bien, vamos camino a pegarnos un porrazo de proporciones colosales si no se hacen los deberes. ¿Y cuáles son esos deberes?  Primero, como en el cuento infantil Pedro y el lobo, deben dejar de contarnos fábulas o mentiras, porque cuando llegue el lobo las cosas serán catastróficas; por eso, sería ideal por el bien del país, que el ente que preside, deje de hacer campaña y gobierne a costa de su candidatura, tome las decisiones correctas y con sentido de oportunidad (aunque ya es tarde). Segundo, el ex ente que presidía, deje de hostigar y bloquear el país, porque su enfermiza obsesión nos está llevando a la ruina, también debe declinar su candidatura. ¿Acaso la fuerza oficialista no percibe que su viabilidad política se está yendo al garete por culpa de dos personas?

El país requiere 10 tareas ineludibles para ahuyentar al lobo, o lo hacemos entre todos, o todos seremos devorados: 1.- Impulsar un diálogo político nacional intersectorial y multinivel; 2.- Exigir la irrenunciable necesidad de impulsar una profunda “revolución” del sistema judicial; 3.- Romper el hipercentralismo, dando paso en su verdadera dimensión al régimen de autonomías, desconcentrando el poder y los recursos públicos a todas las regiones; 4.- Impulsar alianzas estratégicas público-privadas, para dinamizar la economía, crear trabajo de calidad, extirpando la impronta anti empresarial y odiadora; 5.- Exigir la materialización del olvidado pacto fiscal para resolver equitativamente las asimetrías verticales y horizontales; 6.- Levantar los cupos a las exportaciones y promover la inversión extranjera directa, garantizando por sobre todo la seguridad jurídica; 7.- Diversificar la matriz energética; 8.- Frenar el contrabando en serio o levantar definitivamente las restricciones; 9.- Terminar con la impunidad y la corrupción y 10.- Recortar el gasto público y reducir la burocracia.

Hacer lo señalado requiere voluntad política. De poder, se puede, pero de que el lobo llega, llega, o quizás ya llegó. [P]

 

* Franklin Pareja, politólogo

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