“El Vicepresidente puede ser una fuerza de equilibrio”
Clemencia Siles Santa Cruz, comunicadora social y directora general de Extend Comunicaciones Bolivia, reflexionó esta semana sobre el rol del vicepresidente a raíz de los cuestionamientos que surgieron tras el debate de los dos candidatos a ese cargo. Este 19 de octubre, jornada de la segunda vuelta en Bolivia, se recuerdan 20 años del fallecimiento de su padre, el vicepresidente y presidente Luis Adolfo Siles Salinas, cuyo aporte plantea tener en cuenta ante “la pobreza de ideas” que advirtió en su artículo publicado en CORREO DEL SUR.
Pregunta (P). En su artículo, repasa la obra de su padre, el presidente y vicepresidente Luis Adolfo Siles Salinas. ¿Por qué plantea mirar a los vicepresidentes con esa lupa?
Respuesta (R). Mi padre, que fue vicepresidente del 66 al 69, fue un gran vicepresidente. En ese momento estaba gobernando con el general René Barrientos y tuvieron muchos problemas entre sí, pero mi padre no se amilanó y comenzó a destacar las obras beneficiosas que tenía el general Barrientos, pero también se mostró intransigente cuando había errores del Presidente. Eso muestra que el vicepresidente puede tener un rol muy importante y más aún en la actualidad. El rol de mi padre fue realmente de equilibrio, de dejar despejadas las distancias con el Poder Judicial y con el Poder Ejecutivo. Lo que hizo fue que la Vicepresidencia no sea un rival de ninguno de los otros dos poderes, sino más bien un organismo complementario. Él creía que tenían que gobernar entre los tres, cada uno desde su posición, cada uno desde su rol, separadamente pero no equidistante; tienen que ser complementarios y ayudarse mutuamente, y creo que los vicepresidentes que están candidateando ahora y el que salga elegido lo tiene que tener muy claro.
P. Fue el gestor de la Constitución de 1967.
R. Cuando él entró a la Vicepresidencia se formuló la necesidad de una nueva Constitución y hubo tres proyectos. Él diseñó y redactó una de las propuestas y fue elegida por mayoría en el Parlamento. Esa Constitución del 67 ha estado vigente hasta hace 20 años (hasta la promulgación de la Constitución de 2009). Fue muy liberal en derechos y libertades, pero además el contrapeso fue muy social; realmente fue una Constitución perfecta porque otorgaba libertades a todos, pero también respaldaba los derechos sociales.
P. Al principio de su artículo señala que la figura del vicepresidente ha sido motivo de controversia a lo largo de la historia nacional. En este último tiempo, incluso se ha planteado su desaparición. ¿Qué piensa de esto?
R. Sería un error eliminar el cargo porque el vicepresidente puede ser una fuerza de equilibrio. El cargo ha tenido en la historia de Bolivia muchas diferencias. Ha habido vicepresidentes muy destacados, que han tenido un rol importantísimo. Hay otros que han tenido más bien un rol decorativo, que no han hecho absolutamente nada. Hay otros que se han subordinado al Poder Ejecutivo, o sea que no han cumplido su rol como deberían. Esto lo hemos visto últimamente, que la Vicepresidencia no ha destacado por nada, pero creo que el vicepresidente es el equilibrio. Por algo la democracia tiene tres fuerzas, y tres fuerzas que tienen que complementarse, no subordinarse unas a las otras como está ocurriendo ahora. Los poderes tienen cada uno un rol diferente y la democracia es el mejor sistema político. ¿Por qué? Porque justamente tiene personas –deberían ser capacitadas– para ejercer ese control entre unas y otras, ese equilibrio entre unas y otras.
P. Tras al golpe de Estado que sufrió su padre y durante las sucesivas dictaduras, se convirtió en un luchador de derechos humanos.
R. Cuando lo derrocaron, fue –él mismo lo dijo– “la última persona de paz que hay en este país”. Después de que Alfredo Ovando derrocó a mi padre, vino la sucesión de golpes militares. Cuando volvimos del exilio –nos fuimos a Chile–, veía que el tema de derechos humanos estaba muy derrotado y comenzó a forjar una serie de instituciones que ayudaron muchísimo. Por ejemplo, él fundó Justicia y Paz y la Asamblea de Derechos Humanos. La cantidad de presos que él ha sacado de la cárcel es innumerable. Lo llamaron el Doctor Habeas Corpus porque él implantó que se tomara nuevamente esa figura legal. En varios libros se lo menciona como el Doctor Habeas Corpus o el evangelista de los derechos humanos porque fue el iniciador de ese sistema para que los gobiernos tomaran en cuenta los derechos de la gente. Después fue ministro de la Corte Suprema. Es el único boliviano en haber formado parte de los tres poderes que tienen que ser equilibrados: fue parte del Legislativo, como vicepresidente; Ejecutivo, como presidente, y Judicial, como ministro de la Corte.
P. Una anécdota.
R. Durante su ejercicio como ministro de la Corte Suprema, le llegó un caso –me lo acaban de contar a raíz de la publicación de mi artículo. Habían apresado en un camino a un muchacho que iba en un camión junto con otras personas. Lo confundieron y le dieron 25 años de cárcel por narcotráfico. Después de los años, trató de demostrar que no había sido así. No le hicieron caso, siguió preso, hasta que llevaron el caso a la Corte Suprema donde le dieron el papel de jurado a mi padre, y él vio que realmente el joven al que habían dado 25 años de cárcel no era tal. Y entonces, por primera vez, hizo un recurso de revisión extraordinaria de sentencia condenatoria y lo sacó libre.
P. Este 19 de octubre se cumplen 20 años del fallecimiento de su padre. ¿Cuál fue su último análisis de la situación de Bolivia?
R. Hace 20 años mi padre ya estaba enfermo, unos dos o tres años antes de morir, y no estaba al tanto de lo que pasaba, pero siempre amó a este país y lo tenía ante todo. La verdad es que lo heredó. El padre de mi padre (Hernando Siles Reyes) también había sido presidente de Bolivia y les inculcó el amor por esta patria. Fuera lo que fuera, ellos siempre trataron de luchar por sacar adelante a este país, hicieron sus mejores esfuerzos y tuvieron muy buenos logros, tuvieron periodos –aunque el de mi padre fue muy breve– fecundos y constructivos. Repasando algunos artículos de mi padre de cuando él era vicepresidente y presidente, en la década de los 60, mi padre tenía unas preocupaciones vinculadas con el tema del medio ambiente, con el planeta; él hablaba ya de la deforestación, de los incendios. Él decía que había un desprecio por la naturaleza. Había contaminación (…) Esos discursos y esas preocupaciones son exactamente las mismas que tenemos hoy en día, 50 años después.
P. ¿Cómo piensa que vería al país en este 2025?
R. Es dramático y creo que él vería con desazón lo que está pasando porque no se ha avanzado en 50 años o se ha avanzado poco por decirlo. Pero a pesar de la desazón que él podría tener, era un hombre que amaba a su país, amaba a la gente, siempre procuraba insistir en la unión de los bolivianos, nunca se daba por derrotado. Sabía que Bolivia es un gran país y los bolivianos somos grandes ciudadanos y estaría seguro de que este país sigue teniendo un lindo futuro. [P]