¿Usó el chavismo el mismo método que empleó el ‘evismo’ en 2019?

¿Usó el chavismo el mismo método que empleó el ‘evismo’ en 2019?

Péndulo político Redacción Péndulo Político 08/08/2024 00:51
El fraude salta a la vista. Y fue descomunal. El régimen de Maduro es a todas luces una dictadura de hecho. La sociedad venezolana está movilizada con un saldo trágico de muertos y detenidos. Venezuela sigue sufriendo el socialismo del Siglo XXI en veintiún idiomas de dolor diferentes.
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El Consejo Nacional Electoral (CNE) de Venezuela, controlado por el chavismo, adjudicó la victoria a Nicolás Maduro en las elecciones presidenciales del pasado 28 de julio; sin embargo, al menos hasta el miércoles, día de cierre de esta edición, no había difundido la totalidad de las actas electorales, lo que dejó serias dudas sobre la confiabilidad de los resultados.

Por esto, gran parte de la comunidad internacional no felicitó a Maduro, sino que se pronunció en contra de la falta de transparencia en el conteo o totalización de los votos de los venezolanos, muchos de los cuales –además– no tuvieron la oportunidad de sufragar al haber sido marginados del padrón. Incluso algunos gobiernos de izquierda de la región, como los de Brasil, Chile y Colombia, exigieron al chavismo que publique la totalidad de las actas a fin de demostrar que efectivamente recibió un apoyo del 51% para un nuevo mandato.

La Plataforma Unitaria Democrática (PUD), la coalición de la oposición venezolana, denuncia un fraude y asegura que su candidato, Edmundo González Urrutia, obtuvo una holgada victoria sobre Maduro. Si eso fue así, ¿qué pasó con el conteo de los votos? ¿Usó el chavismo el método que empleó el ‘evismo’ en las elecciones anuladas de 2019 en Bolivia para alterar los resultados?

Así se vota en Venezuela

El sistema de votación en Venezuela es distinto al de Bolivia. Desde 2024, se ha automatizado, es decir, se usan máquinas para sufragar. Según el medio británico BBC Mundo, la empresa a cargo de este sistema era Smartmatic. Pero en 2017, tras denuncias de que “hubo manipulación del dato de participación” de al menos un millón de electores en los comicios para la Asamblea Constituyente venezolana, dejó de trabajar con el Gobierno. A partir de ese año, ExClé, una transnacional de origen argentino, se hizo cargo de ese trabajo, junto al CNE, incluido el suministro de las máquinas.

El proceso de votación en general es similar al de otros países del mundo. El votante presenta su documentación, los responsables de la mesa de votación corroboran sus datos y, luego, accede a una máquina de votación. En una pantalla, aparecen todos los candidatos disponibles y el elector pulsa sobre el candidato elegido. A continuación, la máquina emite una papeleta donde el votante puede comprobar que su voto es el mismo que registró en la máquina de votación. Una vez hecho eso, deposita la papeleta en una urna. Cada voto registrado por la máquina se transmite a los centros de totalización del CNE en Caracas. 

Al final de la jornada electoral, cada máquina imprime un acta de escrutinio con todos los votos registrados. Es decir, esas actas son claves para corroborar los datos finales que entrega el CNE. Si esas actas no aparecen, el resultado de la entidad no es auditable y no hay cómo comparar.

¿Un “hackeo masivo”?

El domingo pasado, cuando estaba contabilizado el 40% de las actas, se detuvo abruptamente el procesamiento de las actas y el envío de datos a los centros de totalización del CNE. Hasta ese momento, de acuerdo con la líder opositora María Corina Machado, la diferencia entre González Urrutia y Maduro era de 40 puntos porcentuales a favor del primero. Coincidiendo con proyecciones de varios estudios de opinión serios, el candidato de la oposición tenía el 70% de los votos y el del oficialismo, el 30%.

Pero, la oposición solo pudo tener acceso al 40% de las actas electorales. Y pese a dicha interrupción, el CNE, seis horas después de la hora fijada para el cierre de los recintos, a las 00:07 del lunes, emitió un informe que declaraba como ganador a Maduro con el 51,2% de los votos frente al 44,2% atribuido a González Urrutia.

A esa altura, todavía faltaba por totalizar el 20% de las actas, lo que se traduce en 2.394.268 de votos cuyo destino el CNE no precisó, por lo que podrían cambiar los resultados finales, ya que la diferencia entre el primero y el segundo fue, según la entidad electoral, de 704.114 votos.

El CNE alegó que un ataque “terrorista” contra el sistema había demorado la transmisión de los datos. Maduro lo secundó: “Venezuela sufrió un ataque en la noche, un hackeo masivo al sistema de transmisión del Consejo Nacional Electoral, porque los demonios no querían que se totalizara y se diera el boletín oficial”, dijo.

Sin embargo, consultado por la BBC Mundo, Eugenio Martínez, periodista venezolano y experto en el sistema electoral, dijo que un hackeo como el que denunció el chavismo sería muy difícil de conseguir, considerando el número de máquinas que se usaron en el proceso electoral –30.000– y las características de su funcionamiento. 

“Las máquinas no transmiten los datos por internet, lo hacen a través de líneas telefónicas encriptadas; entonces, prácticamente para hacer un hackeo de esa naturaleza tienen que hackear línea por línea, máquina por máquina”, explicó.

Con todo, y pese a las trabas de acceso que denunció la oposición para acceder a las actas electorales, González Urrutia anunció el miércoles que, al finalizar el escrutinio de las actas, se demostrará que él fue el legítimo ganador de las elecciones con más de ocho millones de votos. “Recuerden bien esta cifra: cuando cuenten las actas, este servidor va a tener más de ocho millones de votos y, con esa cifra, vamos a reiniciar la reconstrucción de Venezuela”.

Antes, con el 73,20% de las actas en su poder, Machado dijo que Maduro había obtenido 2.759.256 votos, mientras que González Urrutia 6.275.182. Hasta el miércoles, la PUD comunicó que había logrado acceder al 80% de las actas y añadió que había decidido escanearlas y subirlas a una página web (www.ganovzla.com), con el fin de que los venezolanos pudieran comprobar por sí mismos el número de votos en cada mesa electoral, accediendo a ella con el número de su documento de identidad.

Sin embargo, hasta ese día, el portal web de la CNE seguía caída, por lo que no se podía revisar ningún acta. Al respecto, el Centro Carter, uno de los pocos veedores internacionales independientes que permitió el chavismo, afirmó que el proceso “no se adecuó” a los parámetros y estándares internacionales de integridad electoral y, así, “no puede ser considerada como democrática”. La organización, además, remarcó que el ente electoral venezolano, que dio como ganador al candidato del oficialismo a falta de más de dos millones de votos por computar, no anunció los resultados desglosados por mesa, lo que “constituye una grave violación de los principios electorales”.

El caso boliviano

Lo ocurrido en Venezuela se parece mucho a lo que pasó en las elecciones del 20 de octubre de 2019 en Bolivia donde, al igual que el país caribeño, la oposición denunció una serie de irregularidades en el proceso electoral.

Cabe recordar que, en Bolivia, lo que detonó la indignación y la desconfianza de los electores fue la interrupción abrupta del sistema de Transmisión de Resultados Electorales Preliminares (TREP), cuando resultados indicaban que los dos candidatos más votados, el líder opositor Carlos Mesa (CC) y el oficialista Evo Morales (MAS), entonces presidente del Estado, iban a definir la presidencia en una segunda vuelta.

Al igual que en Venezuela, ese día se dejaron de transmitir los datos y, un día después, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) declaró como ganador de las elecciones a Morales. 

La Organización de los Estados Americanos (OEA) –que no participó como veedor de las elecciones venezolanas por decisión del chavismo–, tras una auditoría solicitada por el propio Morales, concluyó que se habían registrado “acciones deliberadas que buscaron manipular el resultado” de los comicios. 

“La noche de la elección, el tribunal electoral interrumpió de manera deliberada la transmisión de resultados. Todos los análisis del equipo técnico permiten determinar que la paralización del sistema TREP no fue un accidente ni una decisión basada en fundamentos técnicos. Fue simplemente una decisión arbitraria, cuyo propósito incluyó la manipulación de la infraestructura informática. Cuando el sistema reanudó su funcionamiento, al día siguiente, apareció en escena un servidor oculto, no declarado y no controlado ni por la empresa auditora ni por el personal técnico del órgano electoral. A través de él, se procesó información restante del TREP correspondiente a más de 1.400 actas. Este segundo servidor no apareció en ningún informe hasta que la auditoría de la OEA lo develó a través de los estudios periciales”, afirmó la OEA en su auditoría.

La “paralización intencional y arbitraria, sin fundamentos técnicos, del Sistema de Transmisión de Resultados Preliminares (TREP)”, de acuerdo con la auditoría del organismo, se registró cuando el TSE llevaba “el 83,76% de las actas verificadas y divulgadas, de un 89,34% de actas que ya habían sido transmitidas y estaban en el sistema TREP”. El TSE, sin embargo, “ocultó a la ciudadanía, de manera deliberada, un 5,58% de actas que ya se encontraban en el sistema TREP” y que “no fueron publicadas”. En el caso venezolano, la trasmisión de los resultados se detuvo al 40% de las actas procesadas.

Extrañamente, el día de las elecciones venezolanas, Morales difundió horas antes del cierre de las mesas de votación una encuesta a boca de urna que daba la victoria a Maduro. Hizo el expresidente ecuatoriano Rafael Correa, otro político que apoya al chavismo. Luego, se descubrió que la web de la supuesta empresa encuestadora había sido creada tan solo un mes antes. Distintas plataformas verificadoras catalogaron esa información como falsa. [P]

POSTURA DE LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Estos países apoyaron a Nicolás Maduro por su triunfo:

Bolivia: El presidente Luis Arce destacó el respeto a la voluntad popular.

Nicaragua: Daniel Ortega envió un mensaje de homenaje y saludo a Maduro.

Honduras: Xiomara Castro destacó la reafirmación de la soberanía venezolana.

Cuba: Miguel Díaz-Canel celebró lo que dijo era el triunfo del pueblo venezolano.

Irán: Su gobierno felicitó a Venezuela por la victoria de Maduro.

China: Elogió la reelección como exitosa y reafirmó su amistad con Venezuela.

Rusia: A través de su cancillería, publicó un mensaje con la foto de Maduro y Vladimir Putin.

No reconocieron los resultados en Venezuela: Uruguay, Argentina, Costa Rica, Ecuador, Guatemala, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana y Chile. En respuesta, Venezuela retiró a sus diplomáticos de algunos de estos países.

Adoptaron una posición neutral y/o pidieron transparencia:

México: Andrés Manuel López Obrador pidió la difusión completa de los resultados, pero criticó la injerencia internacional en los comicios venezolanos.

Brasil: Luis Inácio Lula Da Silva destacó el carácter pacífico de la jornada electoral, pero pidió datos desagregados. “¿Cómo se resuelve la disputa? Presentando las actas”, dijo.

Colombia: Gustavo Petro se mantuvo en silencio, pero su canciller, Luis Gilberto Murillo, llamó a escuchar todas las voces y realizar una auditoría independiente. 

Estados Unidos, España, Alemania, Reino Unido y la Unión Europea: Expresaron su preocupación por la falta de transparencia y pidieron un conteo detallado de los votos.

El presidente Joe Biden, tras una conversación con Lula da Silva, exigió al chavismo que presente los datos completos de las elecciones. “Los dos líderes coincidieron en la necesidad de que las autoridades electorales venezolanas divulguen de inmediato datos completos, transparentes y detallados de los votos en los centros de votación”, informó la Casa Blanca. [P] (Con información de la DW en español​) [P]

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